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Pensamiento Crítico

Enorme confianza que Evo Morales ganará elecciones en Bolivia

Por Carolina Brunstein | Diario Clarín, Argentina | 18 Octubre 2019

Dejó de llover -por poco tiempo, se verá luego- y el sol asoma entre las nubes plateadas. Un enjambre de autos y camionetas zigzaguea por las calles empinadas del centro de La Paz y el olor a pollo frito de los locales de comida se mezcla con el del humo que despiden algunos de los minibuses que circulan atiborrados de gente. Ya cerraron las campañas y rige la veda electoral para las presidenciales de este domingo en Bolivia. La ciudad sigue su ritmo habitual luego de unos días tensos, con acusaciones cruzadas entre el gobierno y la oposición y algunos episodios de violencia en regiones como Potosí y Santa Cruz de la Sierra. El vicepresidente Alvaro García Linera sin embargo minimiza los conflictos y confía en que el Movimiento al Socialismo ganará en primera vuelta y seguirá en el poder cinco años más. “Mientras la economía va bien, la política también va bien”, explica.

García Linera, un ex guerrillero que se define marxista y se ha dedicado a los estudios de sociología y filosofía, acompaña al presidente Evo Morales​ desde su primer mandato. Y aunque se lo ha mencionado como un posible sucesor, rechaza la sugerencia. En medio de una jornada maratónica de reuniones y entrevistas, recibió este jueves a Clarín en el palacio de la Vicepresidencia, en la equina de Mercado y Ayacucho, a dos cuadras de la Gran Casa del Pueblo, la enorme torre vidriada inaugurada pocos meses atrás como nueva sede del gobierno, justo detrás del histórico Palacio Quemado. Y aunque no está claro si el oficialismo logrará el 50% de los votos -o el 40% y 10 puntos de ventaja sobre el segundo candidato- necesarios para evitar una segunda vuelta, el vicepresidente se muestra confiado.

-Son tensiones políticas que no son extraordinarias. Me acuerdo que en la campaña de 2014 tuvimos un bloqueo de caminos de una mina estatal, con heridos. Es que algunos sectores creen que pocos días antes de las elecciones es un buen momento para presionar al gobierno para obtener cosas rápidas. Creen que un gobierno, por obtener votos, cederá fácilmente. Eso sucede cuando los gobiernos son débiles, no cuando son fuertes y tienen una mirada de los tiempos estatales por encima de los tiempos electorales. Ha habido un conjunto de movilizaciones ha habido violencia de algunos sectores minoritarios, pero no diferente a lo que ocurre con frecuencia en días previos a las elecciones.

-Las últimas encuestas muestran una ventaja del presidente Evo Morales pero no está claro si deberá ir a una segunda vuelta con el ex presidente Carlos Mesa, que aparece en segundo lugar. ¿Qué perspectivas tiene?

-Creo que independientemente de encuestas más o menos serias, en todas hay una tendencia a una victoria en primera vuelta del MAS. La última es la que se publicó el domingo, la de Ipsos, que nos coloca con 40 a 22%. Todas las encuestas sin excepción, aun las hechas por la oposición nos dan mayoría absoluta en la cámara de senadores y en la de diputados. La duda es si logramos mantener los dos tercios que tenemos actualmente. Nos estamos esforzando por llegar a la votación de los dos tercios.

-¿Por qué tanto interés en obtener los dos tercios?

-Nuestro interés es tener mayoría absoluta en ambas cámaras, si no usted tiene un gobierno dividido. Es lo que nos pasó en 2006. Teníamos el Ejecutivo, que ganamos por 54%, teníamos la cámara de diputados pero el Senado estaba en manos opositoras. Y fue una gestión complicada para aprobar leyes. El presidente Evo tuvo que marchar, hacer huelgas de hambre para aprobar lar renta para las personas mayores a 60 años. Cuando usted tiene un gobierno dividido, la gestión se torna más lenta y más complicada.

-En las últimas semanas se han hecho cabildos que llamaron a no reconocer la victoria de Evo Morales. Consideran que su candidatura no es legítima, ya que en el referéndum de febrero de 2016 una mayoría rechazó una nueva reelección del presidente.

-A excepción del cabildo de Santa Cruz, son las fuerzas opositoras que ya saben que van a perder y abren el paraguas. El cabildo de Santa Cruz tiene otra connotación, ahí sí ha habido una masiva movilización que ha expresado otro tipo de malestar. No han estado solo los representantes de los partidos, sino que ha habido ciudadanía, clases medias. Es un hecho social, hay un malestar de sectores propietarios que son un llamado de atención para el gobierno y así lo hemos visto.

-¿Por qué?

-Nosotros venimos de una base más campesina obrera, de inicio. Luego logramos encontrar acuerdos con el sector agroindustrial cruceño que es el núcleo de la economía cruceña. Y hemos avanzado bastante, pero dejamos de lado a los interlocutores de otros sectores, como construcción, servicios, hotelería, comercio. Son otros sectores de clase media o media alta que forman parte de la nueva Santa Cruz. Ahí quizás no hemos tenido la suficiente habilidad para encontrar o entender sus preocupaciones y esa fuerza es la que ha logrado canalizar un malestar en el Cabildo. Ese sí merece un tratamiento distinto.

-¿Usted cree que una eventual victoria de Evo Morales este domingo puede derivar en hechos de violencia, en un desafío mayor de los sectores opositores?

-No creo. Pero en todo caso, desde que hemos llegado al gobierno sabemos que la gobernabilidad tiene dos pilares: la que se logra con el voto en el Parlamento y la que logramos en las calles. En los cierres de campaña hemos mostrado a todos que las calles siguen siendo nuestras.

-Varios analistas coinciden en que la popularidad de Evo Morales ya no es la misma de hace unos años, sobre todo por esta nueva postulación, que desoye el referéndum de 2016.

-Es posible que este tema del referéndum pese en la reflexión o en la actitud de ciertos sectores de clase media tradicional. Pero creo que no tiene un efecto importante en los sectores populares del país, urbanos y rurales, por un hecho fundamental: mientras la economía va bien, la política también va bien. Eso es clave.

-Es cierto que Bolivia ha tenido un enorme crecimiento económico y una gran estabilidad política. Pero esa bonanza empieza a debilitarse. Los precios de las materias primas caen, algunos contratos de venta de gas vencen. Crece el déficit fiscal... Se ven señales no tan positivas.

-Algunos sectores opositores han visto señales de alarma desde que asumimos. Primero que no iba a haber inversiones extranjeras por la nacionalización de los hidrocarburos. Y eso nos iba a llevar al precipicio. Cuando vieron que hicimos nuevos contratos con las petroleras, entonces la preocupación era la inflación. Cuando esa idea pasó de moda, se quedaron tranquilos un par de años, luego nos dijeron que la crisis mundial iba a llevarnos al despeñadero. De hecho el petróleo cayó de 140 dolares a 28 y el estaño que exportamos cayó de 12 dólares a 7 la libra. También la soja... Y seguimos creciendo pese a todo. Pese a la recesión mundial, la economía ha crecido por encima del 4% anual. Ahora entonces el problema es el déficit. Ciertamente hay un contexto internacional que reduce las oportunidades. Pero lo que no entienden esos críticos es que la economía boliviana se mueve con dos motores, el mercado externo y el mercado interno. Ese ha sido el aporte macroeconómico de nuestra experiencia. Allá donde hay oportunidades, exportar todo lo que se pueda. Antes exportábamos 2.200 millones de dólares, ahora exportamos 10.000 millones, casi 5 veces más. Pero allí donde se pueda, proteger. Tenemos un modelo económico muy heterodoxo. Y combina globalización donde nos conviene y proteccionismo donde necesitamos. No nos hemos aferrado a ninguna de las dos opciones. Hemos tomado medidas de sustitución de importaciones. Vamos a exportar más todavía. Vamos a exportar litio, derivados de la petroquímica. Estamos empezando a sustituir importaciones de combustibles, usando biodiesel, o de cemento, que antes importábamos de Perú y estamos comenzando a producir. Aprovechando las libertades comerciales para vender nuestros productos a donde se pueda. Estos son los mecanismos que permiten que con precios altos y con precios bajos, la economía haya mantenido una estabilidad ascendente. Y para los siguientes años tenemos la misma lógica de movernos en este complejo mundo donde se han roto los paradigmas del destino final de la humanidad, movernos de manera muy práctica y muy pragmática.

-El gobierno del Movimiento al Socialismo ha sido en lo económico muy capitalista...

-Pero un capitalismo sometido a justicia y a igualdad. Los bancos han crecido, los ahorros han crecido mire, de 2.700 millones a 27.000 millones de dólares. Pero el 50% de la banca va al Estado para financiar la renta universal para los ancianos, la educación gratuita de los niños, y a la vez potenciar la economía tradicional agrícola o comunitaria mediante procesos de transformación y nuevas teconologías. Potenciamos el lado más social pero también aprovechamos el lado más capitalista imponiendo un conjunto de reglas tributarias que hacen que el excedente pueda ser transferido hacia los sectores más vulnerables. Hay sectores modernos, capitalistas, pero con una tasa impositiva muy elevada. Hemos sacado de la extrema pobreza al 30% de la población. Y nuestro reto es en los próximos cinco años sacar a 10% más para quedarnos con una cifra de 5%.

-Vuelvo a la pregunta sobre el malestar que genera esta nueva postulación de Evo Morales... ¿Por qué el MAS no presentó otro candidato?

-Puedo responderle legalmente y luego políticamente. Legalmente, el referéndum fue hecho para reformar un artículo constitucional. La gente dijo no, por mínimo porcentaje pero dijo no. Ese artículo sigue en la Constitución, no se ha modificado. Pero ese artículo,161, entra en colisión con otro artículo de la Constitución, el artículo 13, que dice que los tratados internacionales que Bolivia firma en materia de derechos humanos están por encima de la Constitución. Y hay tratados que avalan la posibilidad de que una persona pueda repostularse. Entonces hay un órgano llamado a resolver: el Tribunal Constitucional, que decidió que había que respetar ese derecho. Ahora la respuesta política: en momentos excepcionales las clases populares se unifican. Y en estos años lo han hecho en la figura de Evo. Las clases populares, indígenas, campesinas, obreras, que por lo general están fragmentadas y optando por muchos caminos, en su condición de subalternidad se cohesionan tras la insurrección de 2003, 2004 y personifican su unificación en Evo. ¿No le parece sensato que esas clases subalternas busquen reiteradas veces pelear por su unificación y su cohesión mediante la oportunidad de que su candidato siga optando al voto del pueblo?

-¿No se convierte en un culto a la personalidad?

-En las revoluciones verdaderas en las sociedades, y ustedes lo saben bien con Perón, la gente personifica sus acciones. No hay transformación y revolución verdadera que no personifique los logros en términos de unificación. Y en el caso de Bolivia ha sucedido esto. Una combinación excepcional de acciones colectivas que transforman el Estado y se personifican. Y en este caso es Evo. Y entonces por qué no pelear para que este esfuerzo logrado tenga la oportunidad de volver a postularse. Al fin y al cabo, lo que va a decidir va a ser el voto de las personas.

-Si el presidente no gana este domingo, es posible que en una segunda vuelta la oposición se una y logre una victoria...

-Entre enero y junio, las encuestas decían que en una segunda vuelta ganaba la oposición. Ahora las encuestas nos dan ganadores. Confiamos que hay un voto escondido, votantes del MAS que no lo dicen en las encuestas, pero luego nos votan. Confiamos en que tendremos una victoria en primera vuelta.

¿Qué harán si pierden?

-Lo que hicimos siempre, seguir peleando por los intereses de la gente más pobre, con ideas, con propuestas. Ahora todos se unen para que no entre Evo, que se vaya el indio. Pero no hay propuestas.

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