Pensamiento Crítico

Racismo, alienación e identidad

María del Rosario Valenzuela Sotomayor, de Bolivia | La Jiribilla, Cuba. | 17 Septiembre 2006
Tengamos el valor de decirlo: es el racista el que crea al inferiorizado, [que] va de la inseguridad humillante a la auto-acusación, sentida hasta la desesperación… Franz Fanon
Los conceptos de Racismo y alienación se interrelacionan de tal forma que muchas veces no se pueden separar, son componentes ideológicos sutiles, difíciles de desentrañar. Lo importante de su conocimiento, para estudiarlos y comprender mejor los fenómenos sociales que en el plano de la subjetividad marchan junto a la explotación. El Racismo provoca en el imaginario colectivo alienación en todas las clases sociales, que sólo una fuerte identidad podrá vencer, por todos los engaños y mentiras en que están sumergidos nuestros pueblos, tan necesitados de luz para alcanzar la dignidad y la esperanza. El tema central de este trabajo es desentrañar la esencia del Racismo y la subsecuente alienación que tanto daño y confusión nos han causado. Finalmente, intentar demostrar cómo a través del rescate de la verdadera identidad americana podremos hacer realidad los sueños de Bolívar y Martí construyendo sociedades justas y equitativas para todos. En América Latina un aspecto poco abordado en las ciencias sociales y en cierta forma ausente en las consideraciones, análisis y valoraciones teóricas, es la conceptualización del Racismo, elemento tan importante y necesario conocer para poder hacer una interpretación más integral de la sociedad. Ha sido implementado desde la Conquista y Colonización, permanece hasta nuestros días en todas las estructuras socioeconómicas y políticas siendo un elemento fundamental para justificar y llevar a cabo la explotación extrema, la opresión y el saqueo. Se han elaborado estudios e investigaciones sobre las causas de la explotación con un enfoque de clase, sus contradicciones e importancia para la transformación social, pero casi siempre desconociendo la existencia y efectos del Racismo en esa realidad, en la que efectivamente actúa como un elemento sustancial y coadyuvante, tanto en su formación como en su proyección actual. "El Racismo, su existencia y funcionamiento, no es ajeno a las contradicciones de clase que se presentan dentro de la estructura general de la sociedad. Teniendo a la vez la doble calidad de producto e instrumento del sistema, actúa en función de ellas, incidiendo fundamentalmente para caracterizarlas. Sin determinarlas, influye de manera precisa e innegable en sus relaciones, proyectándose a esferas que exceden lo ideológico de tal manera que en cualquier análisis de la sociedad, es indispensable establecer toda la interrelación y efectos que ello produce". Por esta razón, la comprensión de este fenómeno adquiere un significado esencial para evidenciarlo, denunciarlo, desenmascararlo, como afirma Pablo González Casanova: "No sólo es una lucha de clases sencilla, es también una lucha contra la discriminación, la humillación y la opresión". En la sociedad colonizada el Racismo marcha a la par con la lucha de clases dándole a ésta características peculiares dentro de la estructura general de esa sociedad. Es un elemento siempre presente, que no sólo permite que el sistema –en proceso dialéctico—sobreviva, sino que llega a convertirse en su reproductor. Sin embargo, este fenómeno como elemento característico y permanente de la posición colonizadora no se valora debidamente a pesar de que no es aislado ni transitorio. Al abordarlo, al abrir la brecha, advertimos sobre la telaraña de prejuicios que constantemente el sistema ha implementado. Porque pocos temas están destinados a producir un rechazo tan violento y agresivo como el de sugerir la existencia del racismo en la sociedad. Como lo afirma el sociólogo francés Jean Loup Herbert: "...En América Latina y sobre todo en Guatemala, la discusión alrededor de la discriminación racial esta rodeada por la mala conciencia y muchas veces amparada por el miedo al tabú. Tratar el tema con objetividad constituye para muchos una insolencia (…) estas reacciones demuestran que alcanzamos el nivel más oscuro y profundo de la formación de la identidad; oscuridad que en muchos aspectos entorpece la toma de conciencia colectiva, decisiva para una verdadera nacionalidad…". Los países colonizados han soportado mecanismos tan atroces como la violencia y la despersonalización de sus habitantes, impuestos y consolidados a través de una eficaz y compleja imposición ideológica. Este proceso fue tan integral y profundo que prácticamente barrió el universo cultural de los pueblos y al propio hombre americano; originó, además, una mentalidad eurocentrista que ha signado una buena parte del pensamiento filosófico y político de América Latina y que está presente en amplios sectores de la sociedad que consideran válido solamente lo que procede de los países hegemónicos. En la actualidad, cada vez hay más consenso en que la colonización española tuvo, desde sus inicios una ideología racista. Para Pablo González Casanova y Marcos Roitman, "...las estructuras del poder político colonial consagraron los principios de superioridad étnico racial fincadas en las teorías sociales provenientes del derecho romano, del mundo griego y del humanismo cristiano…". Esta corriente de pensamiento cuyo principio fundamental es la superioridad del hombre blanco basada en la diferenciación del color de la piel entre el conquistador y el conquistado, tiene como propósito la fundamentación y justificación del derecho de propiedad sobre los pueblos dominados, el subsiguiente saqueo y la imposición de la religión católica romana. "El sistema tratará de apoyarse en la idea de que existe una desigualdad entre los dos componentes iniciales del mismo (...) vencedores y vencidos, conquistadores y conquistados, dominadores y dominados (...) se apoyará en un rasgo externo (...) la coloración de la piel. Sobre dicho rasgo construirá la primera representación colectiva discriminatoria y, sin ninguna lógica, derivará a la afirmación de la superioridad del hombre blanco y la consiguiente inferioridad de los «indios»". Se puede afirmar que el Racismo es uno de los instrumentos más eficaces al servicio del explotador y una de las prácticas más ignominiosas que el hombre ha podido inventar en el transcurso de la historia. Porque es una manifestación sistémica, concebida y diseñada para atentar contra un pueblo, contra una comunidad y contra la misma persona. Tiene una función perfectamente determinada en la realidad contemporánea: la inmensa mayoría de los explotados son discriminados. Franz Fanon estima que la "civilización" europea y sus máximos exponentes son los responsables del racismo colonial. Este fenómeno tiene como fin primordial reforzar las relaciones sociales de dominación. Cuando se admite pertenecer a una raza dada partiendo del color de la piel y de determinados rasgos físicos se está asumiendo y expresando un pensamiento ideológico, pues raza es un concepto estereotipado validado sólo por las relaciones sociales de dominación-subordinación. Al respecto, el sociólogo Andrejz Wieviorka, expresa que: "El racismo es una construcción imaginaria destinada a legitimar una categorización biológica del grupo segregado y su esencialización, es decir, un trato que lo despoja de toda humanidad y de toda relación social (...) naturalizándolo y estigmatizándolo. En la actualidad, la percepción colonizada sobre los pueblos originarios se mantiene y se profundiza en la vida cotidiana; el mito de la superioridad del hombre blanco creó la falacia de considerar a los indígenas como individuos débiles, sin capacidad para administrar su propia vida y por lo tanto menores de edad, necesitados de tutela y amparo. Bajo esta premisa pasaron a ser administrados por los representantes de la Corona española y por los colonizadores, quienes se convirtieron en dueños efectivos de sus vidas, de sus tierras y de sus bienes. Si bien es cierto que no en todos los países latinoamericanos y caribeños la población indígena es mayoritaria o al menos significativa y que el papel que juega también varía de una nación a otra, sí es importante destacar que en mayor o menor medida la presencia del Racismo como instrumento de explotación y opresión es un denominador común. En Guatemala, donde sí es mayoritaria, la estructura económica se fue moldeando junto con el Racismo --siendo una constante en todas las etapas del desarrollo— lo que convirtió a los naturales en un ejército disponible de mano de obra casi gratuita. A veces, también se tiende a confundir al Racismo con la discriminación social pero ésta no tiene una gama tan amplia de formas de agresión contra el ser humano, ya que si cambia su situación económica –aunque es difícil poder lograrlo— borrará las barreras de la segregación social, lo cual no sucederá con los muros de la discriminación racista. "El Racismo como es aludido frecuentemente (…) es una producción ideológica construida para legitimar una subordinación estructural de base económica (…) con el tiempo la ideología se interioriza y aunque se superen las condiciones de subordinación económica, sigue pesando el estigma discriminador, reproducido e incorporado en el imaginario de nación". En Guatemala las estructuras económicas, políticas, ideológicas y sociales se han mantenido sin cambios significativos durante siglos. Estamos frente a una de las características propias de un país que por su historia, origen y desarrollo, tuvo desde sus inicios uno de los más sólidos bastiones y eficaz instrumento de dominación el uso de la discriminación racista como sustentador ideológico, que se ha mantenido constante y permanente; así como se ha ido relacionando y expandiendo a todos los aspectos y ámbitos de la sociedad. Es un elemento básico para la sobrevivencia del sistema, que sobrepasa los mecanismos de la explotación y llega a producir conflictos de carácter social y personal, de tal modo que si no estudiamos el Racismo no se puedo comprender a Guatemala porque este fenómeno es inherente al sistema sociopolítico guatemalteco. Ello nos invita a reflexionar e investigar, con una ideología que cumpla una verdadera función crítica, sobre las causas más profundas que le dieron origen para poder explicar la polarización social existente y comprender con exactitud su papel en el sistema de dominación, única forma de enfrentarlo y combatirlo. Esta preocupación no es sólo de carácter teórico sino que va encaminada a establecer, en la forma más descarnada posible, la realidad que sufre y de la que es víctima el pueblo maya, objeto y sujeto real del Racismo. Otro elemento significativo a tener presente es conocer cómo se utilizó este instrumento de explotación desde la misma compleja sociedad colonial y cómo posteriormente se convirtió, además, en un mecanismo de división de los sectores explotados, fraccionando las contradicciones de clase, dando origen a un pueblo partido, a un país desintegrado. "...la falacia e irracionalidad del racismo, que tiene un marco totalmente adecuado y funcional en la estructura económica, política y social del sistema, permite crear una alianza, tácita o explícita, consciente o inconsciente [al margen de las diferencias de clase] (…) que coadyuva eficazmente a los resultados de la perpetuación del sistema…". Esta complejidad que va adquiriendo es lo que hace que se llegue a lo que llamamos integralidad. El Racismo ya no es sólo patrimonio de las oligarquías sino que se va filtrando y transmitiendo sutilmente a otros sectores –tan explotados como el pueblo natural— que participan de la ideología de la clase dominante. Se crean así relaciones de identificación con el sistema, que aunque no sean conscientes, son muy objetivas y evidentes. Durante siglos, en el país se ha ido erigiendo una barrera racista que no permite que los intereses de la clase explotada actúen de manera horizontal y la cohesione en el sector discriminado, sino que produce una compactación vertical que se basa justamente en esa alienación. "La división entre población alienada y discriminada no puede considerarse una relación de clase, porque es un factor ideológico lo que caracteriza y permite aglutinar a su alrededor a otras clases que tienen sus propios intereses y contradicciones, incluso antagónicas (...) Su naturaleza no es antagónica a niveles de clase con intereses coincidentes y compatibles, pues entre ellas no están en juego ni las relaciones ni la propiedad de los medios de producción".302 Con frecuencia sucede que el que sufre la discriminación racista no la identifica, define o sistematiza con facilidad, debido principalmente al componente irracional y sutil que tiene este fenómeno. La persona que discrimina, por su parte, tiene un grado de asimilación tal, que lo practica automáticamente y de forma casi visceral sin que realmente sea conciente de él. Este problema afecta tanto al que lo padece como al que lo practica. Los sectores que discriminan pueden sufrir también daños y deformaciones muchas veces más serios que las que le ocasionan con su práctica al discriminado. Por estas razones es una necesidad histórica desalienar a los explotados que discriminan a los indígenas y, por otra parte, es un imperativo que se profundice y se clarifique el sentido de clase en la población discriminada. Se puede considerar que el Racismo es un problema que nos concierne a todos. Romper estas barreras que el sistema ha establecido sentará las bases efectivas y necesarias para llegar a la verdadera unidad nacional. Al Racismo hay que considerarlo como una manifestación ideológica compleja y profunda que empezó a aplicarse con la invasión europea de una manera brutal y primitiva y que, en esencia, sigue funcionando así. Pero en el devenir de los siglos fue adquiriendo otras facetas, variaciones y disimulos, o sea, que tiene características peculiares en la sociedad actual. Como afirma Franz Fanon, "… el racismo vulgar en su forma biológica que corresponde al período de explotación brutal (…) la perfección de los medios de explotación provoca fatalmente el camuflaje de las técnicas de explotación del hombre y por consiguiente de las formas de racismo…". En Guatemala la legislación actual no necesita ser oficialmente Racista, aunque contiene rasgos discriminatorios, porque luego de más de cinco siglos tanto la estructura económica-social como el imaginario colectivo garantizan su presencia permanente sin ayuda institucional. "…cuando la endogamia y la barrera económica funcionan casi perfectamente no se necesitan leyes ni expresiones abiertamente racistas…". Para la clase dominante el Racismo es el componente fundamental de su filosofía y mentalidad. Desde la colonia lo ha implementado, usado y manipulado como el instrumento idóneo para justificar su dominio y posterior enriquecimiento; sobre ella recae toda la responsabilidad de su práctica y mantenimiento. La investigadora guatemalteca Martha Casaus Arzú afirma que: "Las actitudes y tendencias racistas o etnocéntricas continúan formando parte de la ideología dominante en la oligarquía actual guatemalteca y ocupan un lugar preeminente en el imaginario de dicha clase". Aunque lo determinante en la sociedad es la estructura económica y sus relaciones de producción, su análisis aislado es insuficiente para explicar y establecer su formación y funcionamiento. De ahí que para un estudio más completo sea necesario tener en cuenta la interacción e interrelación entre la base económica y su superestructura. En ese sentido, el Racismo es mucho más que una tendencia o actitud exclusivamente ideológica, sino que es parte esencial del sistema que tiene implicaciones directas y concretas sobre la base económica. Por eso la urgencia de su inclusión es tan importante. Esta consideración no se aparta de la teoría científica, Federico Engels preocupado de que la subjetividad fuera ignorada en el análisis de los procesos sociales y en la toma de decisiones en la praxis política, se refirió a las reciprocidades existentes entre lo económico y lo superestructural y escribió: "El desarrollo político, jurídico, filosófico, religioso (...) descansa en el desarrollo económico. Pero todos ellos [los fenómenos superestructurales] repercuten también los unos sobre los otros y sobre su base económica. No es que la situación económica sea la causa, lo único activo y todo lo demás efectos puramente pasivos. Hay un juego de acciones y reacciones sobre la base de la necesidad económica, que se impone siempre, en última instancia". En el caso concreto de Guatemala, el tema del Racismo aparece como prototipo idóneo para estudiar estas reciprocidades, tanto en el análisis de la sociedad como en las conclusiones que este aporte. Por lo tanto, este esquema de interpretación no se queda limitado al factor ideológico porque tampoco lo consideramos –como generalmente se hace— una categoría metafísica, sino un elemento concreto y actuante dentro de la sociedad con inmensas y graves implicaciones en las relaciones de producción. "La nueva manera de comprender la profunda dimensión del Racismo es dándole la categoría del elemento participante en el proceso de producción, y que actúa como un elemento distorsionador de las relaciones de producción y el elemento actuante en concreto dentro de la situación económica". También es necesario desarrollar una fórmula que explique el establecimiento de la producción de plusvalía con los elementos del Racismo. Nos encontramos con la dificultad de que no siempre se podrá cuantificar por las características y complejidad del problema. Teniendo en cuenta que Guatemala es un país eminentemente agrícola y que su fuerza de trabajo es mayoritariamente indígena, en las relaciones de producción no sólo está presente la vinculación explotador–explotado sino también la de discriminador–discriminado que, aunque no puede considerarse una relación de clase se da dentro de esa sujeción en la que incide el componente del Racismo. Observaremos cómo este está presente en la base económica y cómo actúa. Una de las principales características de la agricultura del país es la utilización por los latifundistas de abundante mano de obra barata que trabaja la tierra en forma extensiva y con instrumentos de producción rudimentarios, lo cual determina el alargamiento de la jornada de trabajo, la sobreexplotación de la fuerza de trabajo y por lo tanto, la obtención de mayores ganancias. Se utilizan mecanismos Racistas no sólo en la relación salarial sino también en las diferencias que se establecen en cuanto al tiempo, tamaño y calidad de las tareas. Al indígena le asignan más cuerdas para trabajarlas. Le sitúan en tierras que presentan mayores dificultades con lo que aumenta la intensidad del trabajo. Aprovechando que no habla el español le roban en el pesaje y lo engañan con el tiempo de descanso. Es decir, le hacen trabajar mucho más y le pagan menos. De esta forma, los latifundistas obtienen una plusvalía más elevada que cualquier otro productor en el país. Albert Memmi, afirma que: "... el colonizado tiene que ser haragán para justificar los bajos salarios, inferior para justificar la misión de protección, perverso para dar una legitimidad a las armas, sin necesidad y primitivo para que se mantenga el status quo...". El Racismo es un fenómeno cruel y nocivo que abarca a todos los aspectos de la vida humana y a la propia persona, está presente tanto en las más serias manifestaciones y decisiones políticas como en los aspectos más cotidianos de la vida familiar. "La humillación y desprecio, expresado en los más nimios detalles, presentes en todos los lugares, tratan de aniquilar al hombre para convertirlo en un silencioso fantasma que corta café, cosecha algodón, que se amontona como bulto en los trasportes, a cambio de unos granos de maíz y unos regateados centavos". Algunos sectores alienados creen que cuando los mayas se reconozcan a sí mismos como actores en el devenir social y hagan valer sus derechos como pueblo, se producirá un "Racismo al revés" intentando resarcirse del maltrato que por siglos han sufrido. Este argumento, manejado por desconocimiento en amplios sectores sociales y con una clara intencionalidad por la clase dominante, refleja también el temor a que peligre el sistema de dominación. Son innumerables los parámetros que usan los racistas para discriminar a los pueblos originarios comenzando por el sistemático y humillante desprecio a todas sus características físicas: color de la piel, tipo de cabello, talla, forma de los ojos, etc. Nadie que no lo sufra es capaz de imaginar lo que significa la burla y la ridiculización de todas sus formas corporales. No menos dañina es la agresión psicológica sistemática contra su persona, su manera de ser, su cultura, su religión, sus costumbres, su carácter y hasta su manera de vestir, de comer. No es extraño entonces que una gran proporción de discriminados manifieste grados extremos de inseguridad, conformismo y resignación y que para evadirse de esa dura realidad generalmente se refugie en la religión y muchas veces en el alcohol. El indígena y el negro son construidos simbólicamente tal como el blanco se los imagina, cargándolos de una valoración negativa que los sitúa como "inferiores". Esta humillación constante puede llevar al discriminado a reaccionar contra sí mismo por sus características físicas, por vivir donde vive y por ser hijo de quien es. "Su vida es simplemente una larga huida ante los otros y ante sí mismo; se le ha alienado hasta su propio cuerpo, se ha cortado en dos su vida afectiva, reduciéndolo a un simple proseguir (...) en un mundo que le rechaza... ¿De quién es la culpa?" Una expresión fehaciente de esta mentalidad existente en Guatemala es la distorsionada percepción que se tiene de los indígenas en círculos intelectuales y políticos, que los consideran como causa del atraso del país y un lastre para su desarrollo. Hay quienes ven incluso en los planes de esterilización obligada a que fueran sometidas sus mujeres la solución de los problemas de Guatemala mediante la eliminación gradual del pueblo maya. "… El elemento de donde se deriva fundamentalmente el racismo de Guatemala –que hasta la fecha parece seguir siendo insuperable— parte de una ideología dominante que considera que los indígenas encontrados por los españoles en 1524 ya eran víctimas de un proceso de degeneración social y cultural (…) agravado con los efectos de la conquista y la colonia…". Tal vez la mejor definición de lo que es sufrir el Racismo la dio un destacado luchador maya que decía: "Vivir en el racismo es como vivir en un túnel oscuro", expresando el dolor y el daño que provoca esta agresión en lo más hondo de la personalidad humana. "Las amarguras, frustraciones y contradicciones sufridas contra un pueblo, son una historia secreta de la ignominia guatemalteca, escrita en capítulos de burla, hostigamiento y menosprecio en cuyas páginas habrán naufragado centenares de aspiraciones y se habrá tenido que soportar cotidianamente el pesado fardo de la discriminación". Sin embargo, la ciencia ha comprobado que no existe ninguna vinculación entre las características físicas de la persona y sus capacidades cognoscitivas. Cada día hay más consenso científico en que las diferencias entre los hombres tienen un carácter socioeconómico y no biológico; eso es fácilmente comprobable cuando se observa que en un mismo grupo étnico cultural hay diferencias en las manifestaciones intelectuales y espirituales de sus miembros. De ahí que la aseveración tan usada por los colonizadores de todos los tiempos acerca de la existencia de razas superiores y razas inferiores sea invalidada incluso por la propia biología. La diferencia del color de la piel se utiliza injustificadamente para sustentar la existencia de razas y la superioridad de unas sobre las otras. La antropóloga española María Dolores Garralda asegura que en vez de razas lo que existe es variedad humana, o lo que es lo mismo, diversidad genética dentro de una misma especie. Sólo abordándolo desde esta perspectiva se puede explicar el hecho de que personas de diferentes características genéticas, como es el color de la piel, puedan cohabitar y tener descendencia en común. La base material del Racismo es la supuesta supremacía blanca en relación a otros tipos de pigmentación epidérmica y fenotipos como las de los negros, los asiáticos (amarillos), los cafés o mestizos. Científicamente está probado que el color de la piel depende de la concentración de melanina –pigmento producido por unas células llamadas melanocitos– en la epidermis, debido a la mayor o menor exposición a los rayos ultravioletas del sol; y el reciente descubrimiento del genoma humano que viene a reafirmar las tesis científicas de que todos somos iguales ha puesto en crisis los paradigmas racistas tradicionales, todo lo demás es ficción. El profesor Jaume Bertranpetit afirma que las diferencias en la pigmentación de la piel entre los distintos grupos humanos dependen de entre cuatro o cinco genes y obedecen a adaptaciones evolutivas relacionadas con el medio ambiente. De esta forma, por selección natural, quienes durante millones de años vivieron en zonas ecuatoriales del África y estuvieron expuestos a los rayos ultravioletas del sol irán adquiriendo una piel más oscura, en tanto los que se desarrollaron en zonas nórdicas tendrán una menor concentración de melanina y su piel será blanca. Sir Alan Burns asegura que el prejuicio del color se ha convertido en el criterio del cual se parte para juzgar a los hombres, cuando en realidad lo que con él se expresa es el desprecio de los países ricos y poderosos hacia aquellos que consideran inferiores. José Martí, aportando luz y ética al pensamiento sobre la identidad universal humana, escribió en 1891: "…no hay razas... El alma emana, igual y eterna, de los cuerpos diversos en forma y en color... Peca contra la Humanidad el que fomente y propague la oposición y el odio de las razas (...) Todo lo que divide a los hombres, aparta o acorrala, es un pecado contra la Humanidad". La historia nos demuestra constantemente que el Racismo es un proceso continuo y sistemático que es inherente a la naturaleza misma del sistema capitalista, hoy llevado a extremos por las potencias hegemónicas con un pensamiento y mentalidad globalizadora y neoliberal. Por eso, la ideología racista es uno de los elementos claves del fascismo que tantas vidas, sufrimiento y destrucción ha costado a la humanidad, que llegó a extremos como el genocidio, el etnocidio y el ecocidio en el pasado y que pretende volver al presente con la participación de gobiernos, entidades públicas y privadas, instituciones y personas. El concepto alienación, por su parte, caracteriza el proceso y los resultados de transformar, en determinadas condiciones históricas, las realizaciones de la actividad humana y de la sociedad. También caracteriza la transformación de fenómenos y relaciones en algo diferente a lo que son, la alteración y deformación en la conciencia de los individuos de sus auténticas elaboraciones de vida. "El colonialismo no se contenta con apretar al pueblo entre sus redes, con vaciar el cerebro colonizado de toda forma y de todo contenido. Por una especie de perversión de la lógica, se orienta hacia el pasado del pueblo oprimido, lo distorsiona, lo desfigura, lo aniquila". En América Latina la alienación es uno de los legados ideológicos de la Conquista y Colonización. Este proceso se percibe tanto en el plano individual como colectivo; genera una deformación en el ser, el pensar y el hacer de los pueblos que lograron alienar. Provoca, en muchos casos, una desintegración de la personalidad, así como efectos simultáneos que de alguna forma los lleva a aceptar su supuesta inferioridad. "...Aún las capas más lúcidas de los pueblos extra europeos se acostumbraron a verse y a ver a sus pueblos como una infrahumanidad destinada a un papel subalterno, por ser intrínsicamente inferior al europeo...". Diversos son los mecanismos de alienación que utiliza el sistema. Uno de ellos es el lenguaje oficial impuesto institucionalmente, con el que trata de aislar a los hombres de su historia, de su raíz, de sus valores, de su propio idioma. Otro es la imposición de patrones culturales Occidentales, diferentes y ajenos. Muchos más podrían ser citados, pero lo importante es que todos ellos -con un componente racista- buscan explotar y dominar mejor a los conquistados, con la justificación de que son "inferiores", reduciendo las relaciones humanas a la desconfianza y al miedo. Este fenómeno, en opinión de Darcy Ribeiro, conlleva la erradicación de forma compulsiva de las concepciones que sobre sí mismo tenía el indígena o el negro y la aceptación de un nuevo juicio sobre su persona, necesariamente degradante por ser reproductora de la idea de sus dominadores, que lo describían como "criaturas intrínsicamente inferiores y por eso incapacitados para el progreso". Esto trajo aparejado una relación de dominación aún vigente en la mayoría de nuestros países, en las que las a personas alienadas se les asigna un papel que se corresponda con la imagen de inferiores que de ellos tienen sus discriminadores y con la pérdida de cualidades como resultado del mestizaje. En este complejo proceso, los que sufren la opresión racista se convierten gradualmente en sujetos fáciles de dominar. La acción y la práctica sistemáticas del Racismo producen en quien las recibe una actitud resignada y apática y le crea una situación de desconcierto y dolor. Franz Fanon estima que: "el colonialista es (…) un traficante, que con su arrogancia tendremos entre las manos la psicología del hombre que provoca en el autóctono "el sentimiento de inferioridad". Hay quienes sienten que para alcanzar su liberación deben negar su origen y borrar todo vestigio del pasado y su vinculación con él. En este aparente olvido llegan a identificarse con el colonizador de tal forma, que se convierten en un tipo particular de discriminador. Al ser denigrado constantemente por ser "hombre rudo e inferior", el dominado busca alternativas para alejarse de la imagen que de él proyecta su dominador y entonces aparece la necesitad de "blanquearse" mediante la unión marital con persona blanca, o al menos blancoide, que le permita tener una descendencia con una sangre más limpia o adelantada. Este es el drama de muchos negros, indígenas, mestizos, mulatos, que han interiorizado a tal grado el parámetro de la supuesta belleza Occidental que inconscientemente se desprecian a sí mismos e intentan parecerse lo más posible a sus opresores, comenzando a adoptar como propias las costumbres y visiones de un mundo que no es suyo. La alienación puede actuar como un mecanismo de destrucción psicológica que puede llegar como una de sus consecuencias más peligrosas y graves, al quebrantamiento de su voluntad. Ha sido tan persistente en el tiempo la utilización de este mecanismo que muchos indígenas caen en una actitud de insondable resignación admitiendo que el sufrimiento, la miseria y la desigualdad son una "disposición divina". En un ambiente agresivo algunos indígenas desarrollan como mecanismo de defensa un complejo de superioridad que se contrapone a las concepciones de su misma cultura que es comunitaria, igualitaria, con lo que se acelera el proceso de pérdida de identidad y de desintegración de sus valores. A los pueblos conquistados y colonizados se les arrebata su historia verdadera y se les fabrica una nueva, desfigurada, alienada, que omite a sabiendas lo que fueron y lo que puedan ser, para que se vean sólo como un reflejo de quienes los dominan. Se pretende hacer pedazos la memoria del ayer; se esgrime la mentira como única verdad; se les impone el desprecio como costumbre y como destino. El camino de la desalienación es complejo; pasa por conocer las verdaderas raíces de las relaciones de dominación a las que durante siglos han sido sometidos; por verse a sí mismo con sus propios ojos y no con los ojos de los que lo humillan y discriminan; por el conocimiento y rescate de su esplendoroso pasado, de su historia; por el orgullo de saber quienes son y lo que pueden ser.

Porque nuestra ignorancia ha sido planificada con una gran sabiduría

El Racismo y la alienación son fenómenos tan complejos, universales y están tan hondamente enraizados en la conciencia social, que prácticamente son inconscientes en gran parte de la humanidad y por eso es muy difícil avistar su verdadera magnitud. En consecuencia, muchos hombres y mujeres que comprenden el problema no quieren o no pueden oponerse a algo que --aunque tiene manifestaciones concretas-- no es tangible, no es fácil de explicar y mucho menos de confrontar, entonces prefieren no abordarlo, pretender que no existe, excluirlo incluso de sus mentes. Es ahí donde estos fenómenos se convierten en una gran mentira, no por lo que se dice, sino por lo que no se dice, se miente por omisión y con ello se envuelve en este proceso a millones de seres humanos discriminados, alienados y excluidos, porque aceptan concientes o inconscientemente la "superioridad" y la "inferioridad" de unos sobre los otros.

¿Por qué no se estudian con más fuerza estos fenómenos?

Explicar el porqué de las diferencias, lo científico en el color de la piel, la no existencia de razas, aprehender y sentir orgullo por el esplendor de las grandes Civilizaciones que se desarrollaron en las regiones que hoy conforman los países del Sur y desalinearse y distanciarse del eurocentrismo es la ruta que deben seguir los cientistas sociales latinoamericanas y caribeños. Frente a estos fenómenos tan nocivos utilizados y manipulados por las clases dominantes, está la identidad cultural, cuya presencia es imprescindible para poder construir una América auténticamente nuestra. La mayoría de los especialistas identifican la identidad con la permanencia de elementos como la religión, cosmovisión, vestuario, idioma, el respeto al medio ambiente, y al mantenimiento de otras tradiciones culturales sostenidas por un pueblo. No es estática o reducible a una cultura particular, sino que abarca a toda concepción de cultura que continuamente está siendo definida y redefinida de forma individual o colectiva por los miembros de la comunidad. La identidad no es abstracta sino concreta, es un proceso dialéctico que contiene diferencias y contradicciones internas, que se superan constantemente en el desarrollo y que dependen de las condiciones objetivas dadas. A través de más de cinco siglos de sojuzgamiento, opresión y explotación el mantenimiento de la identidad, ha sido el soporte que ha sostenido en pie a las poblaciones originarias de América. Con la Conquista se intentó destruir el ser y el hacer de estos pueblos. Fueron obligados a un proceso de aculturación para convertirlos en súbditos de las coronas europeas y en sumisos productores de riqueza para una metrópoli extranjera. Apoyados en la cristianización, trataron de borrar toda su vida anterior que calificaron de "bárbara" y mediante la falsedad de su "inferioridad" justificaron la implantación de un oprobioso sistema de dominación colonial. Mucho han tenido que sufrir, mucho que perder, mucho que andar por los caminos aún difusos en el tiempo, que van siendo encontrados por quienes han mantenido vivo su origen, su cultura, su identidad. Recuperar la realidad escondida y traicionada de la historia de América es el desafío de todos contra lo que Susanne Jonas califica "de discriminación institucionalizada y etnocidio". Con el paso de los años el sentimiento de identidad en vez de disminuir ha ido creciendo y fortaleciéndose en la América Latina. Cada vez son más numerosas las voces que se escuchan reivindicando para el futuro lo mejor de un pasado que no ha muerto. Los pueblos originarios van emergiendo poco a poco de las sombras y la invisibilidad a que los fueron sometidos, reclamando sus derechos inalienables y poco a poco van saliendo de la larga noche colonial. Mientras la memoria individual es susceptible de morir en el tiempo, la otra memoria, la colectiva, siempre perdura. Se va fortaleciendo lo que Adalberto Ronda llama "culturas interiores del continente, en la medida en que avanza un proceso de transculturación sin renunciar al alma". Nuestra América ha comenzado a encontrar en sus orígenes sus nuevas energías. "Ahora que el gran paso hacia la descolonización ha sido ya dado, no es imposible que recurriendo, para ver mejor nuestra realidad, al gigantesco cristal de aumento que la Conquista de América constituye, logremos descubrir una humanidad inimaginable que nos permita pasar, por fin, al otro lado del espejo en el cual nos venimos contemplando desde hace milenios". En el caso de Guatemala, fueron los pueblos mayas los que más resistieron la aculturación reteniendo principios de su organización comunitaria que les permitió preservar un sentido muy propio de identidad, así como mantener sus idiomas vivos. Incluso para el investigador canadiense George Lowel, los pueblos mayas siguen siendo los escrutadores del tiempo. A pesar de la adversidad que trajo aparejada la Conquista, los pueblos mayas continuaron conservando modos de conducta y concepciones peculiares del mundo, junto con la reivindicación de la tierra, el apego a su cosmovisión, a la naturaleza y a su comunidad. Es la madre la que más incide en el proceso de mantenimiento y transmisión de la identidad y esto le otorga un papel especial en relación con la toma de decisiones familiares. Aunque durante siglos los mayas se debatieron en la simple lucha por su supervivencia, mantuvieron su resistencia y autoafirmación. Poco a poco fueron reconstruyendo su mundo el que, en opinión de Julio César Pinto Soria, no puede ser el anterior a la Conquista, pero sí portador de una identidad que se remonta a sus orígenes y que se reivindica en la actualidad. Porque su lucha fue, es y será perdurable en el tiempo, se transmite de generación a generación y su mensaje de futuro está: "Entretejido en los cortes, bordado en los huipiles, tallado en la madera, pintado en la cerámica, repujado en los metales, enredado en la urdimbre de las ramas de trigo, de las mazorcas del maíz, de las hojas de palma, de las fibras de maguey o de los tallos de tul (...) presente en todos los actos de la vida cotidiana, dando un toque de belleza (...) a las prendas de vestir, a los trastos, a los adornos hogareños y en general, marcando con su sello el diario ajetreo del vivir inmediato directo, concreto". Para todos es un imperativo desalinearnos de la ficción europea, abrir el espejo para reconocernos y encontrarnos a nosotros mismos para sentirnos orgullosos de lo que somos y cómo somos. Mirar para lo profundo de lo nuestro, lo verdadero, lo auténticamente americano es el camino a recorrer. Notas Rodrigo Asturias. Ob. Cit. Racismo I. 1972. P. 9. El subrayado es nuestro. Pablo González Casanova. "Las etnias coloniales y el Estado multiétnico". Pablo González Casanova y Marcos Roitman. Democracia y Estado Multiétnico en América Latina. 1997. P. 28 Ver: Rodrigo Asturias. Ob. Cit. (Racismo I). 1972. P. 49 Jean Loup Herbert. "Expresiones ideológicas de la lucha de clases". Guatemala: una interpretación histórico social. P. 141. Pablo González Casanova y Marcos Roitman. Democracia y Estado multiétnico en América Latina (Introducción). 1997. P. 13. El subrayado es nuestro. Jean Loup Herbert. Guatemala: una interpretación histórico social. P. 59. El subrayado es nuestro Ver: Franz Fanon. Ob. Cit. P. 108 Ver: Libardo Córdoba. Las razas no existen (Parte I y II). Marzo 2004 Ver: Libardo Córdoba. Las razas no existen (Parte I y II). Mayo 2004 Arturo Taracena. Etnicidad, Estado y nación… Ob. Cit. Vol. I. P. 406 Rodrigo Asturias. Racismo I. P. 4. El subrayado es nuestro. 302 Rodrigo. Asturias. Racismo I. 1972. P. 13 Franz Fanon. Ob. Cit. Jean Loup Herbert. Expresiones ideológicas de la lucha de clases. En: Carlos Guzmán Böckler/ Jean Loup Herbert. Ob. Cit. P. 140 Marta Casaus Arzú. Guatemala: Linaje y Racismo. FLACSO. 1995. P. 25. El subrayado es nuestro. Ver: Rodrigo Asturias. Ob. Cit. (Racismo II). 1973. P. 52 y 83 Federico Engels. "Carta a Starkenburg". En: Marx-Engels. Obras Escogidas. Editorial Progreso, Moscú. Tomo II. 1966. P. 510. El subrayado es nuestro. Rodrigo Asturias. Ob. Cit. (Racismo II). P. 50 Albert Memmi. Portrait du colonisateur et du colonisé. Pauvert. París 1966 Rodrigo Asturias. Ob. Cit. (Racismo I) 1972. P. 36 Jean Paul Sastre. Reflexiones sobre el racismo y la cuestión judía, p. 177-178 Ver: Julio César Pinto Soria. La Patria del Criollo tres décadas después. Editorial Universitaria. Guatemala 2000. P. 253; Jean Loup Herbert. Ob. Cit. P. 59 Arturo Taracena. Etnicidad, estado y nación en Guatemala… Ob. Cit. Vol. I. P. 407. El subrayado es nuestro. Rodrigo Asturias. Racismo I. 1972. P. 27 Ver: Alejandro Lipschutz. El problema racial en América Latina. P. 56 y 58 Ver: ¿Por qué existen tantas razas? Revista Milenium Catedrático de Biología en la Facultad de Ciencias de la Salud y de la Vida de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona Ver: ¿Por qué existen tantas razas? Revista Milenium; Walter Brown. ¿Cómo nos dieron las razas? Ver: Sir Alan Burns, Le préjugué de race et de couleur, Payot, Francia. P. 14 José Martí. "Nuestra América". 1891 y artículo "Mi raza", publicado en Patria en abril de 1993. El subrayado es nuestro. Franz Fanon. Los condenados de la tierra. Ediciones Venceremos. La Habana 1965. P. 194 Rodrigo Asturias. Racismo II. P. 19 Darcy Ribeiro. Las Américas y la civilización. P. 60 Ídem. P. 61 Rodrigo Asturias. Racismo II. P. 12 y 25 Ob. Cit. P. 132 Rodrigo Asturias. Racismo I. P. 28 Ver: Darcy Ribeiro. Las Américas y la civilización. P. 62 Ver: Carlos Rafael Cabarrús. "El auge de los grupos étnicos, un resultado del capitalismo". Revista Polémica N° 3, 1982. P. 7; Ricardo Falla. Quiché Rebelde. Editorial Universitaria, Guatemala 1978; Rodrigo Asturias. Ob. Cit. (Racismo II). P. 12; Susanne Jonas. Ob. Cit. P. 124-126 Ver: Douglas Brintnall. "El colapso de las jerarquías". Polémica N° 10/11. Julio-octubre 1983. P. 23-40; Miguel Ángel Reyes. "El indio en la lucha ideológica". Polémica N° 20. mayo-agosto 1986. P. 5-16 Ver: Julio César Pinto Soria. La Patria del Criollo tres décadas después P. 261 Ver: Susanne Jonas. Ob. Cit. P. 123 Ver: Adalberto Ronda. Ob. Cit. P. 179 Laurette Séjourné. Ob. Cit. P. 300 Ver: George Lovell. Ob. Cit. P. 165 Ver: Julio César Pinto Soria. La Patria del Criollo tres décadas después. P. 262 Carlos Guzmán Böckler. Donde enmudecen las conciencias. P. 204