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Pensamiento Crítico

Irán desafía a Donald Trump y su «mafia de West Point»

Por Vicky Peláez | Sputnik, Rusia | 27 Enero 2020

No hay mañana que no se convierta en ayer (proverbio persa)

La obsesión de Estados Unidos con Irán ya tiene más de cuatro décadas, durante las cuales, Washington hizo todo lo posible e imposible usando en vano métodos cubiertos y encubiertos para que este país deje de existir.

El reciente asesinato de Qasem Soleimani uno de los más respetados generales iraníes en Oriente Medio, héroe de la lucha contra los terroristas del Estado Islámico, cuando este llegaba en misión de paz al aeropuerto de Bagdad, demuestra que los presidentes norteamericanos y su retórica cambia pero su política imperialista de dominar el mundo sigue intacta. Donald Trump, al igual que sus predecesores no tuvo ningún escrúpulo en ordenar el asesinato de un líder extranjero en otro país durante su visita oficial y así ignoró y se mofó de todas las leyes y autoridades internacionales.

La política internacional de EEUU sigue siendo dominada por los halcones de la guerra. Resulta que el asesinato de Soleimani fue planificado en junio del año pasado por el mismo John Bolton quien tuvo que abandonar su cargo de asesor de seguridad nacional del presidente por ser un fanático de guerra en Oriente Medio y Europa.

Pero la política exterior de Norteamérica no ha cambiado con su salida del Gobierno, pues ya se formó alrededor de Trump un nuevo círculo íntimo de colaboradores y asesores con el poder de influir en las decisiones del presidente que se autoproclamaron como la "Mafia de West Point". Son seis hombres de la promoción de 1986 de West Point: secretario de Estado, Mike Pompeo; secretario de Defensa, Mark Esper; asesor de Pompeo, Ulrich Brechbuhl; exoficial de la CIA y actualmente subsecretario de Estado, Brian Bulatao; congresista de la Casa de Representantes, Mark Green; y cabildero político y comentarista político de la CNN, David Urban.

Fueron los miembros de esta "mafia" que aseguraron a Donald Trump que es hora de ejecutar a Soleimani, uno de los más respetados líderes militares, tanto por sus amigos como enemigos, que era también partidario del desarrollo de armas nucleares en Irán como la única forma de sobrevivir el país y defenderse de Estados Unidos después de que el actual presidente de Norteamérica anuló unilateralmente el acuerdo nuclear, Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA). Aquel acuerdo con Irán fue firmado en 2015 por EEUU, Alemania, el Reino Unido, Francia, China y Rusia. Donald Trump aclaró que tomó esta decisión porque "el acuerdo fue tan mal negociado que incluso si Irán cumple con todo, el régimen estará al borde de conseguir armas nucleares en un corto período de tiempo". (BBC Mundo, 8 de mayo 2018).

Europeos ceden ante amenazas

A pesar de que los líderes de Alemania, el Reino Unido y Francia (E3) no estaban de acuerdo con la decisión de Trump, pues están interesados en el petróleo iraní, ya que este país ocupa el cuarto lugar en el mundo por sus reservas del oro negro (157,000 millones de barriles), cambiaron de opinión inmediatamente al recibir amenazas del presidente norteamericano de imponer altos aranceles a la importación de automóviles de estos países.

La rápida sumisión de los países del E3 demostró que Europa ha dejado de jugar un papel importante en Oriente Medio convirtiéndose en un simple vasallo de EEUU, cediendo su lugar a Rusia y China.

También se puso en evidencia que el tratado JCPOA con Irán no ha sido usado como un mecanismo de paz y de seguridad, sino de subversión contra Irán. Como firmante del Tratado de No Proliferación (1970), el país persa ha tenido todos los derechos para el desarrollo de su industria civil nuclear sin restricciones. No obstante, los derechos, leyes y autoridades internacionales no existen para Estados Unidos, que en el transcurso de sus 244 años de existencia violó flagrantemente todas las leyes existentes internacionales cuando esto le convenía a sus intereses.

Lo más risible de todo es que Mike Pompeo y sus aliados aseguraron al presidente que Irán no tendría posibilidad de respuesta militar al asesinato del general Soleimani ya que, según ellos, no poseía el armamento moderno y sus misiles eran de la época de la Unión Soviética. Seguro de que no habría repercusiones y no se dañarían los intereses de EEUU en Oriente Medio, Trump ordenó la eliminación de Soleimani usando un dron cuyo misil mató también al máximo líder de las Fuerzas de Movilización Popular de Irak (Hashd), Abu Mahdi Muhandis.

Respuesta pragmática

A los iraníes no les quedó otra alternativa que responder para no mostrarse débiles y vulnerables sabiendo que la ausencia de una respuesta adecuada daría una señal a los israelíes y estadounidenses de proseguir con sus agresiones y asesinatos. Irán tampoco podía hacer un ataque devastador contra los estadounidenses en Oriente Medio porque tal respuesta hubiera obligado a EEUU a atacar Irán masivamente para destruir los más importantes sitios en términos geopolíticos en el país.

Entonces, los iraníes tomaron una decisión bien pragmática lanzando tres misiles contra dos bases militares norteamericanas en Irak con el previo aviso al Gobierno iraquí para evitar víctimas humanas. Los misiles cayeron con una precisión tal que dejó perplejos a los militares norteamericanos destruyendo totalmente las instalaciones y produciendo solamente 11 heridos entre las tropas estadounidenses que se escondieron en los refugios. Las instalaciones del famoso escudo antimisiles Patriot curiosamente no detectaron los misiles iraníes y dejó mudos hasta ahora al Pentágono que permanece en silencio. Al recibir este 'mensaje' inesperado, Donald Trump decidió no atacar más a Irán por el momento, inclusive habló sobre la posibilidad de hacer negocios con Irán para bajar la tensión pero al mismo tiempo hizo aumentar la presión psicológica y económica contra el país y también las sanciones.

También el inquilino de la Casa Blanca habla de diplomacia pero no hay ningún indicio de ella. Mientras los presidentes predecesores de Trump hacían un juego con Irán exigiendo al país desistir de poner en marcha su programa nuclear a cambio de poner fin a las sanciones, el Gobierno norteamericano actual no ofrece nada y tampoco exige algo. Lo único que quiere es convertir a Irán en su satélite incondicional pero no sabe cómo hacerlo. No puede utilizar la Doctrina Bethlem (Daniel Bethlem fue asesor de Benjamín Netanyahu) que dice "los estados tienen derecho a la autodefensa preventiva en caso de un ataque inminente" porque Irán es una potencia militar regional.

Sus fuerzas armadas cuentan con 280,000 hombres y mujeres bien preparados como lo demostraron las recientes maniobras navales conjuntas de Irán, Rusia y China en el Golfo de Omán. También el movimiento Hezbolá que es aliado incondicional de Irán tiene 65.000 luchadores armados y bien entrenados. Recientemente su líder, Hasan Nasralá, declaró que serán los aliados de Irán los que se encargarán de responder militarmente a EEUU. A la vez, en el caso de un conflicto bélico con EEUU, Irán tendrá apoyo del Hamás palestino que cuenta con 20,000 militantes armados y del Yihad Islámico que tiene 8,000 combatientes.

Poco después del reciente asesinato del general Soleimani, el Gobierno de Kuwait aseguró a Teherán que el ataque contra el aeropuerto de Bagdad no fue realizado desde su territorio. Los Gobiernos de Arabia Saudí y de la Unión de Emiratos Árabes, que siempre han promovido la guerra contra Irán, siendo aliados incondicionales de EEUU, actualmente están en conversaciones secretas con Teherán. En Irak, el Parlamento votó por la expulsión de las tropas norteamericanas de su territorio.

Como siempre: quieren el petróleo

Tomando en cuenta todas estas condiciones, podemos llegar a la conclusión de que las amenazas de Trump de convertir en cenizas 52 lugares culturales iraníes, de los cuales 24 fueron declarados por la UNESCO como Patrimonio Mundial, dos Patrimonio Mundial Natural y la mayoría de los cuales tienen más de mil años de existencia, es parte de una retórica en vísperas de las próximas elecciones presidenciales.

En realidad, todos los manotazos belicosos de Donald Trump y de su Mafia de West Point contra Irán están tratando de camuflar el interés desmesurado de las corporaciones energéticas norteamericanas por 157,000 millones de barriles de petróleo iraní y 148.900 millones de barriles del oro negro iraquí. La permanencia de las tropas norteamericanas en Siria también se debe al petróleo. El mismo presidente lo confirmó el 31 de octubre de 2019 ante su Gobierno diciendo: "Estamos en Siria e Irak porque queremos controlar el petróleo" ("We want to keep the oil"). "Posiblemente tendremos una de nuestras grandes corporaciones que lo hará apropiadamente".

En agosto de 2019, el primer ministro iraquí de origen chiita, Adil Abdul-Mahdi habló ante el Parlamento sobre cómo los norteamericanos arruinaron el país y se negaron a reconstruir la infraestructura productiva y las centrales eléctricas si es que Irak no le ofrecía el 50% de las ganancias por el petróleo, es decir algo más de 55,000 millones de dólares anualmente. Pero en realidad, Washington no necesita exigir nada de Irak pues Bagdad guarda su dinero en el Banco Federal de Reserva de EEUU en Nueva York. Así de simple. Apenas el Gobierno iraquí firmó un contrato con China, "petróleo por reconstrucción", comprometiéndose a exportar 100,000 barriles diarios a este país a cambio de la reconstrucción, se desató una ola de protestas en Irak exigiendo la oposición un cambio del Gobierno.

Ya se sabe que detrás de las protestas que se cobraron más de 600 vidas en Irak están la CIA y el Gobierno norteamericano... Después del derribo del avión que realizaba el vuelo 752 de la línea internacional ucraniana, en las cercanías del aeropuerto de Teherán debido al posible "hackeo" de radares, la oposición iraní salió a las calles a protestar. Ya se sabe que las protestas tanto en Irak como Irán han sido organizadas por el Departamento de Estado norteamericano que gasta anualmente 65.5 millones de dólares para el Internet Freedon Program cuya misión es promover protestas y actos terroristas utilizando internet.

La obsesión enfermiza de EEUU e Israel contra Irán hace enceguecer a los líderes de estos países que no quieren darse cuenta de que no están simplemente frente al conflicto norteamericano-iraní sino frente a un enfrentamiento relacionado con la seguridad regional en Oriente Medio que tendría sus consecuencias en el mundo entero.

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