Pensamiento Crítico

Operaciones de paz; un pretexto para la guerra

Gustavo Robreño Díaz, ex director de Prensa Latina, Cuba. | Agencia Prensa Latina, Cuba. | 04 Septiembre 2006
De acuerdo con la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, firmada por el presidente Bush el 16 de marzo de 2006, el combate al terrorismo incluye el empleo de la fuerza militar. Para ello se proponen mejorar la capacidad de las Naciones Unidas y las organizaciones regionales asociadas, a fin de conformar unidades militares bien entrenadas y rápidamente desplegables, para participar en Operaciones de Paz. Esa práctica fue la que les permitió, por ejemplo, reemplazar sus tropas, posterior a la invasión de Haití, en el año 2004, por una misión militar y policial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que aún permanece en esa nación. La idea consiste en conformar una Fuerza Regional de Despliegue Rápido, estructurada a nivel de Brigada, con un componente naval incluido-, capaz de intervenir en situaciones tales como; desastres naturales, control del narcotráfico, o amenazas no convencionales. El objetivo perseguido por Estados Unidos es crear una fuerza multinacional, que responda a sus intereses en la región, con capacidad y mandato para operar en el territorio de cualquier país miembro. Para ello, se hace énfasis en que dicha Fuerza sea dotada con lanchas patrulleras, radares, equipos de comunicación, aviones y helicópteros Está previsto que la conformación de esa fuerza multinacional sea uno de los temas a debate en la VII Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas, a realizarse en octubre próximo en Managua, Nicaragua. Una vieja intención, Aunque ahora tiene connotación relevante, la idea norteamericana de establecer una Fuerza de Paz en América Latina no resulta novedosa. En abril de 1965, luego de múltiples presiones en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA), Estados Unidos conformó una denominada Fuerza Interamericana de Paz, con el objetivo de legitimizar su intervención en República Dominicana. En ese país caribeño un grupo de militares, con amplio apoyo popular,- se había levantado en armas contra el gobierno pro-norteamericano de Donald Reid Cabral, que accedió al poder a resultas de una asonada castrense que derrocó al presidente constitucional, Juan Bosh. Luego de un intenso cabildeo, y tras una cerrada votación, el 6 de mayo se desplegaron en Santo Domingo 12 mil 632 efectivos de Brasil, Paraguay, Costa Rica, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Estados Unidos, permaneciendo en esa nación hasta 1966. Pretendiendo dar carácter permanente a esa fuerza de ocupación, el senado norteamericano aprobó asignarle un presupuesto anual de 25 millones de dólares. Estados Unidos propuso reiteradamente el análisis y discusión del tema en múltiples reuniones del organismo continental, pero ninguna logró la mayoría necesaria para su implementación. Resurgir de una idea A modo de juez supremo, la actual administración norteamericana alega haber llegado a la conclusión de que la comunidad internacional no cuenta con suficientes fuerzas militares de alta calidad. Es por ello que, del 21 al 28 de abril pasado, 600 delegados de agencias de emergencia y militares de 23 países latinoamericanos, además de Estados Unidos y Canadá, participaron en Honduras en un entrenamiento sobre actuación conjunta ante desastres naturales. Según manifestó el Jefe de la Comisión Permanente de Contingencias (COPECO) de Honduras, Juan Carlos Elvir, el entrenamiento posibilitó a los participantes prepararse ante una crisis y conocer los elementos con los que contamos para responder a una emergencia. Posteriormente, entre el 12 y 23 de junio, unos 350 representantes de 22 ejércitos de Centroamérica y el Caribe participaron en Guatemala en la denominada operación Mantenimiento de Paz Norte 2006. Patrocinado por el Comando Meridional (Sur) de Estados Unidos y el Ejército de Guatemala, el ejercicio, -que contó con el aval del Departamento de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la Paz,- se desarrolló en el departamento de Cobán, al norte del país. Valorada en 2,5 millones de dólares, se dijo entonces que la reunión militar perseguía como objetivo mejorar la comunicación y coordinación entre Ejércitos, Policías y organizaciones civiles involucradas en Operaciones de Paz. Desde finales del pasado año 2005, con financiamiento norteamericano, se estableció en Guatemala el Centro Regional de Entrenamiento para Operaciones de Paz, con capacidad para mil 500 efectivos, que califica a los militares centroamericanos que conformarán esa fuerza. La conformación de Fuerzas Multinacionales es el basamento táctico sobre el cual se estructuran los ejercicios conjuntos que, en estos momentos, realizan los militares estadounidenses con los ejércitos de América Latina. Sin embargo, para nadie resulta ya un secreto que el interés primordial que persigue Estados Unidos con estas maniobras es recopilar información sobre el país o región en que se realizan, su población, recursos naturales, biodiversidad, etc. Es así que, del 2 al 4 de agosto, unos 180 militares y civiles de 14 países de América Latina, convocados por Estados Unidos, participaron en Lima, Perú, en una conferencia sobre Operaciones de Mantenimiento de Paz. De acuerdo con voceros militares peruanos, el objetivo del encuentro fue compartir experiencias, examinar los desafíos, aumentar las capacidades para mantener la paz y promover la cooperación regional y multinacional. El Comando Meridional (Sur) de Estados Unidos informó que tenía planificada esta actividad desde hace un año y que tendrá una incidencia sobre el trabajo de los ejércitos latinoamericanos, en especial, en lo referente a operaciones multinacionales. Coincidentemente, también rectoradas por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, el 3 de agosto se iniciaron en Perú los denominados ejercicios humanitarios Nuevos Horizontes 2006. En correspondencia con la información suministrada a la prensa, la acción cívico-humanitaria, en la que participarán 200 efectivos norteamericanos, consistió en ejecutar proyectos de construcción y atención médica en el Departamento de Lambayeque, en el norte del país. Al hacer pública la información, las autoridades castrenses peruanas precisaron que no participará ninguna fuerza de combate y que los objetivos que desea cumplir el programa son iniciativas de desarrollo del Perú y oportunidades realistas de trabajo y capacitación. Estas maniobras están también en correspondencia con lo formulado en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional, a partir de la cual las alianzas más fuertes de Estados Unidos son con aquellos países con los que comparte valores y principios comunes.