Tarjetas Mpeso un ejemplo de imposición

19 Agosto 2013

Por Juan Carlos Santa Cruz Clavijo*

Se ha decidido la implementación de la tarjeta electrónica para buses urbanos, por la empresa Mpeso y el INTRAMMA. Desde el punto de vista del mundo moderno es un avance. La conveniencia y aceptación de la misma, es otra cosa. Hubiera sido positivo y transparente buscar la opinión colectiva de los afectados. Si se hizo colectivamente, me disculpo por desinformado.

Hemos visto a sr. Marvin Pomares del Instituto del Consumidor acompañando todas las acciones referida a la empresa Mpeso. Esperemos que no hable en representación de la población, porque solo se le puede representar si cuenta con su opinión colectiva.

Basta oir los comentarios para saber que hay gente que hubiera preferido a una persona con menos escándalos bancarios, como es el caso del sr. Haroldo Montealegre, para la implementación de un proyecto que necesita mucha transparencia, cosa que no ha sido lo fuerte de la empresa Mpeso, al menos en esta etapa en donde hizo falta mucha información y calidad del servicio. Lamentablemente los estigmas existen y no se olvidan de la noche a la mañana.

Ahora resulta que hay que pagar 50 córdobas por tarjeta, más 7.50 del IVA, es decir, 57.50 córdobas por una tarjeta para los que no tuvieron todo el tiempo del mundo para obtenerla en el desorganizado servicio de entrega gratuita. La pregunta es a cuenta de qué el usuario tiene que pagar esa suma por un instrumento generado por esa empresa?. Las tarjetas de crédito cobran por el plástico, pero es optativo, porque si no se desea no se adquiere la tarjeta, pero ésta es obligatoria, porque así se decidió.

Respecto al IVA, si es tan imprescindible la tarjeta, no se pudo buscar un mecanismo que no cobrar IVA para no espoliar más a la población obligada a comprar ese instrumento?. También podría ser factible que lo asumiera la empresa.

La implementación acelerada de la tarjeta electrónica partió de criterios poco comunes para gran parte de la población y en especial aquellos con más limitaciones como la edad, la escasa o nula escolaridad, etc. Y luego, la costumbre de "préstame un córdoba para completar el pasaje", y si no lo consigue lo resuelve caminando.

Insisto, desde el punto de vista del desarrollo es un avance, pero hay que tener presente que estamos ante una inmensa mayoría de población cuyo universo son las fichas o las monedas. Ahora se dice, que es más seguro tener un celular para verificar la recarga¡¡. Ojalá no quede parte de la gente a la vera del camino.

Me pregunto por qué antes de oficializar su implementación no hicieron una evaluación pública de lo actuado, por supuesto que no me refiero a los funcionarios, sino con los afectados. Hay muchas preguntas desde la gente de los departamentos, o aquellas tan de sentido común de si existen opciones para personas que olvidaron su tarjeta y están lejos de la casa. Hay más preguntas, como ¿cuál es la prisa de la implementación de la tarjeta?. ¿Es que el pueblo se los está pidiendo?.

Es tiempo de transparentar el proceso. Entonces es sano que se haga una auditoría independiente y se determine el costo de la tarjeta electrónica. Lo segundo es quién decidió el valor de 50 córdobas?. Adicional cuáles son las ganancias de esta empresa con la implementación del sistema?. ¿Cuánto dinero quedará en manos de los 500 centros de recarga?.

La transparencia en todos los actos administrativos son la única garantía cuando no se consulta a los interesados y se les impone lo que deciden ciertos funcionarios convencidos de lo que es bueno y malo para los que viajan en bus.

Ojalá no estemos ante una decisión apresurada y después desde la dirección del INTRAMMA se diga que la población no acató lo que ellos dijeron. Por lo demás les deseo fuerte porque la intención es buena.

*Sociólogo

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