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Pensamiento Crítico

La pandemia destapó una tétrica situación socioeconómica en Costa Rica

Por Eduardo Delgado Soto (*) | Diario digital ElPaís.cr | 27 Julio 2020

Hola, pasajeros todos de este tren multicultural y multiétnico, con un conglomerado de muy diversas características, lo cual produce y reproduce un ambiente político económico nebuloso, con un substrato que combina elementos politiqueros, elementos religiosos, elementos economicistas, elementos culturales y éticos corruptos, substrato que ya huele a podrido.

Bueno, esto adelanta que este no es un buen escenario para ventilar criterios y posiciones política-económicas diferentes al pensamiento único neoliberal, aunque sean estos provistos de la mejor intención de dejar una posición diferente, y no lo es simplemente porque surgen el escarnio, el odio, la incapacidad para pensar, sobre todo por la fuerza de los dogmas y las contradicciones religiosas.

Las condiciones socioeconómicas de nuestra vida cotidiana están llegando a niveles acongojantes y de desesperación para muchos. Actividades económicas pequeñas y medianas, trabajadores, familias relacionadas, no tienen recursos para seguir adelante con un margen que les permita el éxito suficiente para consolidar un futuro con bienestar social.

MIPyMES paradas, sin ingresos, para reponer capital de trabajo y monto de la planilla, pequeños y medianos agricultores en la quiebra, hogares sin ingresos para comprar los alimentos, jefes de hogar desempleados. Aumenta la desigualdad de ingresos y aumenta la pobreza y con ello la delincuencia, la drogadicción, la prostitución, en suma, la descomposición del substrato de la sociedad.

Por otro lado, otros preparándose para meter las manos con garras afiladas con billetes para hacerse de MIPyME con antecedentes exitosos pero "paradas" y sufriendo las consecuencias de la situación actual de la economía. Teniendo que agregar, obligadamente, aquellos compradores de votos y promotores de políticas de miedo y de terror.

El fracaso neoliberal

Definitivamente, este estado de cosas no puede continuar, es necesario modificarla para bien de la población, de la sociedad. Es necedad no aceptar que el sistema económico y social neoliberal fue un fracaso, y ya muchos países han comenzado lo que llaman la desglobalización. La economía neoliberal solo ha producido y reproducido las crisis, la desigualdad de ingresos y la pobreza de las gentes. Y si se sigue persiguiendo comprar lo más barato el sistema capitalista se pondrá en peligro.

Aquí es donde debemos preguntarnos ¿Qué es lo que pretende el presidente Carlos Alvarado y su equipo económico? Porque nada han realizado de lo que propusieron y ofrecieron para reactivar la economía. Todo ha sido un vil engaño.

¿Qué se pretende entonces?: regresar a la situación anterior. Una economía neoliberal agotada, deteriorada en todos sus ámbitos, excepto el ámbito de la economía virtual (Sector Financiero y el Mercado de Dinero) y el Sector Bancario, con la cual se ha pretendido engañarnos, pagar deuda con deudas lleva a la ruina; o lograr cambios suficientes, una reestructuración de la economía real, para poder pensar en comenzar un nuevo proceso socioeconómico de progreso solidario y bienestar social. Sin bolsa de valores, sin mercado de dinero, con un sector bancario regulado, regulando la cantidad y calidad del teletrabajo, dándole consistencia a la educación (aprendizaje y formación) con lecciones presenciales para poder pensar en una Patria mejor.

Nuestro país resultó empobrecido por la pandemia que llegó por asalto a nuestra sociedad y en consecuencia todos los agentes económicos de menor rango. Como siempre las pequeñas y medianas empresas, los trabajadores, los agricultores y los pecuarios son los que han llevado la peor parte. No es decente, moral, ni de justicia, que sean los más afectados quienes exclusivamente se empobrezcan y ahora se les conmine a pagar la fiesta.

Ni en el gobierno, ni en los programas de opinión, ni en las organizaciones y cámaras empresariales, ni en los bancos, ni en el sector financiero, pueden haber personas que saquen la cabeza a proponer tonteras, demostrando facultades mentales trastornadas, tonteras como acciones de salvamento a grandes empresas y a bancos, como sucedió en la crisis de 2008, con tan nefastos resultados. Pero ojo, algunas autoridades de gobierno los siguen considerando.

Quién debe llevar el mayor peso de los gastos

Todos los agentes económicos deben participar en los gastos de la reestructuración de la economía, menos aquellos productores de la economía real que lo hacen con gran dificultad. La deben soportar, en mayor medida, el gobierno, los bancos, las transnacionales y las grandes empresas nacionales. Asimismo, el Sistema Financiero deberá adquirir compromisos por medio de nuevas regulaciones. Aprovechar para instaurar una base económica que se consolide con el soporte de la sociedad, y esta es, según consideraciones consecuentes con una sociedad solidaria

El gobierno presentó una "ruta" para la recuperación de la economía en el período "post pandemia", la que supone el presidente otorga efectivo a los sectores productivos para obtener los apoyos que requieren para poner en marcha el aparato productivo nacional con inclusión y oportunidades de crecimiento. Esta solución no tiene nada de posibilidades dado que hay fuertes dudas de que ese monto de dinero exista, por el contrario será referido con papeles de "crédito bancario". Pagar deudas con deudas, vaya genialidad, es tirar a los productores al precipicio.

El presidente dijo tener ₡900 mil millones para respaldar la distribución de esos montos a los sectores productivos (sector agropecuario; sector industrial y minería; sector comercio; sector servicios; sector construcción) en condiciones especiales a las actividades de todos los sectores productivos; si eso es cierto de ese monto, 450 mil millones serán para las MIPyMES por medio de los bancos estatales, quienes levantarán las listas de aquellas que estaban trabajando antes de la pandemia y el pormenor de los datos de sus flujos de caja. No hay en estas transacciones garantías hipotecarias, ni intereses, ni comisiones, ni gastos de administración, ni ninguna otra gollería bancaria como los "valores derivados".

Los montos transferidos a los productores MIPyMES serían de carácter especial, la mayoría no reembolsable, jamás podrán ser créditos bancarios. Que los ricos se empobrezcan con los pobres, aunque sea un poquito.

Nueva realidad, concepto para engañar

Durante la pandemia del Covid-19 han sido inventados muchos conceptos… y surgió "nueva realidad". Este sujeto, Covid-19, descontroló la mente de los costarricenses, donde es bien ven mal y donde es mal ven bien. Además, tiró al bote de la basura la poca cultura indefinida y deja a los pobladores de este territorio sin identidad, hundidos en un substrato indefinido, grotesco, y virtual.

En la mente neoliberal, (mercancía, comercio y tasa de ganancia), en diferentes intensidades, surgió la supuesta percepción de que el virus covid-19 cambió al mundo y se dirige hacia lo que se ha mal llamado "una nueva realidad", la cual transformará la estructura del sistema laboral (organizaciones de trabajadores) y las relaciones de sus componentes (contratos, vacaciones, salud ocupacional, seguros y otros) , mejorará la eficiencia de mercado para aumentar la tasa de ganancia (menores salarios, jornadas más amplias, ambientes de menor calidad…); y el alejamiento del trabajador de su centro de trabajo y de los otros trabajadores (teletrabajo, clases virtuales, educación virtual sin formación profesional, ni ciudadana, compras en línea…).

Es cambiado el nombre de la unidad básica de la sociedad (núcleo familiar) conocida hasta ahora como familia compuesta por esposo, esposa, hijos…; en su lugar tratan de acuñar un concepto nuevo de burbuja social, siendo esta un grupo pequeño de personas que habitan en una misma casa. Solamente se señalan algunas novedades de esa nueva realidad pero suficientemente dañinas como para preocupar el orden de principios éticos y de principios morales.

La confiscación de derechos

Pero, considero, que lo que verdaderamente ha traído nuestro personaje covid-19 es la oportunidad para que los neoliberales se aprovechen, de la pandemia para prender el abanico y ejecutar compromisos formuladas y establecidos en el TLC EUCA-RD, las cuales están pendientes de ejecución para concluir la instauración de una sociedad neoliberal. De paso, otros aprovechamientos varios.

Para, de seguido, embestir de nuevo el sistema laboral para reducirlo a una relación de trabajo cuasi-esclavo donde los componentes del contrato de trabajo fueron flexibilizados y dejar la mano de obra indefensa ante el capital.

Terminar de implantar los compromisos adquiridos en TLC EUCA-RD, acuerdo de comercio fundamento de nuestra globalización neoliberal, convertido en súper-Constitución Política la cual tendríamos que, poco a poco, ir revirtiendo para reducir sus consecuencias agresivas (desglobalización) contra la salud y las pensiones (CCSS); la educación presencial (profesores a las aulas) y las organizaciones de estudiantes (FEUCR); las organizaciones de trabajadores (sindicatos), derechos y garantías laborales(Código de Trabajo); la desigualdad de ingresos y la capacidad adquisitiva (salarios equitativos), es decir todo el esfuerzo de la población para el bienestar social de las mayorías.

– Más impuestos (todavía quedan pendientes). Si se consulta el texto del acuerdo (TLC) hay algunos grupos de impuestos que están pendientes. Más los que plantea el presidente para una supuesta reactivación económica. Bueno; tenemos que contener su aprobación.

– Universalizar el uso del Teletrabajo. Usado como uno de los mecanismos para neutralizar y desbaratar las organizaciones de trabajadores y sindicatos y tenerlos confinados en sus casas, promoviendo el individualismo del libre mercado; Tenemos que contener su consolidación y ser selectivos en su asignación.

– Flexibilización laboral. Este instrumento neoliberal permite el deterioro de los contratos de trabajo, el despido y la rebaja de la jornada de trabajo, rebaja de las vacaciones anuales. Y otros derechos laborales. Las organizaciones de trabajadores deben de inmediato presentar una ley para que anule la aprobada de flexibilización una vez terminada la pandemia.

– Virtualizar la educación. Usado como uno de los mecanismos para promover el individualismo de la economía neoliberal y de neutralizar el movimiento estudiantil crítico, y a las organizaciones de docentes disminuir su capacidad crítica y la defensa de sus derechos. Tenemos que retornar a la educación presencial. La formación desaparece, la capacitación se degrada, ya lo dijo el gobierno "el título profesional no sirve, lo que sirve…"

– Poner la compra-venta de los servicios en línea, entrega en la casa; la economía digital basada en la tecnología digital, en la cual el internet ha venido cambiando la cultura de negocios por medio de plataformas de intercambio de información y se están adaptando al nuevo modelo, por ejemplo: Plataformas como: Amazon – Uber. Aquí los pequeños también perecen.

– Transformación digital. Esta transformación digital (compra y venta en línea) es la instalación de software en el núcleo de la empresa, no en contratar servicios externos. Mi posición es contraria a que programas extranjeros (espías muchas veces) administren las MIPyMES que conformarían la base de nuestra socioeconomía.

– Inteligencia artificial. La han llamado la 4ta revolución industrial, con base a la premisa de que "las máquinas no enferman", avanza con fuerza el desarrollo de la "inteligencia artificial" llevada a cabo por medio de máquinas y robots", plataformas en internet, entre otras . En mi criterio este sería el final de la socioeconomía, el confinamiento definitivo del ciudadano y la organización social de la sociedad.

Tanto que hablan los que hablan, pero es tan poco lo que hacen.

Mi criterio en este rubro es que están tratando por todos los medios de crear caos "satanizando", al Ministro de Salud, al Presidente Ejecutivo de la Caja, al cuerpo médico nacional y al presidente para dar un golpe de Estado (por ejemplo Bolivia, Brasil) o ganar las elecciones e instaurar una sociedad religiosa-política. Lo que llegue primero.

Pandemia y deuda privada

La pandemia llegó a Costa Rica y encontró una economía contraída, un 90% del "parque industrial" tenía su actividad productiva deprimida, mientras que los hogares, debido a la reducción de sus ingresos, redujeron su consumo, el cual se estancó debido al desempleo y este estaba en aumento sostenido. Era imposible que los hogares pagaran el alto endeudamiento en que incurrieron con tarjetas de crédito debido a las tasas de interés de usura y a la poca capacidad adquisitiva de los ingresos de los hogares.

A pesar de los nuevos impuestos las expectativas en la economía seguían negativas. El Gobierno tuvo que seguir endeudándose a tasas de interés muy altas. El desempleo alcanzó casi el 12% y sin expectativas de mejora, las condiciones de las economías de las familias se deterioraron.

Se hacen recortes al Presupuesto Nacional que implica reducción de inversión social en educación, en salud, en el Poder Judicial y en el sector cultura. Aproximadamente un millón de personas bajo la línea de pobreza.

El país necesitaba desarrollar estrategias de reactivación económica para que pudiera generar empleos, que aumentara la producción y que implicara más ingresos para las familias, en consecuencia habría una recuperación de la economía. Las deudas adquiridas con tarjetas de crédito, con tasas de interés de usura fueron impagables para los tarjetahabientes.

El Covid-19 comenzó a enfermar a los costarricenses, a pesar de los esfuerzos del sistema de salud costarricense por impedir el contagio (Ministerio de Salud y Caja Costarricense de Seguridad Social). Así, comienza la aplicación de una estrategia de defensa para detener la enfermedad COVID 19, estrategia con características especiales cuyas regulaciones-restricciones crean nuevas normas de comportamiento en la sociedad: quédate en casa, distanciamiento social, protocolos sanitarios, uso de mascarillas y caretas, limitaciones de desplazamientos, confinamiento, cierres de empresas, industrias, comercios y lugares de alta concentración de personas etc.

El fracaso de la estrategia oficial

La aplicación de la estrategia indicada solo sirvió para ralentizar la expansión de contagio y de la enfermedad, pero no logró impedir que la economía costarricense, tres meses después de haber comenzado la crisis-pandemia, estuviera paralizada en más del 60%: el desempleo sobrepasó con creces el 20%, el faltante entre ingresos y gastos se acercó al 10%, la deuda pública está pronta a superar el equivalente al 60% del PIB, la actividad económica en franca disminución, la evasión fiscal se mantiene y aumenta, quiebras y cierres de empresas y locales comerciales desocupados, hay una pequeña parte de la población que ha exaltado los ánimos y se han manifestado grados de violencia en muchas partes. "Si se abre la actividad económica el Covid-19 aumenta y si se cierra la pobreza empeora", entonces algunos genios dicen que tienen que implantar un "balance" entre colones y seres humanos. Con base en datos, acciones, propuestas y ofrecimientos, podemos decir que se palpa una clara tendencia a un mayor deterioro de la población.

Con la intención y la disposición política que se puede prever, no alcanza. Los salarios públicos excesivos, la evasión de impuestos, la evasión del pago de cuotas de ley a instituciones del Estado y otras gollerías, las cuales el Gobierno ni siquiera se ha planteado cobrarlas y recuperar lo robado, a lo mejor por tener enfrente un "sistema de impunidad" muy bien elaborado al cual le sacan provecho.

La explicación de la naturaleza del virus y su dispersión, así como sus consecuencias en los seres humanos, le toca a los profesionales y especialistas en salud pública y virología. Por ello esta nota deja por fuera y no se refiere a la naturaleza médica de la crisis sanitaria actual.

Pero si es nuestro interés hacer algunas referencias al aspecto normativo que provee las garantías y derechos de los trabajadores en su relación con el capital. En esa contradicción capital-trabajo, obviamente, el capital es la fuerza dominante, pero sin embargo en el transcurso del tiempo que han tenido esas relaciones en Costa Rica, los trabajadores avanzaron y han ganado derechos y garantías que fortalecieron su relación con el capital en la contradicción señalada.

En Costa Rica, por ejemplo, negociaron un Código del Trabajo, el cual garantizó la ejecución de sus directrices en una Ley de la República, con relación directa al Estado Social Democrático de Derecho descrito en la Constitución Política de Costa Rica. En dicho instrumento jurídico se consolidan los mecanismos de resolución de conflictos en el ámbito laboral. Como resultado de la aplicación de esta normativa laboral se obtuvo en la sociedad costarricense una relativa "paz social" ya que tanto los trabajadores como los capitalistas aceptaron las condiciones y los órdenes que allí se establecieron.

El Estado Mínimo Neoliberal

Bueno, a partir de la administración que comenzó en el año de 1986 se inició, con todo el esfuerzo político del gobierno, la ejecución de los compromisos internacionales adquiridos por el país para reformar estructuralmente la sociedad (ámbito económico) y el Estado (ámbito político y jurídico), así como los acuerdos surgidos en 1983 entre los dos grandes partidos nacionales. Y con esta base comenzó la sustitución del Estado Social Democrático de Derecho (Estado de bienestar) por un Estado Mínimo Neoliberal (Estado de Derecho) el cual tiene la función única de proteger la propiedad privada, los contratos y el orden policial del mercado.

Una contradicción estable por acuerdo entre sus fuerzas principales trabajadores/empresarios, con el Estado como intermediario garante de ese acuerdo. Comenzó entonces a desestabilizarse con la influencia de las nuevas leyes y una inicial preferencia del Estado a favorecer a los empresarios (el capital) y comenzó entonces a aparecer un nuevo equilibrio, muy sensible (inestable), que se inclinaba en contra de la mano de obra (trabajadores) y a favor del capital (empresarios), proceso resistido con poco éxito por las organizaciones de los trabajadores, pero siempre ensanchándose la brecha entre ambas fuerzas.

Se agudizó, con mayor intensidad como consecuencia de la crisis de las hipotecas (2008), la cual golpeó con fuerza la economía costarricense sin haber podido todavía recuperarse de ese golpe, a pesar de las fuertes sumas de dinero que el gobierno donó como salvamentos a los bancos privados. A pesar de todas las condiciones en contra de la población trabajadora, sus organizaciones resistían esos embates.

Bueno, los Estados y las organizaciones de empresarios y círculos financieros han visto que la Pandemia les presenta la oportunidad de derribar la resistencia de las organizaciones de trabajadores y sin pensarlo dos veces ni evaluar las consecuencias han tomado la crisis como el vehículo acelerador de los procesos señalados, pero ahora sin resistencia de los trabajadores.

Lograr cambios importantes en los contratos de trabajo y sus componentes, e instaurar lo que han llamado "nueva normalidad empresarial", es para el capital una tarea inmediata, y las empresas que logren aprovechar esas oportunidades serán las que logren beneficios de las condiciones que ha impuesto la crisis.

Trabajadores indefensos

Pedro Moneo, el CEO de la consultora global de innovación Opinno Europa, afirmó que "las grandes crisis son los mejores momentos de la historia para la innovación y para el cambio", y aquí se trata de descabezar la organización laboral de los trabajadores, arrebatarles sus derechos y garantías y, de esta manera, dejarlos indefensos ante el capital.

Hay en el mundo de la economía una gran fiesta neoliberal, la fiesta de celebración de la victoria del capital sobre el trabajo en el ámbito laboral, triunfo que significa la modificación del contrato de trabajo, flexibilizar los derechos de la duración de la jornada, rebaja de salarios, flexibilización de las vacaciones y otros derechos como aguinaldo, salario escolar, composición del salario, horas extras, y otros tantos. Todo resultará en un ámbito laboral más rudo, más desigual y más pobre.

El Dean de la escuela de negocios IPADE, España, habló de que el mundo empresarial está ante una nueva oportunidad. "La pandemia nos ha permitido romper algunos paradigmas, algunas inercias, a atrevernos a hacer cosas que pensábamos que eran inimaginables", como las señaladas en el párrafo anterior.

En este escenario, recalca que "hay una oportunidad enorme de tener un mundo donde lo tecnológico y lo económico tengan una convergencia para instaurar una nueva mentalidad, "mentalidad de rebaño", y lograr al fin la transformación empresarial tan esperada para el propietario del capital". "la mayor oportunidad es que vamos a romper con las resistencias al cambio en las empresas".

En Europa hoy día se apoya que la pandemia y la crisis que está generando, desde el punto de vista de organización ha hecho "saltar por los aires los paradigmas, las organizaciones están ávidas de cambio y todas esas resistencias han desaparecido". La intención de aprovechar la crisis por los neoliberales queda clara. Se rascan la panza de la felicidad.

Los poderosos grupos económicos, financieros, banqueros, mineros, etc, en el mundo, se han puesto con furia detrás de la presa: La normativa Laboral; en Costa Rica los banqueros y la UCCAEP han salido presurosos para tratar de influir con la mayor intensidad "en una nueva normalidad que rompa con las resistencia al cambio en las empresas" sobre todo en cuanto a las relaciones en la contradicción capital/trabajo, aumentando en ella el peso del capital y disminuyendo el peso del trabajo. "Las empresas están ávidas de cambio", todas las resistencias están desapareciendo. El Paraíso patronal.

La Asamblea Legislativa hace lo suyo, liderada por diputados fascistas y religiosos, aprueba una ley que elimina a los trabajadores los derechos a manifestaciones y huelgas, otra que flexibiliza los contratos y las jornadas de trabajo y los salarios, así las cosas han "usado la crisis generada por la pandemia para acelerar los ataques a los trabajadores", e imponer las condiciones y circunstancias que harán que las posibles modificaciones en la normalidad serán para mal de la sociedad y la población.

(*) Eduardo Delgado Soto es Licenciado en Ciencias Políticas

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