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Nicaragua iza la Paz de Sandino

05 Septiembre 2013

Por Edwin Sánchez.

Cuando el presidente Daniel Ortega y la escritora Rosario Murillo proclaman el derecho de vivir en concordia, de tender la bandera blanca a Colombia y Costa Rica, de recurrir a la Corte Internacional de Justicia, solucionar por la vía pacífica cualquier conflicto en el mundo e institucionalizar el Modelo de Alianzas Gobierno-Empresarios-Trabajadores, lo que hacen es llevar a Política de Estado el pensamiento y la acción del máximo Héroe de la Paz de nuestra Historia: el General Augusto C. Sandino.

El Caminante de Las Segovias, el Guerrillero, luchó para rescatar la dignidad de Nicaragua. Cumplió su patriótica labor de haber expulsado a las tropas de los Estados Unidos. A pesar de haber quedado en pie de odio Anastasio Somoza y su recién engendrada Guardia Nacional de 4 mil efectivos, se dedicó de lleno a trabajar por la paz. Esto se refleja en el Principio Constitucional, artículo 3: el mandato de esforzarse por extender este bien de la humanidad.

Por eso, al escuchar los reiterados llamados en favor del diálogo y la negociación, y el trabajo sostenido en esa dirección por el Gobierno de Reconciliación y Unidad, se presenta de una sola pieza la vocación sandinista de llegar al entendimiento para resolver situaciones que pueden derivar en una conflagración. Es larga la historia del FSLN por poner como punto principal de su Agenda, la paz. En los años 80, la posición de Nicaragua fue un ¡No! al acero de la guerra.

El acatamiento de los acuerdos y disposiciones establecidos a través de estos instrumentos políticos y jurídicos, como el fallo de La Haya, que condenó a los Estados Unidos por los cuantiosos daños provocados a Nicaragua durante la era Reagan-Bush, ha sido la constante nicaragüense.

El comandante Ortega, dijo, al referirse a los Estados Unidos y países europeos y su actitud respecto a Siria: "Dios quiera que no vayan por el camino de la muerte, que no vayan por el camino de sembrar más cohetes, más bombas, y por lo tanto, anegar en más sangre a esos países; sino que vayan realmente y definitivamente por el camino de la Paz. Porque ellos pregonan la Paz, pregonan la Democracia, pero no la practican, y deben practicarla".

Proponer la paz como se ha visto, es una labor activa de los cristianos. Jesús mismo dijo: "Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios". (Mateo 5:9. Biblia de Las Américas)

La escritora Rosario Murillo puntualizó: "Nosotros que venimos de una larga tradición de lucha sabemos lo que se sufre cuando hay guerras, por eso sabemos que hay que cuidar, que hay que defender la paz como el más preciado tesoro...".

Origen de la paz

El concepto de la paz en el liderazgo del FSLN, no es improvisado. Su génesis está en el General Sandino, síntesis de lo mejor del nicaragüense que se proyecta en la actualidad.

Sandino luchó por la convergencia de las principales fuerzas de una nación para alcanzar la Soberanía e Independencia Política y Económica, es decir la Paz. Pero hoy como ayer, siempre están, en ínfima minoría, los que quieren repetir el triste pasado de Nicaragua.

Los cuatro días que le quedaban al niquinohomeño sobre esta Tierra, resumieron su corta pero luminosa existencia.

"No quiero la guerra, nada me hará llegar hasta ella". Así de convencido estaba Sandino, entrando en la Bienaventuranza de Cristo. Bajó a Managua sabiendo los peligros que conllevaba su intrépida decisión, por los acelerados desafueros y criminalidad del Jefe Director de la Guardia Nacional.

"Traigo los mejores propósito a favor de esa paz que todos anhelamos, para que nuestro país florezca en la TRANQUILIDAD, ÚNICO MEDIO que nos llevará a la práctica", sostuvo el 17 de febrero de 1934, en una declaración de prensa.

En carta al presidente Juan Bautista Sacasa, el 19 de febrero de 1934, el General Sandino subraya su interés como Jefe Supremo del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, que se observe, en especial, el artículo dos del Convenio de Paz, firmado el 2 de febrero de 1933.

Los partidos Liberal y Conservador debían incluir en su programática, mantener "por todos los medios racionales y jurídicos EL RESPLANDECIMIENTO EN TODA SU PLENITUD DE LA SOBERANÍA E INDEPENDENCIA POLÍTICA Y ECONOMICA DE NICARAGUA".

En la misiva reitera el deseo de cooperar con el Presidente de manera "franca y leal" en los casos "que en alguna forma pueda yo contribuir al mantenimiento de la paz".

En su entrevista final, el General de Hombres Libres insistió a los periodistas: "No quiero la guerra, antes abandonaré el país". Aquel joven impulsado por la pureza de sus ideales, que ni siquiera había cumplido los 39 años de edad --- le faltaban tres meses---, ofreció la esencia de su vida en este mundo en 10 palabras, casi las últimas que llegó a pronunciar públicamente: "Hemos soportado todo en obsequio de la paz de Nicaragua".

Faltaba su sacrificio.

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