Pensamiento Crítico

Entre Bolsonaro y López Obrador

Por Emir Sader | Página 12 | 30 Diciembre 2018

Este año dibujó un nuevo escenario latinoamericano. En lo más importante, Brasil eligió un candidato de extrema derecha, México eligió un candidato democrático y progresista. 2019 presentará nuevos desafíos: elecciones en Bolivia, Uruguay y Argentina, todos en octubre, entre otras elecciones.

Con todas las trampas que se le conocen, la derecha brasileña ha logrado impedir, sin ningún fundamento jurídico, que Lula fuera candidato, ha promovido una campana en base a  “fake news” y a bots, y ha logrado elegir para la presidencia un político de extrema derecha, no solo a tono con olas en otras partes del mundo, pero con su versión más radical y patética. Hay que tomar esto en cuenta porque fue una campana que muestra con qué métodos actúa la nueva derecha mundial: judicialización, “lawfare”, “fake news”, que hacen parte de la guerra híbrida con que el imperio y las derechas en cada país actúan para tratar de prolongar un modelo económico de guerra a los pobres y a la democracia.

En México, después de más de veinte años peleando para derrotar una oligarquía que gobernaba desde hace casi un siglo, López Obrador logró un triunfo arrollador y comienza en su país un ciclo que da continuidad a la Revolución Mexicana de Pancho Villa y de Zapata, así como el gobierno de Lázaro Cárdenas, en la segunda mitad de los años 1930. Enfrentará duros desafíos, entre ellos el gobierno de Trump, la violencia del narcotráfico que controla extensas áreas del país, la miseria producida por años y años de neoliberalismo, y el aislamiento en el continente.

El desempeño de los dos gobiernos demostrará quién trilla el camino correcto y quién se equivoca ampliamente. Los latinoamericanos que votarán para presidente de sus países en 2019 tendrán los ojos puestos en esos gobiernos para escoger qué camino quieren para sus países.

Si el camino del más grande aumento del salario mínimo de la historia del país, del reconocimiento de los derechos de los inmigrantes, del combate frontal a la corrupción, de la disminución de los altos salarios de los empleados públicos, incluyendo a los del judiciales, de la defensa soberana de los intereses de su país frente a la agresiva política de los EEUU, la de la prioridad en la defensa de los más pobres.

O el camino de la subserviencia total a los intereses de los EEUU –incluido el beso a la bandera y continencia a sus representantes– de promoción de los intereses de los bancos y el ataque a los salarios, a los empleos, a los trabajadores, la educación democrática y la promoción de las escuelas militares, a la guerra en contra de los gobiernos con los cuales tiene divergencias, a la privatización de las propiedades públicas y su desnacionalización,  a la organización de gobiernos con los más corruptos políticos del país.

Bolivia, Argentina y Uruguay, entre otros países, darán una nueva configuración al panorama político de América Latina con sus elecciones en octubre de 2019. O se confirma la tendencia al fortalecimiento de la derecha y la extrema derecha del continente, o se les contiene y se refuerza la izquierda latinoamericana.

Bolsonaro encontrará nuevos aliados o López  Obrador verá roto el aislamiento al que el Imperio lo quiere condenar.

Se diseñará un final de segunda década en el continente con nuevas perspectivas y esperanzas o se cerrará con un horizonte negativo. ¿Será un octubre rojo? ¿Argentina retomará  el camino que ha permitido al país recuperarse de la peor crisis de su historia o seguirá entregada a la recesión, al desaliento y el FMI? ¿Bolivia seguirá el más importante ciclo de su historia, dando continuidad al gobierno de Evo Morales o volverá a la triste historia que tuvo en el pasado? ¿Uruguay seguirá siendo el país que apunta hacia nuevas conquistas sociales y culturales o volverá a ser dirigido por las oligarquías tradicionales y conservadoras?

¿Latinoamérica dará por encerrado el ciclo protagonizado por Hugo Chávez, Lula, Néstor y Cristina Kirchner, Pepe Mujica, Evo Morales, Rafael Correa, o lo renovará con los que sepan estar a la altura de los inmensos avances que han proyectado la imagen de una América Latina en lucha contra de las desigualdades y las injusticias, un continente dirigido por líderes legítimos, soberanos y de los que nos enorgullecemos siempre?