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Pensamiento Crítico

Thomas Sankara, el Che africano

Varios autores | Diversas fuentes | 16 Octubre 2019

El 15 de octubre de 1987 se vivió en Burkina Faso un terrible golpe de estado. El presidente y 12 miembros de su gobierno fueron asesinados. Desde entonces, Francia ha sido acusada repetidamente de estar detrás del magnicidio. El hecho de apoyar fielmente y colaborar con su sucesor durante los siguientes 27 años ayuda a hacerse una idea. También ayuda a entender que fuera el Estado francés quien en 2014 rescató a quien ejecutó aquella masacre, cuando casi dos millones de personas salieron a la calle para acabar con su mandato. Pero, ¿por qué tendría Francia interés en deshacerse de un presidente legítimo de un pequeño país africano? Porque las ideas del Presidente asesinado, Thomas Sankara, eran muy peligrosas.

El capitán Thomas Isidore Noel Sankara (1949-1987) fue presidente de Burkina Faso de 1983 a 1987, pese a estar en el poder apenas cuatro años, inició en su país un proceso revolucionario sin precedentes en el África Occidental: en 1983 expulsó a la oligarquía colonialista de los estamentos del Alto Volta, facilitando el camino hacia la emancipación de la mujer y subsanando las diferencias de clase de su país en gran medida.

Sin embargo, este naciente proceso revolucionario encaminado hacia la meca del socialismo, fue truncado el 15 de octubre de 1987. A pesar de estar solamente cuatro años en el poder, la figura de Thomas Sankara ha dejado una huella y una página más en la historia de los revolucionarios.

Sankara, nacido en una familia católica, era silmi-mossi, un grupo étnico originado en el matrimonio de hombres mossi con mujeres fulani, Los silmi-mossi eran los que tenían menos ventajas en el sistema de castas silmi. Estudió primaria en Gaoua y secundaria en Bobo-Dioulasso, la segunda mayor ciudad del país.

Su padre combatió en el ejército francés durante la Segunda Guerra Mundial y fue capturado por los nazis. La familia de Sankara quiso que tomara los hábitos y dedicara su vida a transmitir la religión cristiana.

Empezó su carrera militar a los 19 años, cuando Burkina Faso se independizó. En 1967 fue enviado a Madagascar, donde presenció una serie de movimientos revolucionarios contra el gobierno neocolonialista de Philiberet Tsiranana.

Estos hechos fueron el detonante del comienzo de su carrera política, pues empezó a leer clásicos del marxismo. Otro suceso que le marcó fue la pugna territorial entre el alto Volga y Malí, donde estuvo destinado entre 1972 y 1974, destacando por su labor militar.

En 1976, durante la presidencia del coronel Saye Zerbo, los oficiales más jóvenes del ejército crearon la Agrupación de Oficiales Comunistas (ROC en francés) donde destacaron las figuras de Henri Zongo, Jean-Baptiste Boukary Lingani, Blaise Compaorè y el propio Sankara, el cual llegó a ser comandante del Centro de Entrenamiento de Comandos en Po.

Llegó a ser el Secretario de Estado para la información en el Gobierno militar en 1981, cargo al que renunció a los siete meses debido a la prohibición por parte del Gobierno del derecho a huelga y el desmantelamiento de los sindicatos. Igualmente, Sankara llegó a ser primer ministro en 1983 bajo el mandato de Jean-Baptiste Ouédraogo, puesto al que dimitió y le provocó un arresto domiciliario, junto a otras figuras militares claves del país, lo que ocasionó un levantamiento popular.

Al ser una figura pública y con fuerte apoyo popular, Thomas Sankara se convirtió (con 33 años) en presidente de Alto Volta, nombre que cambió en el primer aniversario de su mandato para renombrar a la nación africana como Burkina Faso, que significa en las dos lenguas mayores del país, Mossi y Djula, "La tierra de la gente íntegra".

Las medidas revolucionarias de Thomas Sankara

Una de las primeras medidas del gobierno de Sankara fue la abolición de los privilegios de los jefes tribales del país. También reformó el servicio militar obligatorio, construyendo un ejército popular de obreros y campesinos. En 1984 el estado del Alto Volta tomaría su actual nombre (Burkina Faso), adoptando un nuevo himno nacional, compuesto por el propio Sankara, y una nueva bandera, de inspiración socialista.

También fomentó la creación de Centros de Defensa de la Revolución (CDR), tal y como se habían creado en la Cuba de Fidel Castro. Estos centros estaban formados por militares y clases populares para defender las conquistas de la revolución.

El otro frente fue el papel de la mujer: Sankara incluyó a un gran número de mujeres en el gobierno burkinés. Su gobierno también prohibió la mutilación genital femenina, el matrimonio forzado y la poligamia; al nombrar a mujeres en altos cargos gubernamentales y alentándolas a trabajar fuera de casa y a quedarse en la escuela aunque estuvieran embarazadas.

Sankara también promovió la planificación familiar, fomentando la igualdad entre hombres y mujeres con medidas sociales para que los hombres sufrieran en sus propias carnes la degradación a la que estaba sometida la mujer africana: obligándoles a ir de compras y a preparar comidas, trabajos realizados fundamentalmente por mujeres.

Además, Sankara fue el primer líder africano en designar a mujeres para los principales puestos del gabinete y en reclutarlas activamente para el ejército. La administración de Sankara fue también el primer gobierno africano reconocer públicamente al SIDA como una gran amenaza para África.

Considerado el "Che africano", rechazó de manera abrupta y definitiva toda suerte de imposiciones externas y buscó métodos propios para el bienestar de su pueblo.

La redistribución de la riqueza era uno de sus objetivos, para lo que actuaba en consecuencia. Al poco de llegar al poder, obligó a los funcionarios a donar un mes de su salario a proyectos públicos. Él mismo se bajó el sueldo a 450$. Pero estas medidas, a pesar de que sirven como ejemplo de su ideario, son casi anecdóticas. Las medidas que realmente hicieron único a Sankara tienen como pilares la educación, reforma agraria, sanidad y feminismo. Repasamos brevemente algunas de estas medidas:

Feminismo: prohibió la mutilación genital femenina y el matrimonio forzado. También llevó a cabo medidas para lograr la igualdad de género como nombrar a mujeres en altos cargos del gobierno, y fomentó la independencia de la mujer con ayudas en su educación y el mercado laboral.

Reforma agraria: redistribuyó la tierra de los terratenientes y se la entregó a los trabajadores, y reprimió la mayoría de los poderes que tenían los jefes tribales en Burkina Faso. La producción de trigo aumentó en tres años de 1700 kg a 3800 kg por hectárea, lo que hizo al país autosuficiente (hasta entonces dependía del exterior). Mientras que la producción media de trigo para la región del Sahel fue de 1.700 kilogramos por hectárea (1.500 lb / acre) en 1986, Burkina Faso producía 3900 kilogramos por hectárea (3.500 lb / acre) de trigo ese mismo año. Este éxito significó que Sankara no solo había cambiado su país a la autosuficiencia alimentaria, sino que a su vez había creado un excedente de alimentos.También enfatizó la producción de algodón y la necesidad de transformar el algodón producido en Burkina Faso en ropa para la gente. También se nacionalizaron las minas y empresas extractoras, con lo que los recursos naturales del país pasaban a ser explotados por Burkina. Esto le sentó especialmente mal a Francia.

Educación: inició una reforma total, con el objetivo de lograr una máxima alfabetización, para lo que construyó escuelas de forma masiva. Según datos de la ONU, el analfabetismo pasó del 45% al 19% entre 1980-90.

Sanidad: Además de vacunar a 2 millones y medio de niños, la administración de Sankara fue el primer gobierno africano en reconocer públicamente al SIDA como una gran amenaza. Sankara lanzó un programa de vacunación masiva en un intento de erradicar la poliomielitis, la meningitis y el sarampión. En una semana, 2.5 millones de burkineses fueron vacunados, obteniendo las felicitaciones de la Organización Mundial de la Salud.

Infraestructura y vivienda: se crearon fábricas de ladrillos para ayudar a construir casas en un esfuerzo por acabar con los barrios marginales urbanos. En un intento de luchar contra la deforestación, se creó la Cosecha Popular de Viveros Forestales para abastecer a 7,000 viveros comunitarios, así como para organizar la plantación de varios millones de árboles. Todas las regiones del país pronto estuvieron conectadas por un vasto programa de construcción de carreteras y vías férreas. Más de 700 km de vías férreas fueron colocadas por personas de Burkinabé para facilitar la extracción de manganeso en "La batalla de los rieles" sin ninguna ayuda extranjera o dinero internacional. Estos programas fueron un intento de demostrar que los países africanos podrían ser prósperos sin ayuda o ayuda extranjera. Estos desarrollos revolucionarios y programas económicos nacionales sacudieron los cimientos de los modelos tradicionales de desarrollo económico impuestos a África.

Antiimperialismo: Sankara fue el primer gobernante africano en romper lazos con el Fondo Monetario Internacional, que "aconsejaba" continuar con el endeudamiento. Él se negó a depender de ninguna potencia externa, e incluso a pagar la deuda externa, puesto que la consideraba fruto de la dominación postcolonial.

La traición y su asesinato

Tras tres años de avances sociales y económicos, el sueño de Sankara desapareció el 15 de octubre de 1987 cuando fue asesinado junto a doce oficiales en un golpe de estado patrocinado por Francia y organizado por su sucesor y antiguo colaborador Blaise Compaoré, al que había conocido diez años antes en Marruecos. El golpe fue motivado por los recelos conservadores que causaban sus programas revolucionarios, que provocaron una fuerte oposición de los líderes tradicionales de la poderosa clase media y de Francia, pues sus acciones iban en contra de sus intereses neocoloniales en África.

El traidor justificó el golpe alegando que Sankara había puesto en peligro las relaciones exteriores con la antigua potencia colonial francesa y la vecina Costa de Marfil. Tras asesinar a Sankara, Compaoré y sus cómplices desmembraron y mutilaron el cuerpo del líder revolucionario, para evitar que el pueblo burkinés le rindiera honores.

Cuando Sankara fue asesinado, todavía vivía en su casa familiar. Sus propiedades eran un coche, una bicicleta, una guitarra y 350 dólares en su cuenta. Por lo que no se puede decir que el afán de Thomas fuera enriquecerse. Su primera medida como presidente fue toda una declaración de intenciones: vendió todos los vehículos Mercedes Benz que conformaban la flota del gobierno y los cambió por el coche más barato en ese momento, el Renault 5.

Transcurrieron veinte años desde su vil asesinato para que Sankara pasara a formar parte de la gran familia de revolucionarios africanos e históricos: el 15 de octubre de 2007, la figura de Thomas Sankara fue conmemorada en todo el mundo, en diversas ceremonias que tuvieron lugar en África, Francia, Canadá y los Estados Unidos.

Frases de Sankara

«Una juventud movilizada es peligrosa y representa un poder que asusta igual que las bombas atómicas».

«La escuela debe enseñar a leer, a escribir, pero sobre todo a contar. No a contar con los dedos, sino a contar con sus propias fuerzas».

«Acabar con la supervivencia, aflojar las presiones, liberar nuestros campos de un inmovilismo medieval, democratizar nuestra sociedad, despertar los espíritus sobre un universo de responsabilidad colectiva, para atreverse a inventar el futuro, ese es mi programa».

«Sólo la lucha libera. Hacemos un llamamiento a todas nuestras hermanas de todas las razas para que se lancen al asalto de la conquista de sus derechos».

«La revolución y la liberación de la mujer van unidas. No hablamos de la emancipación de la mujer como un acto de caridad o por una oleada de compasión humana, es una necesidad básica para el triunfo de la revolución. Las mujeres ocupan la otra mitad del cielo».

«Aflojar las presiones, liberar nuestros campos de un inmovilismo medieval, democratizar nuestra sociedad, despertar los espíritus sobre un universo de responsabilidad colectiva, para atreverse a inventar el futuro».

«Mi país posee concentradas todas las desgracias de los pueblos. Es una síntesis dolorosa de todos los sufrimientos de la Humanidad, pero también, y sobre todo, concentra las esperanzas de nuestras luchas». (Discurso en la ONU, 1984).

«No podemos pagar la deuda. Primero porque, si no la pagamos, los prestamistas no morirán; eso es seguro. Pero si pagamos, nosotros sí moriremos; eso también es seguro». (Sankara pronunció estas palabras durante una cumbre de la Unión Africana en Etiopía. Exactamente 3 meses después era asesinado).

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