Pensamiento Crítico

Dossier México

Por Fernando Buen Abad Domínguez, Gerardo Albarrán de Alba | Página/12 | 03 Julio 2018

La rebelión de los mexicanos

Por Fernando Buen Abad Domínguez

Quedó claro que una victoria contundente, como la de López Obrador en México es la conjunción de, al menos, tres factores: una vinculación permanente e irreductible con los frentes de lucha populares; una interpretación profunda y dinámica del malestar social y una organización programática basada en recorrer metro a metro el territorio nacional. Todo eso articulado por una personalidad cuya tenacidad no entiende de fatigas. “A la tercera va la vencida” Y así fue.

La victoria de Morena-López Obrador es una rebelión en las entrañas de una estructura democrática severamente dañada por el corporativismo bipartidista (PRI-PAN) y por una lista inmensa de vicios y corruptelas que llevaron a la bancarrota institucional a todo el aparato político. Una rebelión asediada por la violencia macabra desatada por una falsa guerra contra el “crimen organizado” que en la práctica no ha sido más que la militarización “encubierta” de todo el territorio para poner las riquezas nacionales al servicio de las empresas trasnacionales y sus cómplices locales. Una rebelión que ha debido sortear miles de trampas y emboscadas en todos los repertorios odiosos de la depauperación económica y de las guerras mediático-psicológicas. 

México padece la virulencia del neoliberalismo y los embates coloniales del imperio yanqui. Es un país secuestrado por gerentes -impuestos por la vía del fraude- para entregar recursos naturales, para regalar la mano de obra. En México hasta hoy nadie puede garantizar al pueblo la defensa del territorio y la defensa de los recursos naturales. Nadie ha podido garantizar el ejercicio independiente de la justicia. Nadie ha podido frenar al crimen organizado y su metástasis en todas las estructuras sociales y culturales del país. Nadie ha podido ejercer rectoría alguna en materia de democracia comunicacional. Nadie ha podido garantizar el derecho a la educación, el derecho al trabajo, el derecho a la salud, el derecho a la alimentación… Nadie ha podido asegurar dignidad a las personas porque una moral entreguista y rastrera, adoradora del imperio yanqui, sirve de las maneras más ignominiosas a la opresión. En ese contexto gana las elecciones López Obrador. 

Ahora comienza lo difícil. López Obrador se propone pacificar al país; terminar con la corrupción y recomponer la economía con dignificación laboral y salarial. Lograr la inclusión de los más postergados y la distribución equitativa del presupuesto federal. Eso implica derrotar a las mafias que secuestraron al Gobierno y al Estado, para hacer justicia, por ejemplo, a los estudiantes de Ayotzinapa, a los pueblos originarios y asegurarse perdurabilidad de las acciones para ampliar la participación social en el gobierno movilizado como organizador capaz de sumar fuerza que pueda ofrecer soluciones a la fuerza popular que alcanzó el triunfo. 

Los desafíos son muchos y son enormes en un país que tiene desgarrado hondamente el tejido social pero que, a pesar de los pesares, se rebeló contra el establishment para hacer visible su multiculturalidad y su plurinacionalidad unidas a las “clases medias” para sumar la mayor votación que presidente alguno haya recibido en México y que líder de izquierda alguno haya logrado. 

México enfrenta su futuro inmediato movilizado como nunca con las plazas llenas, con las calles tomadas, con una movilización magnífica que incuba ideas emancipatorias. Contra el fraude, contra el saqueo y contra la explotación históricos… es una identidad nueva, una fiesta desde abajo una situación social inédita. Bien puede ser que el nacimiento un nuevo México, esta vez decidido por su pueblo, con las armas de su democracia en reparación, con una moral renovada y mucha claridad en los retos, pueda prepararse para derrotar cualquier intento de regresión. Por lo pronto México hoy es un punto de inflexión, un desafío a nuestra capacidad de lucha y unidad dentro y fuera del país… Punto de inflexión para que nos reconozcamos hacia la toma del poder impulsados con nuestras propias fuerzas populares en los trabajadores del campo y la ciudad… para cambiar el sistema y cambiar la vida.

* Director del Instituto de Cultura y Comunicación, Universidad Nacional de Lanús.

El discurso de la victoria de Andrés Manuel López Obrador

“Primero los más humildes”

Con la promesa de acabar con la corrupción para ayudar a los más necesitados, el candidato de izquierda obtuvo un triunfo contundente. “Quiero pasar a la historia como un buen presidente de México”, dijo AMLO.

Con el avance del escrutinio de las elecciones mexicanas, el instituto electoral reafirmó el contundente triunfo del izquierdista Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Con el 64 % de los votos escrutados, AMLO obtuvo el 53,4 % de los sufragios, una victoria arrasadora sustentada en la movilización de su partido -Movimiento Regeneración Nacional (Morena)-, y en la promesa de acabar con la corrupción para ayudar a los más necesitados. Lejos quedaron Ricardo Anaya del conservador Partido Acción Nacional (PAN) con el 22,6 % y el oficialista José Antonio Meade del Partido Revolucionario Institucional (PRI), con el 15,9 %.

Por Fernando Buen Abad Domínguez

“Erradicar la corrupción y la impunidad será la misión principal del nuevo gobierno”, garantizó López Obrador en su discurso tras conocerse los primeros resultados y advirtió: “Sobre aviso no hay engaño: sea quien sea será castigado, incluyo a compañeros de lucha, a funcionarios, a los amigos y a los familiares. Un buen juez por la casa empieza.”

En su primera alocución al pueblo mexicano tras no caber dudas de su victoria en los comicios, AMLO estableció sobre qué grupo pondrá el foco su gobierno:”Escucharemos a todos. Atenderemos a todos. Respetaremos a todos. Pero daremos preferencia a los más humildes y a los olvidados, en especial a los pueblos indígenas de México. Reitero una frase que sintetiza mi pensamiento: ‘por el bien de todos, primero los pobres’”, tras lo que se escuchó una ovación en El Zócalo, la principal plaza de Ciudad de México. 

Además de la presidencia mexicana, Morena venció en cinco de las nueve gobernaciones en juego: Ciudad de México, Chiapas, Morelos, Tabasco y Veracruz. Además, según los resultados preliminares, la alianza “Juntos haremos historia”, abanderada por Morena, también tendría una victoria holgada en ambas cámaras en el Congreso. 

En materia económica López Obrador aseguró que se impulsará el desarrollo del país a partir del ahorro que supondría el combate a la corrupción.  “Aumentará la inversión pública para impulsar actividades productivas y generar empleos. El propósito es fortalecer el mercado interno. Tratar de producir lo que consumimos”, afirmó AMLO.

El presidente electo concluyó su discurso reafirmando que no va a traicionar la confianza de sus votantes. “No les fallaré. No voy a decepcionarles. No voy a traicionar al pueblo”, dijo y sentenció: “Mantengo ideales y principios que es lo que estimo más importante en mi vida, pero también confieso que tengo una ambición legítima: quiero pasar a la historia como un buen presidente de México”.

Los hombres y las mujeres del presidente

Entre las personas clave en el futuro gabinete, se destacan Héctor Vasconcelos Cruz, quien dijo que frente a Trump “habrá soberanía y autoridad moral”; Alfonso Romo Garza, un puente con el poder económico, y Rocío Nahle García al frente de Energía.
 
Por Gerardo Albarrán de Alba
De izq. a der.: Alfonso Romo, Manuel Urzúa y Rocío Nahle García, tres figuras del próximo gobierno.
De izq. a der.: Alfonso Romo, Manuel Urzúa y Rocío Nahle García, tres figuras del próximo gobierno. 

PáginaI12 En México

Desde la Ciudad de México

Aún no termina el festejo por el abrumador triunfo de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales, y ya se revisa el perfil de quienes serán sus colaboradores clave para enfrentar el enorme reto de gobernar un país que se cae a pedazos y que se encuentra a la sombra de su vecindad con Estados Unidos, cuyo actual presidente, Donald Trump, no se cansa de humillar a un pusilánime Enrique Peña Nieto.

El eje político de López Obrador es una economía social, lo que le ha valido descalificaciones como un populista que pretende regresar a modelos agotados el siglo pasado, cuando todavía se crecía a tasas de hasta 7% anual. En realidad, el acento se acerca más al peronismo que al modelo de desarrollo estabilizador que vivió México entre los 50 y hasta 1970.

Servir y obedecer al pueblo, poner a la economía al servicio del bienestar social, justicia social y amor, así como la recuperación de valores cristianos esenciales y la creación de una Constitución Moral, son llamados de López Obrador que, a ratos, parecieran evocar al ideario de Juan Domingo Perón.

Sin embargo, para lograr lo que él llama “la cuarta transformación” del país, luego de la guerra de independencia (1810-1821), la guerra de reforma (1858 a 1861) y la revolución mexicana (1910-1920), Andrés Manuel López Obrador recurrirá a una parte de las élites del país.

Uno de los principales puentes de López Obrador con el poder económico es Alfonso Romo Garza, empresario él mismo en el sector financiero y de seguros, el sector agroindustrial, miembro de las cúpulas empresariales mexicanas, asesor externo del Banco Mundial, cercano al expresidente Vicente Fox e impulsor del Plan Puebla-Panamá, pero que desde la campaña presidencial de 2012 decidió apostar por el proyecto que hoy ha ganado la Presidencia.

Nieto del presidente Francisco I. Madero (1911-1913), asesinado junto con el vicepresidente José María Pino Suarez tras un cruento golpe de Estado militar (uno de los primeros patrocinado por Estados Unidos el siglo pasado en Latinoamérica), Romo será el jefe de la Oficina de la Presidencia de López Obrador, lo que le coloca en un lugar privilegiado de acceso e influencia sobre el presidente.

Y es que el tema económico va de la mano de los más graves problemas del país, como la pobreza y la inseguridad, según ha descrito el propio López Obrador.

Entre las personas claves en el futuro gabinete de López Obrador destaca Héctor Vasconcelos Cruz, hijo de José Vasconcelos, uno de los más importantes intelectuales de la revolución mexicana, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México y creador de la Secretaría de Educación Pública entre 1921 y 1924, además de candidato presidencial en 1929, aplastado por todo el poder del Estado, en una campaña electoral marcada por el asesinato de muchos de sus seguidores.

Héctor Vasconcelos Cruz es heredero intelectual de uno de los fundadores del nacionalismo mexicano sobre el que se erige mucho de la base ideológica de López Obrador. Es diplomático de carrera. Fue cónsul en Boston y embajador de México en Dinamarca, Noruega e Islandia. Estudió Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en la Universidad de Harvard, es maestro en Historia Política por la Universidad de Cambridge y realizó estudios de doctorado en la Universidad de Oxford.

Vasconcelos ha declarado que en la Presidencia de López Obrador “habrá soberanía y autoridad moral” frente a la administración de Donald Trump, uno de los mayores retos que enfrentará el nuevo gobierno mexicano a partir de septiembre de este año.

Durante la construcción de Morena como partido político, el futuro canciller Vasconcelos Cruz coordinó la creación de comités fuera del país, particularmente en Estados Unidos, donde viven unos 12 millones de mexicanos que necesitan “un gobierno que asuma de manera intensa y plena la defensa de los derechos de nuestros connacionales”.

En el gobierno de López Obrador, su canciller tendrá que retomar las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, y sobre todo establecer las nuevas bases de diálogo con la administración Trump.

Dos de las reformas estructurales del presidente Peña Nieto que López Obrador pretende revertir son la energética y la educativa. Para la primera eligió como secretaria de Energía a una mujer (de hecho, la mitad de su gabinete está integrado por mujeres): Rocío Nahle García, especialista en petroquímica y exfuncionaria de Pemex. Hasta estas elecciones, ella era la coordinadora de la fracción parlamentaria de Morena en la Cámara de Diputados. Y para la segunda, la educativa, el elegido es Esteban Moctezuma Barragán, exsecretario de Gobernación en la administración de Ernesto Zedillo, en 1995, la última del periodo hegemónico de 70 años del PRI. Actualmente es presidente de la Fundación Azteca, brazo político de Televisión Azteca, la segunda cadena del país, tras Televisa.

El capital y el pueblo

La conducción de la política económica del país estará a cargo de Carlos Manuel Urzúa Macías, próximo secretario de Hacienda y Crédito Público, secretario de Finanzas en la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México en el gobierno de López Obrador, entre 2000 y 2003.

Matemático de formación, tiene un doctorado en Economía por la Universidad de Wisconsin y ha sido profesor invitado en una decena de universidades, entre las que destacan las de Georgetown y Princeton. Tiene el nivel más alto en el Sistema Nacional de Investigadores y ha puesto énfasis en temas como la política del gasto público, los impuestos, la competencia económica, la pobreza, el federalismo fiscal y la historia económica.

Su experiencia en la política económica no es sólo teórica: durante años ha sido consultor del Banco Mundial y de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

Una diferencia con los últimos 42 años, en los que han pasado siete presidentes, es que se promete una política económica “al servicio del pueblo y no de las élites”.

Esto debería incidir en desactivar la violencia que ha dejado más de 230 mil muertos y unos 63 mil desaparecidos en los últimos 12 años, incluyendo 133 políticos asesinados durante esta campaña electoral, de los cuales 48 eran candidatos o precandidatos a puestos de elección.

López Obrador pretende crear una Secretaría de Seguridad Pública Federal que saque el control de la seguridad interior del país del ámbito de la Secretaría de Gobernación, que también perdería su área de inteligencia, tras el anuncio de la desaparición del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), que heredó las funciones de órganos de seguridad que llevaron a cabo la guerra sucia contra la guerrilla mexicana desde los años 50 y hasta principio de los 70 del siglo pasado.

El responsable será Alfonso Durazo Montaño, que fue secretario particular de Luis Donaldo Colosio Murrieta, el candidato del PRI a la Presidencia de la República asesinado en marzo de 1994. Durazo se unió a la campaña de Vicente Fox en 2000 y fue su secretario particular, ya como presidente, hasta 2004, cuando renunció y se convirtió en uno de sus más severos críticos. Se vinculó con López Obrador en las elecciones presidenciales de hace seis años en su natal Sonora.

El tema de la descomposición política y social de México no es menor. Hacia el final de la campaña presidencial, López Obrador advirtió que si intentaban robarle la Presidencia una vez más, “van a despertar al tigre”, aludiendo a un posible estallido social ante el hartazgo nacional. Paradójicamente, este amago representa uno de los mayores retos para el propio López Obrador como presidente: que no se le despierte el tigre a él.