Entre drones y famélicos

05 Junio 2013

Por Juan Carlos Santa Cruz Clavijo*.

5 junio 2013

Los drones (aviones no tripulados) son el resultado de un impactante avance de tecnologías diseñadas para obtener información y exterminar a las personas via digital. Mucha gente cree que la tecnología lo es todo, y no logra percibir que es solamente una base de apoyo, pero que no es la única forma de abordar la realidad.

Sin subestimar el desarrollo tecnológico, sabemos de la infinita creatividad de los pueblos en los procesos de autodeterminación y dignidad nacional. Son conocidos los testimonios de luchadores sociales que han sufrido horribles torturas o han sido asesinados por esbirros de dictaduras o de tropas interventoras. Ahí tenemos los gloriosos ejemplos de Tomás Borge y Benjamín Zeledón.

No son nuevas las historias de seres convencidos por la justicia social que han caminado por vereda en medio de la oscuridad de la noche por cuatro horas hasta las cinco de la mañana, momento de ingreso de trabajadores a una fábrica, con el único propósito de hacerles llegar un mensaje de aliento.

No se puede olvidar jamás la creatividad de los habitantes de Monimbó en la confección de las gloriosas bombas de mecate. Otros seguirán temblando hasta en séptima generación al solo oir la palabra cervatana, con olor a Vietnam. Tampoco debemos eliminar de la historia los 250 kilómetros de túneles hechos por los Vietnamitas, de 6,8 y 10 metros de profundidad, ni subestimar los 150 kilómetros de trincheras realizadas bajo el fuego de la aviación norteamericana.

Para ubicarnos en el papel de los drones revisemos un poco los acontecimientos. El comportamiento de los sucesivos gobiernos de USA siempre ha sido el mismo, como es el influir en el poder político de los países, sin dudar un instante en emplear cualquier mecanismo, incluyendo la fuerza militar, para imponer sus intereses. Destruye o doblega a los que les adversan y luego "ayudan" con impagables préstamos, sin despreciar la oportunidad para instalar bases militares, y si las condiciones lo permiten imponer a los gobernantes.

El acostumbramiento de imponerse por la fuerza les llevó a incursionar en el campo árabe y de paso doblegar al mundo musulmán. Fue así que llegaron a Irak, para quitar a un dictador que ellos habían puesto, y lo hicieron trasmitiendo la guerra en directo a través de cadenas internacionales de televisión. También invadieron Afganistán, y llegaron hasta Pakistán a matar a Bin Laden.

Pasados los años están recogiendo los frutos de la cosecha. Los marines en Irak fueron sustituidos por un eufemismo llamado "empresas de seguridad", que se parecen más a gánster que custodios. Persiguieron en todas las cuevas de Afganistán y el resto del universo al Mulá Omar, jefe de Talibanes al momento de la invasión, pero ahora dicen que no estaba en la lista de los más buscados y que podrá participar en elecciones en Afganistán, según lo afirmado nada menos que por Karzai . Parecería que esto se asemeja a"los muertos que vos matais gozan de buena salud", y la famosa ruta del opio también goza de buena salud.

Los drones responden, en principio, a la temeridad del enemigo que deben enfrentar. Todos los días explotan coches bomba en Irak, en Pakistán, en Afganistán. Se trata de suicidas fundamentalistas convencidos que la explosión del coche bomba les llevará directamente al cielo. Eso en el mundo occidental nos pone la piel de gallina, en tanto que a los invasores les coge histeria colectiva muy mal disimulada. Esa es su forma de lucha, propia de sus creencias religiosas fundamentalistas, pero que de hecho se convierten en acciones terroristas que matan indiscriminadamente a la población inocente.

El guerrerismo a ultranza de Estados Unidos les hizo perder la perspectiva del desarrollo integral del país dando luz verde al complejo industrial armamentista y a las trasnacionales del petróleo para que impulsaran las guerras y aumentaran sus arcas. Descuidaron su economía.

Su arrogancia económica no les permitió divisar que China estaba tocando en su puerta para disputarle los mercados palmo y desafiarles con el no uso del dólar para los intercambios internacionales y pronosticar en los próximos años superar a la economía norteamericana. Subestimaron la pujanza de las economías de India, Rusia, Brasil, y China, que han establecido lazos de cooperación que anuncian nubarrones en la economía norteamericana, cuyos aliados los europeos están quebrados.

La arrogancia militar de "super guerreros del mundo" encontró una piedra en su zapato al enfrentarse a un enemigo de raíz religiosa fundamentalista, que mata indiscriminadamente por medio de comandos suicidas que penetran en lugares supuestamente inexpugnables con su mensaje de muerte. Contra ellos y sus organizaciones están activos los drones.

La famosa inefabilidad tecnológica y de los archivos secretos está siendo vulnerada por los Hacker, por lo que algunos asesores dicen que la próxima guerra se denominará guerra contra el ciberterrorismo.

Los drones están destinados a captar con la máxima precisión información para destruir y matar, pero son incapaces de descubrir cuanta hambre hay entre los pobres extremos. No están en capacidad de detectar los millones de parásitos que carcomen su organismo, porque su misión no es captar información de famélicos de quebrantada salud por el hambre crónica. Su objetivo no es de vida sino de muerte.

Mientras tanto, aunque parezca mentira toda esta sofisticada tecnología mensajera de muerte, no llega a la cosmovisión de millones de hambrientos del mundo para quienes no existe temor del espionaje electrónico, porque muchísimos de ellos no saben lo que ocurre màs allá del universo de su desfalleciente mirada.

*El autor es sociólogo

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