Guerrillero del Tiempo

22 Junio 2013

Por Javier Silva Navas *.

Guerrillero, vos nacés de nuevo
en la carabina
en los bronquios de Pedro el minero
que en Siuna murió
en los ojos de los miserables que en Acahualinca
aún espera sedientos
la aurora de la redención.

La Tumba del Guerrillero (Carlos Mejía Godoy)

A veces tenemos la falsa impresión que hablar de la muerte es algo casi prohibido, que no debemos pensar en eso ahorita porque aún nos falta mucho para que nos llegue la hora, que es cosa de viejos, o que solo los filósofos y religiosos se preocupan por este tema. La verdad es que la mayoría de las personas le teme siempre a lo desconocido, a lo que no es mesurable, por eso la reflexión sobre la muerte es algo constantemente postergable en nuestra conciencia.

Pero realmente, ¿Que significa morir?. Es algo que de alguna manera me he preguntado muchas veces, y a veces no me conformo con la postura cristiana-occidental, que es la única a la que la mayoría tiene acceso en este lado del mundo, y no es ni mucho menos despreciarla, sino que me nace la necesidad de ir más allá de la muerte física, de la carne, de encontrar una explicación mas personal, mas íntima. Porque si de algo me estoy convenciendo es que una persona no muere junto con su esencia, con su identidad, por alguna razón siempre permanecemos.

Si ya hablar de la muerte nos presenta tantas complicaciones, se incrementan cuando nos preguntamos si solo tenemos esta vida y nada mas. Pensar en la resurrección siempre se lo hemos dejado a las religiones y a su imaginario teológico, pero definitivamente es algo que esta presente en el inconsciente colectivo de la humanidad, y en su deseo permanente de no querer morir.

Quisiera ver la Muerte y la Resurrección desde la óptica de un episodio reciente de la historia de Nicaragua, que por su trascendencia partió la historia del país en dos momentos: antes de la Revolución y después de la Revolución. Muy pocos se han dado a la tarea de recopilar el imaginario popular nicaragüense a través de las canciones que inmortalizaron la lucha y el sacrificio de miles de nicaragüenses que dieron su vida por una causa justa, y que hoy los recordamos como Héroes y Mártires.

Por esa razón escogí como epígrafe de este ensayo, un fragmento de una canción de Carlos Mejía Godoy, que siempre me ha impactado mucho. La Tumba del Guerrillero es un homenaje a los miles de Guerrilleros que murieron físicamente a manos de la guardia somocista y que jamás pudieron encontrar sus restos mortales. Es una poesía a la inmortalidad de esos Mártires.

Y es con esa última afirmación que comienza lo trascendente de la canción. Para las madres de esos Guerrilleros, para sus compañeros de lucha y para el pueblo de Nicaragua, ellos nunca murieron. Renacen todos los días en la causa por la que ellos dieron su vida. Es decir se encarnaron en la conciencia de lucha de la gente y en el sufrimiento inconcluso de los miserables que aún existen en Nicaragua.

Hoy en día podemos reflexionar acerca de cómo le hacemos justicia a estos miles de Héroes y Mártires. Nuestra felicidad está sentada sobre los ríos de sangre que muy recientemente en nuestra historia se derramaron. Debemos preguntarnos si realmente murieron y si la causa que defendieron también murió con ellos y ellas.

Mientras siga existiendo "Pedro El Minero" y los Miserables de Acahualinca, seguirán resucitando cien veces los Guerrilleros Anónimos y su causa de liberación. Si hay una resurrección en la cual creo y me identifico es en la resurrección de las causas justas, que nunca caducan. Si somos polvo de estrellas, que regresamos a nuestro origen, entonces siempre nos seguiremos permeando de la esencia infinita de todos los que han muerto.

La muerte comienza a tener más sentido cuando todos logramos descubrir y construir nuestro propio destino, cuando tengamos la capacidad de hacer justicia por aquellos que dieron la vida por futuras generaciones, como la mía, la de mis hermanas, la de mis hijos, la de mis nietos. Si somos capaces de forjar caminos de futuro que nunca vamos a transitar entonces estamos más cerca de creer que a pesar de que seremos comidos por las "Vermes", no lo seremos por el "Olvido".

(*) Estudiante de Humanidades y Filosofía (UCA)
javier27n@gmail.com

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