Las metáforas de Tomás Borge permitieron construir la nación nicaragüense

21 Agosto 2013

Por Manuel Dammert Ego Aguirre *

Los especialistas dicen que el lenguaje y el discurso hacen la realidad. Tomás Borge le dio vuelta a esa aseveración. La enunció más filosa y critica. Hizo de la metáfora, un arma para cambiar la realidad.

Hace unos años, cuando daba una conferencia sobre Alfonso Barrantes y su legado, estaba Tomás Borge presente con su bella esposa. Recordaba entonces las similitudes entre Perú y Nicaragua, afirmando que Borge hizo de las metáforas poderosas fuerzas de cambio.

Las metáforas que forjó y nos legó Borge son de inmensa actualidad, ¿acaso no hay que construir una gran metáfora, para pensar un país, una patria libre, en un territorio asolado por una dictadura, como la somocista?, ¿No hay que tener una gran metáfora, movilizadora, intensa, que transforme esa realidad, para construir una nación independiente, autónoma, digna, honrada y soberana, dispuesta a alcanzar su felicidad?

Borge estuvo, según sus propios escritos, casi un año dando vueltas para formar un núcleo de guerrilla libertadora, ¿qué permitía que ese puñado de hombres que estaban con él, pasaran en un tiempo de unos cuantos a ser millones?, ¡¡Era la metáfora de Tomas Borge sobre la Patria soñada y enunciada!!

El poder, para Borge, era esencialmente la generosidad. No una que se da desde las alturas, sino aquella que se vive en la vida cotidiana con su pueblo. ¡Que conquista la felicidad de su pueblo como la mejor venganza sobre el que lo había torturado, para que conozca la felicidad!

Por el Poder como disposición a la generosidad, defiende a su propia nación. Cuando se debatía si Sandino era un héroe continental o un traidor, Borge, con toda firmeza, enunció que Sandino era Nicaragua. Defendió en Sandino la unidad de Nicaragua, y que esa generosidad de Sandino abría el camino para afirmar Nicaragua. Enarboló esa inmensa metáfora: ¡Patria libre o morir!. Esa metáfora convoco a todo un pueblo, junto con todo su equipo y con todas sus formaciones, para transformar la nación con el poder de la generosidad.

Sus metáforas llegan hasta nuestros días y los trascienden. Borge es un gran combatiente por la Unidad Latinoamericana, por la Patria Grande. La Revolución Sandinista fue un momento crucial de nuestra historia común. Esta parte del mundo tuvo un remezón con la Revolución Cubana y otro con la Revolución Sandinista. Ahora el conjunto de América del Sur, con Centro América y con México, estamos viviendo una etapa crucial que une a estos procesos. Es una nueva metáfora la que formula Borge: la metáfora de un mundo sin imperio y un continente unido, la metáfora de un mundo con soberanía, la metáfora de un mundo que no esté condenado a vivir las penurias y las atrocidades del capitalismo depredador.

Estas son metáforas que enarbola Borge, en su vida, en su ejercicio del poder, en sus poesías y escritos. Y también las enarbola en su diálogo con Fidel, en las evaluaciones de su propia experiencia, en los diálogos con otros líderes latinoamericanos. Y, por supuesto, en esa brillante gestión como representante de la Patria de Sandino en el Perú, la Patria de Mariátegui.

La paradoja más grande, es que al final de sus días Borge hizo de sí mismo una metáfora. Para afirmar la continuidad del legado revolucionario señalo que existen hombres que nunca mueren. Borge, se entiende desde esta metáfora: es de aquellos que nunca mueren. Borge no está muerto, vive con nosotros. ¡Está en el corazón y el horizonte de la Patria Grande!

Palabras del congresista peruano Manuel Dammert Ego Aguirre en el "Homenaje a Tomas Borge", Auditorio Sánchez Carrión, Congreso de la República, 13 de agosto, 2013.

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