Fidel y Tomás: Revolución Sandinista sin punto final

12 Agosto 2013

Por Edwin Sánchez.

En 1992, la izquierda, decía Fidel Castro, atravesaba su peor momento. Tiempos de "confusión y desorientación". La versión europea del socialismo había colapsado, los sandinistas estaban fuera del gobierno, y ante el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Tomás Borge preguntaba como para reafirmar su confianza: "¿Considera usted que nuestra Revolución llegó a su punto final o que se mantiene vigente?"

Esta es una de las interrogantes que el entonces Presidente de la Perla de las Antillas responde en el libro "Un Grano de Maíz, Conversación con Fidel Castro", a Tomás, quien este 13 de agosto estaría cumpliendo 83 años, mientras su entrevistado llega a los fructíferos 87 de edad. Cuando le mencioné lo que para mí significa la misma fecha, me llamó sonriente al orden: "Los leo no caminamos, ¡desfilamos!".

Desfile de certezas y esperanzas son las palabras de Fidel, porque su respuesta en aquel lejano abril habanero parecía un adelanto de la historia actual: "Creo que ninguna revolución llega nunca a su punto final y que el deber de todos los revolucionarios es mantener la vigencia de sus ideas, de sus principios y de sus metas.

"Ni siquiera el Frente Sandinista podría impedir, si se lo propusiera, las perspectivas del progreso futuro. Nadie es dueño del futuro". Fidel no puso en duda el origen y desarrollo de la izquierda en la organización rojinegra.

Confió en el coraje del pueblo nicaragüense, al que definió de "patriótico y valiente", y que continuaba luchando "en condiciones desfavorables, por recuperarse de los reveses que pueda haber tenido. Por eso pienso que siguen existiendo perspectivas en el sentido más positivo de la palabra".

El 30 de junio de 2013, 21 años después de aquella entrevista, Fidel constató sus palabras pronunciadas en los años cuando los agoreros de la derecha celebraban la "agonía" de la izquierda, y los dos revolucionarios afinaban la puntería para dar en el blanco de las nuevas realidades. El Comandante en Jefe demostró una vez más ser un líder visionario. Al elogiar la marcha de uno de los vértices de Nuestramérica y las razones que hicieron posible su celebración en Managua, destacó el papel del presidente Daniel Ortega:

"Querido Daniel:

"Con mucha satisfacción acabo de escuchar tus excelentes intervenciones en la VIII Cumbre de Petrocaribe. Fue muy justo que la sede de esa reunión hubiese correspondido a Nicaragua, un país que fue capaz de superar el artero golpe del imperio bajo el gobierno de uno de los farsantes más incultos y cínicos, seleccionado por la oligarquía de Estados Unidos".

En el mensaje reitera: "A ti Daniel, y a Rosario, deseo felicitarlos por la formidable reunión de hoy", seguro de que ellos y los líderes convocados "luchan por el derecho de sus pueblos a la salud, la educación, el desarrollo y el bienestar material y moral".

En el libro "Un Grano de Maíz", el comandante Tomás Borge le expone a Fidel los calendarios inéditos que deberían irremediablemente cambiar las hojas del vetusto almanaque para estar a la altura del Siglo XXI.

"El sandinismo continúa siendo una fuerza decisiva en el destino de nuestro país; y dependiendo en gran medida de su unidad interna y del respeto a los principios revolucionarios, va a seguir influyendo de una forma determinante".

El fundador del Frente había ido más allá, cuando el escenario dominado por gobernantes sin alma en países sin alba no daba para inventar otros mañanas.

La "Democracia"

El retroceso fue brutal en 1990-2006. Sin guerras ni bloqueos económicos y todos los planetas alineados, la gran "Democracia y Estado de Derecho" --- remoquetes con que en el bajo mundo de la Codicia Organizada se conocían las políticas de ajuste estructural y la liberalización del mercado----, lanzó al 45% de la población a la pobreza y al 15.1% a la extrema pobreza.

Por si fuera poco, la derecha que tanto habla de democracia, reprimió sin piedad a los pequeños y medianos propietarios que componían el 70% de las fincas existentes en Nicaragua, a la desgracia descomunal de sobrevivir apenas con el pinche 10% de la superficie total de fincas.

Así se "respetaba" la institucionalidad, el régimen de seguridad jurídica y la sacrosanta propiedad privada: los grandes hacendados que solo representaban el 6% de las fincas del país, acaparaban ¡el 55% de la superficie total de fincas! Como corolario de este sistema tan "sensible" a los derechos humanos "El 44% de las familias rurales carecía de una propiedad, viéndose obligadas a alquilar tierras para cultivar". (Historia de Nicaragua. Frances Kinloch). A los ancianitos se les cercenaba la pensión reducida y únicamente el 54% de la población --- en contraste con el 74% actual--- contaba con el servicio de energía.

Opinión subversiva

Quizás el corazón de poeta le daba otras perspectivas a Tomás sobre ese lamentable sistema de cosas, o de sus largos años en la guerrilla sacaba una opinión subversiva distinta al punto final de la Revolución Sandinista que apresuraban algunos: "No descarto tampoco la posibilidad real, debido al gran volumen de opinión pública que recoge (el FSLN), de que vuelva a ser gobierno en Nicaragua".

El propio Fidel le dice a Tomás, cuando la desolación era el fantasma que recorría a los revolucionarios del mundo: "Yo diría que la izquierda está pasando su peor momento, su momento de mayor confusión y desorientación". Al escuchar la convicción de Tomás en las posibilidades del Frente, Fidel admite que Tomás no camina en la izquierda, sino que desfila: "Me alegro que tengas esos puntos de vista y esa visión de futuro".

Adelantar el ¡Bienvenido muchachos al poder de nuevo! no era un paliativo alegórico en la plaza de la fe.

"Una de las acciones de autorreafirmación más importante que, a nuestro juicio, debería realizar la izquierda de nuestra América, consiste en restablecer su sentido de futuro, en renovar su optimismo histórico", escribió Tomás. No en balde "Un grano de maíz" fue el texto de cabecera del presidente comandante Hugo Chávez en la cárcel, tras el golpe de Estado. "Le sirvió de inspiración", me confirmó el dirigente histórico del FSLN, el 25 de octubre de 2007. Así, a través de este libro, conoció de cuerpo entero a Fidel, y le admiró.

Valía --- y vale--- la pena ser un militante del optimismo. No hay otra opción para la izquierda. Así lo vivía este poeta con revolución y mochilas de mañanitas con ojos de agua. Y si fuera posible decírselo: Comandante, tenía razón entonces, como la tuvo en 1961, o en Fila Grande y Pancasán, o en los años de aislamiento, o cuando en los tiempos de "confusión y desorientación", decidió seguir de frente con el Frente.

Tomás, que reconoció la grandeza de Fidel, siempre utilizó los extraños recursos de su compartido 13 de agosto, o de la poesía, o al saber qué virtud sería... Lo cierto es que apenas 10 meses después de haber vuelto el FSLN a conquistar el poder en 2007, cuando la poeta Rosario Murillo se entregaba a la misión de hacer rimar el 38% de votos de los que reconocían las calidades del presidente Ortega con el milagro de la multiplicación de los peces y los panes, me dijo como si se hubiera asomado a ver la plaza y la Avenida Bolívar ampliada el 19 de Julio pasado: "Yo creo que en los últimos años habrá un auge popular del FSLN y del propio Daniel".

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