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Pensamiento Crítico

Nada inhumano es ajeno a los mercaderes de la guerra

Por Raúl Antonio Capote (*) | Diario Granma, Cuba | 22 Marzo 2019

Mercenario, del latín merce(n)narius, el que guerrea o trabaja por una paga, derivado de merces, mercedis, paga, recompensa. Según el Oxford Living Diccionaries, se trata de una persona con experiencia militar que combate por un beneficio económico, normalmente sin apego a la ideología, nacionalidad, preferencias políticas o religiosas con el bando para el que lucha.

 

En la Antigüedad desempeñaron un papel primordial en las guerras de conquista de los imperios, en la defensa de las ciudades o en cualquier aventura bélica que les proporcionara riqueza, es conocido el rol desempeñado por los mercenarios griegos que pelearon del lado de Persia en las batallas libradas contra Alejandro Magno.

 

Memnón de Rodas, mercenario griego al servicio del sátrapa persa de la Frigia Helespóntica, Artabazo ii, fue un rudo adversario de Alejandro.

 

En el año 241 antes de Cristo, la situación en Cartago tras la derrota ante Roma era de profundo malestar, los romanos impusieron condiciones humillantes a los vencidos, 20 000 mercenarios de Sicilia pertenecientes a las tropas de Amílcar, entre los que había íberos, celtas, algunos ligures, algunos baleares, griegos y libios, fueron transportados a Cartago.

 

Una vez en Cartago los mercenarios, ociosos y sin dinero, comenzaron a reclamar sus pagas y ante el no cumplimiento de sus exigencias empezaron a saquear los alrededores. La República trató de negociar con ellos, les ofreció renunciar a una parte del sueldo, dada la situación económica en extremo precaria existente tras la derrota.

 

Pronto cundió la disensión entre los mercenarios que habían escuchado muchas veces historias sobre la inconmensurable riqueza de Cartago, estalló la rebelión, 70 mil libios se unieron a los rebeldes, apoderándose y levantando la mayoría de las ciudades, menos Cartago Utica e Hipona (Bizerta).

 

La guerra inexplicable

 

La insurrección que duró tres años fue finalmente sofocada por Amílcar con extrema crueldad, miles de mercenarios murieron aplastados por elefantes o fueron crucificados.

 

La rebelión de los mercenarios o guerra inexpiable, como también es conocida, pasó a la historia como un ejemplo de la poca fiabilidad de los mercenarios, los romanos de la República y luego del imperio, mencionaban siempre el ejemplo de los mercenarios de Cartago, como algo que se debía evitar, aunque ellos los utilizaron exhaustivamente, empleando la categoría de tropas auxiliares.

 

Bizancio fue también la creadora de uno de los más célebres cuerpos mercenarios, la Guardia varega. Los emperadores bizantinos continuaron la antigua práctica romana de contratar contingentes extranjeros para la defensa del imperio.

 

Existieron mercenarios famosos a lo largo de la historia, por ejemplo Roger de Flor, conocido también como Roger von Blume o Rutger Blume, caballero templario al servicio de la Corona de Aragón que sirvió como uno de los capitanes de los almogávares; Fra Moriale "condotiero, miembro de la Orden militar de los Caballeros Hospitalarios, contratado por Luis i de Hungría y los Estados Pontificios; y John Hawkwood, considerado el primer "condotiero" de los tiempos modernos que estuvo al servicio de varias ciudades italianas y del Papa Gregorio XI.

 

Los mercenarios suizos durante la segunda mitad del siglo xv fueron considerados una fuerza de combate muy efectiva. Los lansquenetes europeos, mercenarios con reputación de irreductibles, se convirtieron en la fuerza más formidable a lo largo del siglo xvi, siendo contratados por todas las potencias en Europa y luchando frecuentemente en bandos opuestos.

 

Nicolás Maquiavelo cuestionó el uso de ejércitos de mercenarios en su obra maestra El Príncipe. Escribió: "la única motivación del mercenario era su paga, por lo que este tipo de soldados no estaría dispuesto a correr el tipo de riesgos que podrían dar la vuelta a una batalla pero que podrían costarle la vida".

 

El siglo XX y las guerras coloniales

 

El siglo pasado fue escenario de diferentes conflictos bélicos de gran intensidad, el mundo sufrió dos terribles guerras mundiales, revoluciones, guerras de liberación, el proceso de descolonización fue enfrentado con dureza por las antiguas metrópolis, que usaron, en muchos casos, mercenarios para reprimir las ansias de libertad de los pueblos, asalariados que actuaron con suma crueldad.

 

En septiembre de 1960 un golpe de Estado derrocó a Patrice Lumumba, primer jefe de gobierno de la República Democrática del Congo, el líder popular luchó por la descolonización de su país de manos de Bélgica.  Lumumba fue torturado brutalmente y fusilado por mercenarios belgas, que disolvieron su cuerpo en ácido y esparcieron sus restos para que no fuera reconocido.

 

A mediados de los 70, el británico John Banks reclutó mercenarios para luchar a favor del Frente Nacional de Liberación de Angola (fnla) contra el Movimiento Popular de Liberación de Angola (mpla) durante la guerra desatada por intereses espurios de las antiguas potencias coloniales y Estados Unidos, tras conseguir Angola la independencia de Portugal en 1975.

 

Con gran sadismo actuaron contra los pueblos angolano, namibio, sudafricano, mozambiqueño, mercenarios al servicio del apartheid. Oriente Medio, Asia y América Latina fueron escenarios de actuación de los soldados de fortuna.

 

El negocio privado de la guerra

 

Durante los primeros años del siglo xxi el negocio de los ejércitos privados se convirtió en una industria que mueve más de 100 000 millones de dólares al año y junto al negocio de las armas es considerado uno de los mercados más rentables, por las enormes utilidades que genera.

 

Las guerras de Irak y Afganistán fueron escenario del crecimiento de las compañías militares privadas. Decenas de miles de mercenarios fueron contratados por el Gobierno de ee. uu. o por empresas privadas para actuar en misiones especiales, cuidar intereses particulares o gubernamentales y saltar cualquier barrera ética y moral.

 

Las fuerzas mercenarias en Irak y Afganistán son culpables de cometer crímenes, incurrir en flagrantes abusos, torturas y maltratos a la población civil.

 

La revista Fortune describía la situación en Irak: "Los sueldos normales de los profesionales del Destacamento de Seguridad Personal (dsp) se cifraban hasta hace poco en unos 300 dólares diarios. En cuanto Blackwater empezó a reclutar para su primera gran labor, la de ejercer de guardia personal de Paul Bremer, máxima autoridad estadounidense en Irak, la tarifa se disparó hasta los 600 dólares al día".

 

Blackwater facturaba millones de dólares y reclutaba a exmilitares estadounidenses y chilenos, para engrosar sus filas y cumplir con la demanda exigida por la Casa Blanca.

 

Faluya, la ciudad mártir irakí, fue testigo en 2004 de las hazañas de los soldados de fortuna de Blackwater. En la plaza Nisur, de Bagdad, un convoy de mercenarios de la compañía ingresó con cuatro vehículos blindados y abrieron fuego indiscriminado con ametralladoras de 7,62 milímetros, las víctimas fueron 17 civiles.

 

La masacre de Nisur tuvo un impacto tan grande, que el expresidente Barack Obama derogó los contratos con Blackwater en 2009, en realidad, tiempo después, una vez que se "aplacaron los ánimos", volvieron a contratar a la empresa por cerca de 10 000 millones de dólares en 2010.

 

Los negociantes de la guerra

 

Diversos grupos trabajan o trabajaron a nivel mundial en este gran negocio, entre ellos los más importantes son: DynCorp, empresa privada militar de EEUU con su sede en Falls Church, Virginia, es propiedad del fondo de inversiones Cerberus, dirigido por el israelí Steve Feinberg y por el exvicepresidente de Estados Unidos, Dan Quayle; Academi, anteriormente conocida bajo los nombres Xe Services LLC, Blackwater USA y Blackwater Worldwide; G4s multinacional británica que es actualmente la empresa de seguridad privada más importante del mundo; Defion Internacional, compañía con sede en Perú y oficinas en Emiratos Árabes e Irak; Aegis Defense Services, en 2005 se difundió un video que muestra a los mercenarios de Aegis disparando contra civiles irakíes; Triple Canopy empresa creada en 2003 por un grupo de veteranos de las fuerzas especiales de ee. uu. cuenta con 1.800 soldados desplegados en Irak, con un contrato de 1 500 millones de dólares; Unity Resources Group es una compañía australiana fundada en 2000, famosa por sus intervenciones en África, América Central y Asia.

 

Empresas como sy Coleman Corporation, Risk Incorporated, Dyncorp, XeServices (antes Blackwater), Global cst, entre otras, dominan el rentable mercado en estrecha colaboración con los servicios especiales europeos y estadounidenses, quienes controlan sus actividades, les entrenan y utilizan en su guerra contra el "terrorismo".

 

La guerra es un negocio redondo, diríamos que el más apetecible y duradero de los negocios del sistema capitalista, sostén del andamiaje político y económico del imperio estadounidense, que no sabe o no puede ya sobrevivir sin él, el mercenarismo les permite saltarse barreras que aún persisten, pero que han ido cayendo una tras otra durante el gobierno de Donald Trump, nada inhumano le es ajeno al actual inquilino de la Casa Blanca y sus secuaces.

 

(*) Narrador, escritor, investigador, catedrático y periodista cubano.

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