Los alumnos monitores y la calidad de la educación

07 Noviembre 2013

Por Miguel De Castilla

En la edición del 24 de septiembre de 2013, de EL NUEVO DIARIO, página 3B, en la página de la portada del suplemento "Desde la U", se publica un artículo de amplio despliegue titulado: "Alumnos monitores: Compañeros y Maestros", en el que informan sobre una de las facetas del Movimiento de Alumnos Monitores, en algunas universidades de nuestro país como la UNA, la Unan-Managua y la Unicit.

La primera vez que tomé contacto con esta práctica educativa fue en la Isla de la Juventud, Cuba, hace treinta y tres años, en octubre de 1980, en visita que funcionarios del Ministerio de Educación de esa época hiciéramos a las Escuelas Secundarias Básicas en el Campo (Esbec) números 53 y 54, dedicadas exclusivamente a estudiantes nicaragüenses.

Después de las reuniones protocolarias se nos invitó a recorrer aquellas gigantescas instalaciones enclavadas en el corazón de grandes plantíos de toronjas, naranjas y plátanos, que en cada Esbec albergaban a cerca de quinientos estudiantes de entre doce y dieciocho años, casi todos hijos de familias empobrecidas de las zonas rurales de nuestro país. Al visitar algunas aulas nos encontramos con una sorpresa: muchachos enseñando a muchachos, estudiantes enseñando a estudiantes.

Dos principios pedagógicos, tan comunes como elementales, guían esta práctica: para el estudiante monitor se aprende mejor lo que se enseña; para el estudiante que aprende se aprende mejor entre pares e iguales, de joven a joven, en la cuadra del barrio o la escuela en la educación informal, que de maestros a jóvenes en la educación formal.

En la actualidad muchas de las acciones realizadas por la juventud nicaragüense asociada a la Juventud Sandinista 19 de Julio, en favor de las familias empobrecidas de Nicaragua, tienen que ver con el sustrato ético y político de un movimiento como el de los Alumnos Monitores.

Podría decirse que los valores del movimiento y los de la J.S. 19 de Julio son los mismos valores éticos y morales de servicio al otro y a la otra, que son los valores de la Revolución Sandinista en su actual etapa. Por ello, la Federación de Estudiantes de Secundaria (FES) tiene en los mejores estudiantes de cada grado y cada asignatura, un tesoro escondido a estimular, promover y potenciar para que de manera natural se pongan al servicio de los estudiantes de menor desarrollo.

Hoy que nuestro gobierno impulsa múltiples acciones para mejorar la calidad de la educación, la inclusión y articulación sistémica de este Movimiento con las actividades de Reforzamiento Escolar, podría ser de gran importancia. Toca al Ministerio de Educación, a la Cgten-Anden y a las Facultades de Educación de nuestras universidades, atender, perfeccionar e institucionalizar este movimiento, integrándolo a la vida académica de los Centros Educativos como una actividad normal en el proceso administrativo académico de los mismos, que se evalúan y programan en los Tepces como un mecanismo distribuido en los tiempos de las actividades mensuales del currículo. Igual en las Universidades, Facultades, Carreras y Asignaturas.

Así como necesitamos Diplomados, Cursos, Talleres y Seminarios de capacitación para los coordinadores de Tepces a nivel nacional, también necesitamos acciones de capacitación en didácticas especiales para los estudiantes monitores a nivel de Núcleos Educativos y de cada Municipio. Los investigadores de la educación tenemos en el Movimiento de Alumnos Monitores un terreno virgen para indagar, sistematizar y difundir los logros y el impacto de esta actividad en los resultados educativos, y la JS, la FES y la Unen tienen la responsabilidad de apoyarla y promoverla desde el primer día de clases de cada año escolar.

Ojalá dentro de pocos años no tengamos a ningún estudiante aplazado producto de esta práctica educativa en nuestros centros de estudios, y estemos asistiendo al Primer Congreso Nacional del Movimiento de Alumnos Monitores de Nicaragua. Sería extraordinario.

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