FSLN exaltado por la Izquierda continental

09 Agosto 2013

Por Edwin Sánchez.

El 26 de julio, en la Meca de la Revolución Latinoamericana, y para que no quedara ninguna duda, el presidente de Cuba, Raúl Castro, reconoció el liderazgo histórico del Comandante Daniel Ortega en el FSLN y las transformaciones de Nicaragua. Un gran espaldarazo a la continuidad y vigencia del Sandinismo del Siglo XXI.

"Veinte años después del triunfo del Primero de Enero, se produjo la victoria de la Revolución Sandinista, que Nicaragua, llena de juventud, celebró hace una semana, con su Comandante Daniel Ortega al frente". Sus palabras arrancaron los aplausos de los asistentes, entre ellos varios Jefes de Estado.

El Foro de Sao Pablo, el máximo organismo deliberativo de la izquierda lúcida del continente, y de los movimientos sociales, recientemente destacó el protagonismo del Frente Sandinista en los cambios impulsados.

En el documento base del Foro, elaborado en La Habana por sus participantes en abril, advirtió: "Llegar al poder no debe ser un fin, sino un instrumento para los cambios que se necesitan...".

Al cuarto mes de aquella alerta a los partidos de izquierda, el Foro que sesionó en la ciudad de su origen, respaldó al Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, "por su exitosa gestión y por el Proyecto del Gran Canal Interoceánico, que llevará prosperidad económica con justicia social al pueblo nicaragüense".

A su vez, manifestó "nuestra plena confianza en la responsabilidad y capacidad que caracteriza al sandinismo y al gobierno presidido por el Comandante Daniel Ortega Saavedra, y que será garantía de que este proyecto beneficie a la nación y el pueblo nicaragüenses y a toda la región centroamericana".

El disfraz de la herencia colonial

Todo esto confirma que el FSLN, liderado por el Comandante Ortega y la escritora Rosario Murillo, mantiene en su ADN las razones históricas por las cuales debió ser fundado por Carlos Fonseca y potenciado en 1977 para que la Revolución triunfara, hasta llegar en la actualidad a un plano de evolución que le ha permitido el reconocimiento de la realidad nacional ----no alcanzado en nuestra historia por otras estructuras políticas---, expresado en el Cristianismo, la Solidaridad y el Socialismo, más la participación de empresarios e inversionistas y el papel clave de los trabajadores.

La izquierda en Nicaragua entendió así que no solo debe ser únicamente recordada por su capacidad de movilizaciones, protestas y guerrillas en los años 60-70, sino por su eficiencia en el arte de gobernar con responsabilidad un país. Esta es la gran propuesta del pensamiento sandinista del Siglo XXI que echa por tierra el argumento de la intelectualidad conservadora que con todo el desprecio de clase, sentenció en los primeros días del triunfo revolucionario de 1979: "No es lo mismo volar tiros que gobernar un país".

Procurar el bien común, en línea con la Constitución, es lo que el Gobierno Sandinista traza con sus políticas, para desplazar el estatus quo de injusticias, explotación y marginación del pueblo, generado por la herencia colonial y calcado en su aparato jurídico político. Ese infierno que para la hidalga derecha es su más agradable ecosistema, es lo que hoy defiende hasta la insalubre nostalgia como "democracia". Para el Comandante Fidel Castro es Independencia Inconclusa.

Nunca la República se sintió tan viva, llegando a tantos nicaragüenses que no sabían siquiera de su existencia. ¡Esa es la Democracia que puede ser tocada por hombres de manos callosas o la delicada embarazada en el aseguramiento de su bebé; la dama emprendedora o el anciano!

Día a día es lo que se ve con el plan techo, la Operación Milagro, y tantos otros programas sociales, o la formación técnica de jóvenes, mujeres y adultos en el manejo de agronómico del café, control de plagas hasta entrenamiento en Contabilidad Básica, Electricidad Domiciliar, Fontanería, Albañilería, reparación de motos, de celulares..., promovidos por el Inatec.

El ciudadano que antes solo era importante para la derecha en las campañas electorales, cuando tenía sepultada la República bajo la lápida de sus intereses egoístas, ahora es un prójimo con todo lo que esa responsabilidad entraña en el cristianismo, en estos Nuevos Tiempos donde es más lo que se hace que lo que algunos dicen rezar. La Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo reafirma: "Nuestro agradecimiento, cada día, a Dios Nuestro Señor, que nos permite trabajar bien, que nos da Fuerza y Disposición para trabajar mejor".

Cuando los líderes de la Revolución Cubana, Fidel y Raúl, el finado comandante Hugo Chávez, el presidente Evo Morales, el candidato presidencial del FMLN, comandante Salvador Sánchez Cerén, la Premio Nobel Rigoberta Menchú, entre otros, más la dirigencia congregada por el Foro de Sao Pablo, acentúan los valores comunes que comparten con el Frente Sandinista en el camino hacia la Patria Grande, no hay forma de desconocer de qué historia, luchas, victorias, lealtades y banderas revolucionarias está construido el FSLN.

Es la primavera del sandinismo.

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