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Pensamiento Crítico

«El acuerdo de paz en Colombia ya no existe»

Por Dick Emanuelsson | dickema24.blogspot.com | 06 Septiembre 2019

Benedicto González subraya en esta entrevista exclusiva que "la declaración pública de alzamiento en armas de estos días ya pone Punto Final a esta etapa". Es más, "el Acuerdo de Paz firmado originalmente en la Habana ya no existe porque ha sido de alguna manera despedazado" por el Estado pero sobre todo por el Plan elaborado por EEUU que es el poder superior que halan en los hilos para mutilar definitivamente el Acuerdo, sostiene el ex comandante del Frente 41 y suplente para el curul que ocupó Jesús Santrich por unas pocas semanas en el Congreso de la República.

"Existía un plan para acabar con el acuerdo de paz y con la paz. Eso no era un montaje contra Jesús Santrich, no era un entrampamiento contra su persona sino contra todo el acuerdo", asegura Benedicto.

Cuenta que en las filas de los ex guerrilleros hay "cada vez más inseguridad y poca certeza de cuál va a ser el destino de aquellas personas que hoy están todavía concentrado en Espacios Territoriales en materia legal.

– El asesor jurídico de las FARC en las negociaciones de Paz en La Habana, Enrique Santiago, reclama "un cambio de voluntad y de actitud del Gobierno colombiano de Iván Duque" para "cumplir de forma efectiva con el acuerdo de paz, firmado en La Habana", y que "no se desaproveche una ocasión histórica, de esas que se dan una vez cada siglo, para acabar con el conflicto más largo de toda América Latina". ¿Qué lectura haces tú de la declaración de Santiago?

Creo que debemos valorar altamente el aporte que ha hecho Enrique Santiago. Especialmente la construcción del quinto acuerdo, el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición, y en el marco de éste la Jurisdicción Especial de Paz, que es de las cosas que sobreviven a esta embestida que se ha hecho desde la derecha Colombiana al acuerdo firmado originalmente. Pero hay algunos temas que yo los precisaría de otra manera. Creo que no se trata de un cambio de actitud en el gobierno del presidente (Iván Duque); no es suficiente porque estamos frente a un problema de más profundidad y más estructural.

La clase política colombiana que está en el gobierno representa un aliado al servicio de los intereses de EEUU. Eso significa que desde el punto geoestratégico Colombia juega un papel para atentar contra Venezuela y contra otros países latinoamericanos cuyos gobiernos no se encuentran de rodillas ante EEUU. Por eso esta política de guerra tiene connotaciones y alcances mayores. Por eso digo que no se trata sólo de un cambio de actitud sino del proceder del gobierno Duque y del partido que lo eligió, el Centro Democrático, que es la expresión de los planes militaristas, guerreristas en función de la geoestrategia norteamericana".

No se trata que el presidente Duque decida cumplir con el acuerdo firmado originalmente dado que ese acuerdo ya no existe. El acuerdo firmado originalmente ha sido de alguna manera despedazado. Sus elementos esenciales han sido desconocidos e incumplidos, traicionados. En la actualidad ningún gobierno ya podrá cumplir con el acuerdo original, dado que en muchos aspectos ya ha sido de alguna manera destruido, "hecho trizas", como prometió este gobierno desde su campaña. Incluso lo que permanece todavía con algunos elementos originales como el Sistema Integral y la Jurisdicción Especial, no son ni siquiera una aproximación a lo que fue el acuerdo original, firmado y construido en La Habana.

Encuentro muy buenas intenciones y fe en las declaraciones del abogado Enrique Santiago. Pero hoy la realidad del acuerdo es otra. O sea, ya no es ni siquiera el acuerdo final de paz, aunque tendrá una valoración muy importante por la decisión de paz, la voluntad que le colocaron especialmente los insurgentes al construirla. Pero tendrá que pasar a la historia como un acuerdo más, un acuerdo más en el intento de lograr la paz en Colombia y ya no el acuerdo final como se pretendió en su denominación.

– "Iván Márquez" señaló en su mensaje que "la historia registrará en sus páginas que fuimos obligados a retomar las armas". El abogado Enrique Santiago, por su lado, considera que todavía "se puede ser optimista" siempre y cuando haya "un cambio de voluntad y de actitud del Gobierno colombiano". ¿Se apresuró Márquez y los demás guerrilleros ahora de vuelta en las montañas de Colombia?

La declaración y la afirmación del abogado Enrique Santiago es muy optimista como siempre lo ha sido en la medida que los revolucionarios debemos siempre buscar y esperar que un camino se puede abrir como alternativa a los problemas que se intentan resolver. Sin embargo, lo que se presentó en Colombia, luego de la firma del acuerdo fue un sistemático incumplimiento. Incluso del gobierno de Juan Manuel Santos y de los sectores que con él acompañaron la construcción del acuerdo y la firma del mismo.

Si bien en el gobierno de Iván Duque ha habido el intento de despedazar, de hacer trizas lo acordado, también en el gobierno de Juan Manuel Santos hubo poca voluntad de cumplimiento de implementación de lo pactado. Lo que ha ocurrido en estos días, donde se produce el pronunciamiento de este grupo de comandantes históricos de la antigua FARC-EP, expresando su decisión de retornar a la lucha armada sobre la base de incumplimientos del acuerdo y por estar inseguros en materia física y jurídica, es apenas una consecuencia o es la consecuencia de la traición a lo acordado".

En julio de 2018, estando en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) de Miravalle, Iván Márquez y el propio El Paisa fueron objeto de operativos militares de sobrevuelos y de operativos por tierra que pusieron en riesgo su seguridad física. Posteriores investigaciones hechas por la Unidad de Apoyo de la Jurisdicción Especial corroboraron la información y echaron por tierra a aquellas versiones que decían que era especulación. Comprobaron que efectivamente el operativo militar era cierto.

En la misma época, en el mes de abril, el 9 exactamente, se produjo la captura de Seuxis Pausias Hernández Solarte, conocido como Jesús Santrich, quien permaneció un año en la cárcel La Picota en condiciones de aislamiento, bajo tortura física y mental. Uno podría preguntarse si éstas son razones para tomar la decisión de retornar a la vía armada, especialmente para proteger la vida y la seguridad física y jurídica. Solamente quien está en la situación entiende las magnitudes de los problemas que se están planteando.

Yo vi a Iván Márquez –una vez firmado el acuerdo– con un gran optimismo, pensando en la posibilidad y en lo que él llamaba la potencia transformadora que tenía el acuerdo de La Habana para incidir en cambios importantes en la vida social, económica, política y cultural del país. Si hubo un hombre que se puso la camiseta de la paz para impulsar a su organización, al colectivo, a entender y respaldar la decisión de la dejación de las armas y el tránsito a la vida civil y en la vida política, fue Iván Márquez, reconocido incluso por el alto comisionado Sergio Jaramillo.

Habría que analizar, entonces, muy detenidamente, si han apresurado el pronunciamiento que han hecho, porque de lo que sí estamos seguros es que hubo razones en materia de seguridad que les obligaron a marginarse del escenario público, del escenario político e incluso del escenario parlamentario.

– Santiago dice que "el gobierno está incumpliendo sistemáticamente con la obligación de implementación del acuerdo de paz e intentando desbaratar lo que se había acordado y comenzado a implementar", en lo que califica como "una absoluta irresponsabilidad". ¿Cómo se expresa ese incumplimiento en los Puntos de Concentración de los ex guerrilleros?

Pues yo pienso que se pueden hacer muchos esfuerzos y nunca hay que renunciar al deber de juntar esfuerzos para la construcción de la paz. Sin embargo, el conflicto colombiano es más complejo de lo que los propios diagnósticos dicen. No se resuelve en un acuerdo mezquino como el acuerdo de La Habana. Es un acuerdo importante, pero que estuvo atravesado por la mezquindad de la clase política, que mostró desde el primer día que realmente lo único que le interesaba era arrebatarles las armas a los combatientes, así fuese mediante engaño, ya que no pudo hacerlo mediante el triunfo militar.

Creo que por mucho que se intente recomponer el acuerdo actual no será suficiente ya para salvarlo de las garras de la traición y de la perfidia del acuerdo actual. Ya no podrá ser lo que pretendió ser. Tendríamos que pensarnos un nuevo acuerdo que corrija los errores que tuvo este –y fueron muchos– pero fundamentalmente blinde el mismo acuerdo, que lo proteja de los incumplimientos, de la falta de voluntad política y de la traición.

En ese sentido la comunidad internacional tendrá que jugar un papel determinante. Creo que hasta ahora el papel de la comunidad internacional que ha sido importante, pero no es suficiente o no ha sido suficiente. No ha sido suficiente para evitar las masacres de integrantes de la antigua insurgencia quienes hoy, en estado de indefensión, de manera cobarde, vienen siendo asesinados. No ha sido suficiente el acompañamiento internacional y la presión internacional para hacer que el gobierno colombiano actual cumpla con los compromisos de materia de presupuestos para la implementación de lo acordado. No ha sido suficiente la presión y el acompañamiento internacional para resguardar y proteger de manera intacta el diseño de la Jurisdicción Especial de Paz. No es suficiente para garantizarle al partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), surgido de los acuerdos, el espacio político para el desarrollo de sus iniciativas, de su propia participación política con garantías y en condiciones iguales a las de otros partidos.

Hasta hoy hay una situación que podría concluirse que ese acuerdo como tal fracasó. Que ese acuerdo como tal no tendrá ya los alcances y los impactos en la vida política del país que se pretendió al inicio. Que hoy tenemos como sociedad colombiana que pensarnos en un nuevo acuerdo con otro alcance, otras dimensiones y mayores garantías".

– El abogado español valora que Iván Márquez "dedicó buena parte de su intervención a reivindicar y pedir que se cumpla el Acuerdo de La Habana tal y como se hizo. Se está aún a tiempo, hace falta un esfuerzo y sería un tremendo fracaso para la paz en Colombia, para todo el país y para la comunidad internacional que esas personas acabaran finalmente alzándose en armas". ¿Cómo está el ánimo de los guerrilleros desmovilizados y cómo van las discusiones entre ellos sobre el planteamiento político que presentó Iván Márquez? ¿Comparten esa posición?

En eso coincidimos con el abogado y asesor Enrique Santiago cuando dice que es una irresponsabilidad del gobierno Iván Duque dilapidar una gran oportunidad, una oportunidad histórica de construir para Colombia una paz estable y duradera que responda y que dé respuesta a los problemas sociales, económicos, políticos y culturales del país que por muchas décadas han estado sin respuesta y sin solución.

Pero, como hemos dicho, ya no se trata sólo de un problema de actitud sino de un plan. Este gobierno actúa sobre la base de un plan que le dio un poder superior que es EEUU. ¿Cómo se expresa esa falta de voluntad y ese incumplimiento? Un aspecto muy específico fue la actitud y el comportamiento del gobierno de Iván Duque en la discusión de la Ley de Plan Nacional de Desarrollo que terminó aprobándose en mayo de este año. Ahí se contienen las líneas generales del Plan de Desarrollo de este país y los recursos que se comprometen para las diferentes necesidades.

Para este caso, en sus desarrollos normativos, el acuerdo había establecido que entre los actos legislativos que se realizarían, cuando se discutiera y aprobara el Plan Nacional de Desarrollo, se incluiría en este un capítulo específico para la implementación de los propios acuerdos. Eso no se tuvo en cuenta, el Acuerdo se burló en la medida que no se destinaron los recursos para implementarlos. No solamente para los Espacios Territoriales, sino fundamentalmente para la implementación en otros aspectos; por ejemplo, la Reforma Rural Integral, los planes de desarrollo con enfoque territorial, los programas de sustitución de cultivos, consagrados en el cuarto punto del acuerdo, etcétera.

Actualmente se está discutiendo en el Congreso de la República la Ley de Presupuesto. Esta ley tendría la obligación también de identificar –y no sólo nombrar– los recursos y sus fuentes destinados a dar cumplimiento a lo pactado en La Habana en el Acuerdo de Paz. Nuevamente estamos ante una burla a estos compromisos y no tendremos que el gobierno central asuma la obligación, la obligatoriedad de satisfacer estas necesidades y cumplir con esos compromisos, sino que está trasladando la responsabilidad de los planes con un enfoque territorial para el desarrollo del campo colombiano, a los municipalidades, de por sí ya arruinadas, que no tienen recursos para satisfacer las necesidades básicas de su trabajo ordinario y mucho menos para asumir nuevos compromisos como los derivados del acuerdo de paz.

¿Cómo se siente esto en los Espacios Territoriales (ETCR)? Pues independientemente de que haya un debate público sobre estos hechos recientes (el rearme de las FARC), provocado por la declaración pública de estos ex comandantes que retornan a las armas, lo que sí es cierto es que hay una desilusión, que hay una sensación de engaño, que hay una sensación de traición a la voluntad a la disposición de paz de miles de combatientes. Hay una sensación de incertidumbre y de inseguridad, no solamente en lo físico, porque ya han sido asesinados más de 150 compañeros y familiares, sino en lo jurídico, porque cada vez hay más inseguridad y poca certeza de cuál va a ser el destino de aquellas personas que hoy están todavía concentradas en Espacios Territoriales en materia legal.

– Tú has reemplazado a Jesús Santrich en su curul en la Cámara de Diputados. Tú lo conoces como camarada de lucha desde el Bloque Caribe de las FARC-EP. ¿Cómo evalúa el proceso que se inició en contra de su persona, donde la Fiscalía y la DEA le acusaron por ser un simple Capo de coca en el nombre de las FARC? Se esperaba también un proceso judicial en contra Iván Márquez. ¿Qué te decía Santrich sobre esas acusaciones? ¿Es parte de la decisión de regresar a las armas?

Lo ocurrido contra Jesús Santrich, integrante de la delegación que discutió y firmó el acuerdo, es la muestra de que existía un plan para acabar con el acuerdo de paz y con la paz. Eso no era un montaje contra Jesús Santrich, no era un entrampamiento contra su persona sino contra todo el acuerdo. Por eso es tan triste porque fue encarcelado de manera injusta más de 14 meses y linchado mediáticamente, expuesto mediáticamente por estos aparatos de las comunicaciones que actúan en función del poder económico.

Santrich enfrentó este proceso con la convicción que podría, en los estrados judiciales demostrar su inocencia. Por eso compareció inicialmente a la Corte a decir que estaba dispuesto a rendir su testimonio ante la JEP. Igualmente ante la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad, ante el Consejo de Estado y ante el congreso. Sin embargo no eran estos organismos o estos entes nacionales los que querían juzgarlos sino EEUU. Había un plan para extraditarlo. En el conocimiento de ese plan y la convicción de su certeza, Santrich decide no comparecer.

Puedo dar testimonio –hasta ese momento de junio– que Santrich había mostrado toda la decisión de incluso jugar un papel importante en el Congreso de la República después de haberse posicionado como parlamentario. Yo hacía parte de su equipo de trabajo legislativo que había organizado y preparado varios proyectos de ley para la legislatura actual, que comenzó el 20 de julio. Pero ese llamamiento de la Corte Suprema de Justicia para el 9 de julio lo sorprendió. De alguna manera fue la razón por la que decide no comparecer y ausentarse del proceso.

No conozco los detalles de la decisión que toma pero puedo decir que hasta esa fecha, de finales de junio, estaba convencido de su papel como congresista y de seguir construyendo el relato colectivo de la verdad sobre el proceso, sobre el conflicto, ante la Jurisdicción Especial de Paz y ante la Comisión del Esclarecimiento y de Verdad.

Lo que vino después, todos lo conocemos. Si me preguntan de qué se trató lo repito: es un montaje de la DEA de Estados Unidos. En Colombia, el fiscal general Néstor Humberto Martínez jugó un papel de saboteador de la voluntad de la posibilidad de paz en Colombia. Porque de alguna manera responde a los intereses de estos sectores que están en contra de la paz".

– Ahora vencen los decretos que amparan la existencia de las zonas de desmovilización de los antiguos miembros de la guerrilla. ¿Qué pasará con los 8 mil ex guerrilleros que no tendrán otro sitio donde vivir, trabajar y reincorporarse a la sociedad? Pueden quedarse sin cobertura legal, económica y jurídica a partir del 1 de septiembre. ¿Qué decisión tomará la dirección nacional del partido FARC-ROSA para calmar a los militantes suyos? ¿Existe una unidad política en la Dirección Nacional (del partido FARC-ROSA) sobre cómo tratar los más recientes acontecimientos en Colombia?

Efectivamente concluye la norma que le dio surgimiento a los Espacios Territoriales. El gobierno se comprometió a establecer una nueva norma que permitiera la continuidad y la vida jurídica de la antigua zona y luego espacios territoriales. Eso no ha ocurrido. De alguna manera ha dicho que garantizará el ingreso mensual, llamado la renta básica, que es el 90 por ciento de un salario mínimo que tendría que ser unos 740 mil pesos mensuales (217 dólares), lo cual no resuelve las necesidades de ningún ciudadano y menos de una familia.

Pero hay hechos que son más importantes todavía, aparte del ingreso de los alimentos y de la seguridad social para los desmovilizados. Hoy la realidad de los Espacios Territoriales es la seguridad física, amenazada por muchos intentos de la fuerza pública, de la fuerza militar, de la inteligencia militar, de penetrar en esos territorios, violando su tranquilidad y soberanía. Esa es la situación que hoy tenemos.

En el caso del Espacio Territorial de Pondores, ubicado en la guajira, Aida Abella, una congresista nacional de la Unión Patriótica, denunció que había rumores que se estaba preparando un operativo militar, una operación militar, no se sabe con qué propósito. Son esas cosas las que hacen o generan incertidumbre en sus habitantes.

¿Qué piensa la Dirección Nacional (del partido FARC) de todo esto? Pues yo no sería la persona indicada para responder eso. Pero creo que no hay una opinión unánime sobre este problema. Hay opiniones muy divididas alrededor de ese y de otros aspectos que son parte de la reincorporación y del desarrollo político. Hoy la unidad y la ecuación que existió en la antigua FARC no se mantienen. No existe una figura que genere a su alrededor la confianza suficiente de la militancia del partido. Más bien existe una desbandada de los antiguos combatientes que ya no permanecen en muchas zonas, sino que tomaron cada quien rumbos individuales, fracasando a que el proyecto de la reincorporación colectiva y de mantenernos cohesionados que fue nuestro fuerte histórico.

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