En el cumpleaños de Benjamín Zeledón

04 Octubre 2013

Por Edwin Sánchez.

A la edad de Jesús, Benjamín Zeledón entregó su vida por Nicaragua. Nació un 4 de octubre y pasó a la inmortalidad también el mismo día de su aniversario, en 1912, hace 101 años. Y llevó el nombre de su pueblo, La Concordia, en el corazón: vivir en armonía con lo que creía y con los demás. Incluso con los Estados Unidos.

Cuatro años contaba el niño Benjamín cuando Nicaragua había "invadido" a los Estados Unidos, en 1883, con 2 mil 500 racimos de bananos mensuales, según relato del pionero de las plantaciones en el Caribe, el norteamericano J.O. Thomas.

Nicaragua arreció "el ataque" con caucho, café, cacao, carne, oro y mano de obra, además de "bombardear" al "cuartel general" de los Brown Brother, en New York, con las cajas de las Aduanas, el Telégrafo, el Ferrocarril, los barcos y hasta el guaro de la Renta, para responder por empréstitos que nadie les había solicitado a estos desprendidos samaritanos de Wall Street. Éramos "bendecidos" por las "primicias" del reinado de William Howard Taft: la "Diplomacia del Dólar".

Por el país de las barras y las estrellas que sufrió estas terribles "invasiones" chapiollas no se registraron bajas, sino empinadas alzas en el capital financiero. A cambio, para felicidad de los Chamorro, Cuadra Pasos y otros "abolengos encomenderos", como se refería Carlos Fonseca a las rancias familias que han atrofiado el desarrollo de Nicaragua, nos "ganamos" el derecho de ser conocidos en el mundo como "The Brown Brothers Republic". ¡Hasta sonaba lindo en la Calle Atravesada!

Debe recordarse que la Cancillería de Taft era la oficina de relaciones púbica de los beatos banqueros. Comprueba Carlos Quijano, autor indispensable para el primer líder histórico del Frente Sandinista, que "Ellos son los que llaman a las fuerzas militares de los Estados Unidos. El Departamento de Estado los deja hacer y los ampara: se convierte en su propagandista, su agente de negocios, su servidor solícito".

Ni un cachiflín en Miami

Para la época en que Zeledón se levanta en armas contra Adolfo Díaz --- desgraciadamente con un jefe pusilánime, el general Luis Mena----, ni una piedra había sido lanzada a algún representante oficial de los Estados Unidos de paso por Managua. Tampoco, años después, Augusto C. Sandino ni Carlos Fonseca, es decir el FSLN, en o fuera del poder, hicieron estallar una sola triquitraca en Miami. Solo buscaban la paz.

Nunca se empleó el terrorismo, tanto dentro como en el exterior. Nuestras "invasiones", además de las anteriores, eran del tipo si-no-les-molesta: tomen el Banco Nacional, ocupen la Asamblea Nacional, escojan al Presidente de la República que quieran, limpien el gobierno de zelayistas, pongan su propio agente fiscal y otros etcéteras revolventes, para "honrar" los Pactos Dawson. Y quédese con el vuelto: las familias granadinas con pedigrí.

Emocionado por ese noble respeto a la institucionalidad, el efímero presidente Juan José Estrada no logró controlar sus íntimos sentimientos y en una inspirada declaración de amor que aún hoy le da un propósito de vida a la extrema derecha, confesó al New York Time: "Sin la ayuda de los Estados Unidos, Nicaragua no podría vivir jamás". (Apuntes de Historia de Nicaragua, Tomo I, 1982)

Díaz, el ventrílocuo sucesor, al tambalearse su gobierno por la "Guerra de Mena", "llamó" a Estados Unidos a intervenir con sus marines, en septiembre de 1912. El general rebelde pretendía la Presidencia, pero a Benjamín Zeledón lo movía una causa suprema.

El suegro del patriota trató de persuadirlo de la "inutilidad" de su lucha, pues "sus hijos serían los que sufrirían por su terquedad": "Si mis hijos van a sufrir pobreza, que la sufran desde este momento; pero no quiero heredarles comodidad con cobardía". (Idem)

La carta enviada a su esposa Ester Ramírez, redactada un día antes de su cumpleaños y de su sacrificio, podría ser el acta fundacional de la Revolución Sandinista:

"Al rechazar las humillantes ofertas de oro y de honores que se me hicieron, firmé mi sentencia de muerte, pero si tal sucede, moriré tranquilo porque cada gota de mi sangre derramada en defensa de mi Patria y su libertad, dará vida a 100 nicaragüenses que, como yo, protesten a balazos el atropello y la traición de que es actualmente víctima nuestra hermosa pero infortunada Nicaragua que ha procreado un partido conservador compuesto de traidores". (Enciclopedia de Nicaragua)

No hay casualidades...solo causalidades

Un jovencito de 17 años, natural de Niquinohomo, al ver aquellas gotas de sangre emanadas del cuerpo inmolado del doctor Zeledón, jamás volvió a ser el mismo, y por consiguiente cambió la historia de nuestro país

Porque no existen las casualidades, sino las causalidades, esta relación explica por qué surgen los héroes como Zeledón, Sandino y Fonseca, no porque se lo propusieran, sino porque actuaron como lo hubieran hecho George Washington o Thomas Jefferson, aunque hay quienes desearían continuar envueltos en las viejas "páginas fatales de nuestra historia".

Carlos describe las consecuencias de esos tristes años: "La recuperación del poder por parte de la derrocada oligarquía conservadora (1909), gracias a los acorazados de Estados Unidos, fue un fenómeno que cercenó la identidad del proceso histórico nicaragüense". (CF, Obra Fundamental, Aldilá editor)

Recordar al General Zeledón no significa, en ninguna manera, incentivar odios contra la patria de Abraham Lincoln, por eso es bueno asumir lo dicho en agosto por la escritora Rosario Murillo, en un resumen del pensamiento del Frente Sandinista:

La importancia de "dominar la Historia Patria, desde el punto de vista de nuestra relación con los Estados Unidos, desde el punto de vista de estos Nuevos Tiempos, donde esa relación impone un recuerdo para que no se repitan las experiencias del pasado, y sobre todo, para que garanticemos que en este Continente Nuestroamericano se respete la Dignidad de los Países, y de los Pueblos".

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