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La brújula sufrió una pataleta afectando a los usuarios de los buses

24 Septiembre 2013

Juan Carlos Santa Cruz Clavijo*

Hace unos días me referí a las tarjetas electrónicas señalando que era un buen proyecto que sólo tendría futuro si se implementaba de manera gradual. Hoy quisiera referirme al triste papel de los actores involucrados en este verdadero conflicto creado por la incapacidad de la empresa Mpeso y animado por varios que andan desnorteados.

Comienzo por Mpeso que ha actuado como si los usuarios fueran objetos que funcionaran apretando una tecla. Eso demuestra que carecen de experiencia para relacionarse con los sectores populares y lo que es más grave, para implementar un proyecto de esta envergadura.

Nuestros votos son para que mejore sus mecanismos de información y que sea coherente con sus anuncios. Le sugiero como primer paso un encuentro con el sentido común con dedicación completa a esa ciudadana que funciona bajo la denominación de relacionista pública o divulgadora, la que pareciera que viviera en las galaxias.

A esa misma ciudadana le digo como veterano catedrático en el ámbito de la investigación científica ,que errar es humano y que la ignorancia es sumamente audaz, y por eso la entiendo cuando en un acto mezcla de prepotencia, inseguridad e ignorancia no ha dudado en llamarle mentirosa, en plena conferencia de prensa, a una periodista que le formulaba una pregunta basada en lo que decían los afectados.

No cabe dudas que es especialista en el mundo virtual, ahora le falta especializarse en la realidad, debiendo para ello muy en la mañanita pasar por un buen baño de modestia, y luego proceder a revisar los manuales idiomáticos para poder descubrir que no todas las respuestas deben comenzar o finalizar con su reiterada muletilla de ok, ok. Ojalá la empresa Mpeso rectifique, de lo contrario serìa el tercer Montealegre que nos afectaría como ciudadanos.

Vamos ahora con un polémico personaje, que últimamente no se le ve, me refiero al Procurador de los Derechos humanos. Con sus expresiones típicas atacó a los conductores de buses que estarían saboteando el proyecto, pero como por acto de magia se le olvidó plantar bandera en defensa de los usuarios que están siendo maltratados, engañados, manoseados.

Lo que dice de ciertos conductores no me cabe dudas que es cierto, pero ese es un problema de los buseros, porque ese es su proyecto. En tanto que la misión del ciudadano Procurador es el de la defensa de los derechos humanos, en este caso de los consumidores de un servicio público.

El ciudadano Director de INTRAMMA por momentos parece ser el jefe de Mpeso y de los buses. Eso se desprende de sus palabras en las conferencias de prensa. A este ciudadano hay que capacitarlo en un proceso de reciclaje, de manera intensiva , para que se identifique con la misión, visión y objetivos de INTRAMMA. Ahí mismo introducirlo en terapia de grupo para asimilar experiencias para no ser blandengue ante la prepotencia empresarial, y que para que de una vez por todas entienda que nos debemos al pueblo, no a los banqueros.

El ciudadano que ha dado la cara con el rimbombante nombre de defensor de los consumidores debería hacer un alto en su ajetreada agenda para constatar que la brújula que le marcaba el norte de la defensa de los consumidores sufrió una pataleta, de seguro que se la deben haber golpeado mientras hacìa visitas de terreno en medio de multitudes que esperaban buses.

Digo esto porque su gran preocupación es la eficiencia de los centros de recarga, en tanto que la población que està siendo tratada como que si fueran animales, o como si Mpeso les regalara el pasaje, parecería no son prioridad en su agenda.

Finalmente quiero dejar claro quiénes ganan, quiénes pierden y a quienes le es indiferente.

Ganan los bancos porque el dinero de las tarjetas va directo a los mismos. Ganan los dueños de buses que evitan el robo de los conductores. Gana la empresa Mpeso. Gana el Gobierno porque se da cuenta el universo de los pasajeros que los buseros siempre han alterado.

Pierden los conductores que siempre se les ha acusado de no entregar todo lo que reciben.

Al pueblo le es indiferente, a no ser porque no llevan dinero en efectivo.

Para ilustrar algunas dificultades quiero dejarles un razonamiento inspirado en la familia Coyol Quebrado, Coyol Comido. Supongamos que Juan Coyol Quebrado pone una recarga para dos días. Diariamente toma cuatro buses, es decir, veinte córdobas en dos días. Recargó y se quedó sin dinero. En la noche dos de sus niños pequeños lloran, pero ya no tiene para comprar un litro de leche. Antes compraba leche y prestaba, al menos para completar dos pasajes, y en otras debía hacer el esfuerzo de caminar, pero con la conciencia tranquila de haberle dejado leche a sus hijos.

Para ayudar en el embrollo a Mpeso, le dejo unas tareas a su iluminada divulgadora para que haga una matriz en su computadora, anotando: 1. Marchas y contramarchas de un dìa para otro. 2. Número y trascendencia de promesas que no ha cumplido Mpeso. 3. Resultado de encuestas con muestras cientìficas de la opinión de los usuarios sobre la calidad del servicio de Mpeso. 4. Diferencias sustantivas entre empresarios que invierten lo suficiente para que todo salga bien, y aquellos que "quieren pollo por un chelín".

Una vez completada la tarea, tener presente que el mundo virtual se alimenta del real y que la sabiduría del pueblo es infinita y no funciona electrónicamente sino con combustible del acontecer cotidiano en las paradas de buses.

Quiero dejar constancia que no guardo rencores de ningún tipo a nivel del transporte colectivo porque desde hace 20 años mi principal medio de traslado en Managua es la bicicleta, la que me funciona como aliciente para ejercicio cotidiano.

*Sociólogo

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