Las limpias victorias del FSLN y su fe en la Nicaragua Grande

12 Junio 2013

Por Edwin Sánchez.

I

El Frente Sandinista llegó por primera vez al poder tras haber armado, con la dolorosa cuota de sus mártires y héroes, el sueño que tuvieron lo/as mejores nicaragüenses durante 45 años, para hacer posible el derrocamiento de la dictadura somocista. Es que las esperanzas, para poder tocarlas, deben ser bien armadas y sobre todo, muy amadas.

Los hijos e hijastros de la restauración conservadora le declararon en los años 80, su primera guerra porque eran unos muchachos y muchachas, y no los señorones con cara de hacendados decimonónicos los que habían realizado una proeza comparable con la gesta de Augusto C. Sandino.

El Presidente Daniel Ortega entregó el poder en 1990, y fue aplaudido por la derecha. Y esta siempre ovacionará a los sandinistas en sus más crudas derrotas. Solo así sus líderes le tirarán flores de cementerio. Solo así serán bienvenidos y aceptables para ellos. A menos que canjeen el sombrero de Sandino...

Las victorias del Frente Sandinista nunca serán reconocidas por la derecha ultraconservadora. Su gestión económica tampoco. Sus programas sociales mucho menos. Lo que se proponga hacer el sandinismo será rechazado per se. Y la élite está preparada con todas sus herramientas para intentar desaparecer todo rastro y vestigio rojinegro.

La insistencia cotidiana de mentir con su invento del "fraude electoral" y deslegitimar sistemáticamente la presidencia del Comandante Ortega, apuntan en esa inicua dirección. Pero su mensaje a una sola voz saben bien que no les funcionaría mucho, por eso son útiles organismos que se presentan como "independientes". El eco, aunque sea artificial --- sobras de sombras que nada asombran---, es necesario para no sentirse solo en la montaña... sin votos.

II

Mandato soberano y reconocimiento

Fue un mandato soberano del pueblo de Nicaragua por el cual, el FSLN extendió por un periodo más de cinco años, la Administración que más ha movido como nunca antes, la Historia Nacional. Tan contundente fue la demostración de respaldo popular en las elecciones de noviembre de 2011, adelantadas antes por las firmas encuestadoras, pero sobre todo por las calles y las plazas, que nadie en el mundo, a excepción de la minoría, se atreve a poner en duda la impresionante victoria del presidente Ortega.

Ningún gobierno de Europa rompió relaciones con Nicaragua, al contrario, reconocieron, desde sus gobiernos republicanos y varias monarquías, el laurel otorgado por el pueblo. Japón y Taiwan continuaron con sus programas y recientemente el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama cenó con su homólogo Daniel Ortega, en la cita de Costa Rica. América Latina y el Caribe no dudaron de los sufragios.

Todavía quedan algunos que no hayan cómo explicar semejante derrota electoral por más que en sus medios infamen a quienes multitudinariamente confiaron en el FSLN para dirigir los destinos de la nación. Ahora tratan de contaminar el proyecto del Canal Interoceánico con su enorme frustración de 2011, por no poder ser ellos quienes conduzcan a Nicaragua al Siglo XXI.

"En Nicaragua la gente no reacciona, es indiferente, permanece impasible ante el anuncio gubernamental de un convenio canalero con una firma china de Hong Kong...", se golpea el pecho uno de sus voceros que recuerda la canción de Luis Enrique, "Primero de Enero".

Y esto de que "no reacciona" es porque sencillamente a las realidades nadie las redacta. A los hombres y mujeres de buena voluntad los mueven las verdades, no las falacias. Porque la ciudadanía conoce mal que bien la hipocresía de estos "líderes" que cuando les conviene se disfrazan de ambientalistas o ardientes defensores de la soberanía.

Recordemos cuando el embajador de los Estados Unidos, Oliver Garza, en actividades populistas e intervencionista, regalaba semillas mejoradas de maíz y otros insumos, junto con el candidato del PLC, Enrique Bolaños en 2001. Si lo hace Mr. Garza, "¡oh, mucho bueno!". ¿Con qué moral enarbolan ahora la bandera de la soberanía?

III

Inmovilidad del país llegó a su fin

Cuando la ciudadanía prolongó el mandato del presidente Ortega, el arrollador triunfo electoral le movió el piso a la derecha ultraconservadora en todas las direcciones y reveló que su credibilidad está muy lastimada: a pesar de los ríos de tinta y bosques de bobinas, videos y desinformación reproducida por sus satélites oficiosos, nadie cree en sus mensajes, a no ser a quienes apuestan a que todo le vaya mal a nuestro país, con tal de acabar con el FSLN. Y eso no marca una convicción de nación.

La población prefiere opciones reales que candidatos de papel, por muy endosados --- y endiosados--- sean por el partido impreso. Y que, en definitiva, la amplia ciudadanía en 2011, al comprobar que el FSLN en su segunda oportunidad demostró sus capacidades en el arte de gobernar, bien puede dirigir los destinos de la Nicaragua Grande hacia el tamaño que la soñó Rubén Darío y luchó Augusto C. Sandino.

La inmovilidad de Nicaragua había llegado a su fin, cuando el último gobierno neoliberal había inaugurado el Siglo XXI literalmente con candiles. Esa "democracia" de ocotes era la gran "mesa servida" que dejaban al Frente.

IV

Fracaso de la guerra psicológica

Por primera vez, el fantasma del miedo no logró asustar como en el 90, 96 y 2001. En 2011 los partidos que apostaron por esa guerra psicológica no cosecharon más que la maleza de una derrota electoral anunciada de antemano: falta de propuesta y liderazgo aglutinador, facciones en pugna; intimidades de liberales ventiladas en público: ¿quién iza sus trapos sucios como banderas en plena campaña?

Los resultados de los sondeos dados a conocer por las firmas encuestadoras antes y después de noviembre solo corroboraron la decisión del pueblo. Las calles, si acaso se desconfía de estas mediciones periódicas, dieron testimonio del desértico respaldo a quien, de forma arrogante, se autoproclamó ganador, dando marcha a una operación para deslegitimar la continuidad del mandato del candidato ganador, Comandante Daniel Ortega. Y esto que con su misma participación, certificó ante las autoridades electorales la aceptación explícita de los comicios y el reconocimiento con todos los derechos que otorga la Constitución a los protagonistas de la justa presidencial y sus resultados.

V

La campaña que rompió el cerco

En FSLN dio un enorme salto de calidad en su campaña electoral, al romper el cerco del 38%. La escritora Rosario Murillo trazó las nuevas coordenadas con un mensaje de nuevo siglo: "Particularmente en el Frente Sandinista nos sentimos orgullosos de poder proponernos esa campaña de Luz, Vida y Verdad... Porque eso, creo yo, representa los cambios que hemos ido consolidando en la manera de vivir, en la manera de pensar, en la manera de ser. Porque no solo hay que hablar, hay que pensar, hay que ser diferentes también, que es lo que estamos tratando de hacer en Nicaragua"

Los cambios introducidos por el Comandante Ortega en su primera gestión en época de paz, el respeto a la propiedad, la seguridad y alianza con los productores, trabajadores, empresarios e inversionistas, y la imagen de un Frente Sandinista revitalizado, con mayor presencia juvenil y femenina, extendía en los hechos la rica banda sonora sandinista con canciones y temas de paz y unidad por Nicaragua. Así se neutralizaron todos los amagos de la derecha ultraconservadora por tratar de revivir en el inconsciente colectivo, escenas que evocaran la guerra, el enfrentamiento y el odio.

La dirección de la Campaña Sandinista fue, medido por sus frutos, la puesta en escena del Siglo XXI en el FSLN, precedida por sus programas sociales y un énfasis cristiano en sus políticas públicas.

Tan es así, que Cid Gallup, en sus análisis sintetizó: "Previo al 2011, la mayoría absoluta de los adultos no eran simpatizantes del FSLN. Pero a partir de 2011, ya se percibe una consolidación arraigada del Frente Sandinista, y cada vez más existe mayor debilitamiento de las fuerzas de oposición".

La ciudadanía ve en el Frente una realidad de carne y hueso, y mucha fe en la Nicaragua Grande. Eso no lo transmite la élite derechista.

VI

Vendaval de desesperación

La impecable campaña electoral de los sandinistas dejó regado al resto de participantes. Pero los medios de la élite conservadora publicaron triunfos de fantasía e imprimieron realidades de papel, y cuando no podían sostener sus embustes, tejieron dudas con la madeja más sospechosa de la que se pueda echar mano bajo un vendaval de desesperación: las declaraciones de los mismos perdedores y sus organizaciones ídem.

El colmo del fraude de armar "ganadores" de zacate es que las manifestaciones "masivas" debían ser ayudadas por editores militantes que ponían multitudes donde sus jóvenes redactores y las agencias de prensa, incluso de Estados Unidos, miraban lo que las calles le decían: tres mil coincidían con objetividad y 4 mil alguna por ahí por pura lástima informativa.

Aunque algunos por obvias razones desde 2011 dudan de las consultoras de opinión, repitiendo el lugar común de todo derrotado de que las encuestas son "una fotografía del momento", lo cierto es que esto va para película de largo metraje con zagas taquilleras.

Podemos tomar cualquiera de esas "fotografías" de un "instante" que ya lleva instalado casi casi dos años, antes y después de la derrota en 2011, y la imagen es la misma. Por ejemplo, el 25 de abril de este año una prestigiosa empresa informó que más del 70% de los encuestados calificó de "pésimo" o "mala" la actuación de los partidos de oposición, frente a un 16.5% que los considera "regular", 4.1% "bueno", y 2.3% "excelente". Los índices de partidarios no pasan del 3 y 4%.

La encuestadora Cid-Gallup indicó que más del 65% de los nicaragüenses aprueban la gestión del Gobierno del Presidente de Nicaragua, Comandante Daniel Ortega Saavedra, y de la Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, la escritora Rosario Murillo.

VII

La autopsia

Pero no solo las urnas, las calles y las encuestas desmienten a la derecha ultraconservadora. También un ideólogo liberal de la talla de José Rizo Castellón recientemente le practicó lo que se sospecha sea una autopsia al partido que más se desgañita con lo del "fraude": "La clase política nicaragüense se encuentra en estado cataléptico –inmóvil y rígida".

"Hay una anestesia general y la clase política se encuentra en estado cataléptico, es decir no hay oposición coherente, no hay propuestas de ninguna especie". Y dijo más en Miami: que la población nicaragüense no cree en los partidos políticos y los liderazgos. "Están colapsados".

Si esto lo dijo el exvicepresidente Rizo, Eduardo Montealegre antes reconoció implícitamente que jamás hubo fraude electoral: "La oposición está débil obviamente, porque desafortunadamente en Nicaragua, desde los tiempos antes de la conquista española, estamos acostumbrados a los caciques, entonces si no hay un cacique en la política, en el sector privado, en la Iglesia, no funcionamos".

La confesión de Montealegre es que ni Fabio Gadea ni Edmundo Jarquín funcionaron como "Grandes Jefes", aunque a la hora de "pontificar", exhiben penachos de pavo real. "Vamos con Eduardo" dijo en una entrevista en "La Prensa": "Tal vez, como te digo yo, no es algo que la gente quiere, y por eso no pudimos conseguir más votos del casi treinta por ciento que conseguimos".

Un partido vencedor, por mucho que le hayan burlado sus votos, no puede desaparecer de un día para otro. Salvo en sus salas de redacción, ni en las urnas, ni en los vecindarios, ni en las calles, ni en las plazas, ni en las encuestas se vio el "aplastante" triunfo de los que alegan "fraude".

Si en esta vida es imposible dar con esas "muchedumbres" que levantaron "montañas de votos" contra el FSLN, hay que buscarlo en el más allá. El doctor Rizo, haciendo de forense, nos da una pista. Encontró algunas "partículas".

"Es más fácil engendrar un movimiento nuevo de carácter nacional a tratar de resucitar esas partículas o ese archipiélago que tenemos que son las diferentes corrientes de la oposición", dictaminó.

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