Reformas a la Constitución Política, ¿para qué?

30 Noviembre 2013

Por Julio Briceño Dávila / Federico Kraudy Salgado / Abel Castañeda Miranda

Toda una alharaca han creado los llamados partidos políticos de oposición al Gobierno de Daniel Ortega por el proyecto de Reformas a la Constitución Política del Estado que el gobierno del FSLN plantea realizar, y eso es comprensible.

La oposición al gobierno está representada fundamentalmente por partidos políticos resentidos que sustentan principios reaccionarios y en su bregar político demuestran estar bajo la férula del pensamiento y la acción de la burguesía nicaragüense y de la burguesía internacional y son sumisos a los intereses políticos e ideológicos del imperialismo norteamericano.

Las pugnas por las Reformas a la Constitución Política se dan entre los sectores retrógrados de la oposición y las fuerzas políticas que representa el FSLN, que no son más, que los intereses populares.

Algunos aspectos de las reformas constitucionales tienen con los pelos de punta a las negras fuerzas políticas de la reacción, sobre todo en lo que respecta a la Reelección de Ortega a la presidencia del país, sobre la democracia, la dictadura y otros.

La política es la actividad de las clases sociales, de partidos y sus organizaciones, es la labor que realiza el poder estatal, determinado siempre por los intereses y objetivos en las condiciones generales del país.

No existe el apoliticismo en ninguna organización social y en el caso de las reformas constitucionales, se está a favor de ellas o en contra y no se debe expresar respaldo a determinados aspectos de las reformas, eso sería oportunismo político, eso es estar atentos a ver qué beneficios se obtendrán al momento de la repartición de cargos públicos.

Los marxistas planteamos, sin ambages, estar de acuerdo con el proyecto de Reformas constitucionales planteadas y con el gobierno del FSLN, y nos permitimos el derecho a criticar las acciones que vengan en contra del pueblo y respaldar aquellas que le favorezcan. ¡Se es o no se es!

Es necesario comprender que ningún gobierno es desclasado y por muy enclenque o dictatorial que sea, siempre representara los intereses de una clase social en particular.

La Constitución Política es la Ley Fundamental de un país que determinan su régimen social y estatal, su sistema electoral, principios de organización y la actividad de los diversos órganos de poder, los derechos y obligaciones de la ciudadanía.

La burguesía ha reformado la Constitución en casi todos sus nefastos gobiernos y lo ha convertido en un simple trapo con muchos parches, para la institucionalización de sus intereses.

Pero hoy que el FSLN quiere reformar varios artículos de la Constitución lo critican y lo satanizan. El FSLN puede hacerlo sin el visto bueno de la oposición, por contar con el poder suficiente en la Asamblea Nacional y en distintos organismos políticos e ideológicos.

Los marxistas consideramos que el FSLN está en su derecho, y que con las reformas constitucionales en nada perjudicará al pueblo, al contrario, le garantiza el status bastante aceptable del que disfruta.

Los partidos políticos reaccionarios, la oscurantista iglesia católica y el decrépito gran capital nacional están contra las reformas porque no les favorecen, pero las reformas van con o sin consenso y servirán para afianzar al gobernó sandinista actual y a las organizaciones políticas que representan los mas sentidos intereses de las masas populares aún oprimidos de nuestro país.

El FSLN está decidido a no volver a vivir la negra experiencia de perder las elecciones presidenciales y regionales como sucedió en 1990 con la UNO.

La democracia es el régimen político en que el poder es ejercido por el pueblo, pero esta definición cambia en los diversos periodos históricos con los cambios del régimen económico social imperante.

Pero la burguesía considera la democracia en general cuando es ella la que detenta el poder político y conduce el gobierno y el Estado, negando casi todas las libertades del pueblo y las masas populares.

La democracia burguesa es el derecho a explotar el trabajo ajeno, al desempleo, a la injusticia y donde prevalecen todas las lacras sociales para el pueblo y, como ese tipo de democracia no la ejerce el FSLN, lo condenan y combaten para poder regresar a un pasado donde vendían la Patria y pisoteaban todos los derechos humanos.

La burguesía combatió la dictadura y acusan al FSLN de ejercer un gobierno dictatorial y personal de Daniel Ortega. Para ellos Somoza fue un demócrata y Daniel es un dictador.

Otro aspecto que eriza los pelos de la burguesía es el de la dictadura. La dictadura es el poder ilimitado de la clase gobernante que se apoya en la fuerza.

En los estados capitalistas, aún en aquellos que conservan las formas exteriores de la democracia burguesa, en la práctica se ejerce la dictadura de la burguesía. En los países imperialistas es la dictadura de los más grandes monopolios que subordinan todo el aparato gubernamental.

No se asusten burgueses que la dictadura de la clase obrera no puede establecerse con un gobierno como el Sandinista, al menos que este avance hasta convertirse en el partido político de la clase obrera y tome con fundamento ideológico el marxismo leninismo.

Sabemos que la dictadura de clase se ejerce siempre en la sociedad dividida en clases sociales y los marxistas estamos conscientes de la necesidad de la dictadura de la clase obrera para avanzar al autentico Socialismo.

Sobre el continuismo en el poder del que los burgueses se alarman, no es más que parte del mismo alboroto. ¿Acaso la burguesía en todas las etapas de su desarrollo ha permitido libertades políticas, elecciones libres?

La burguesía practica el continuismo en el poder por parte de su clase, logrando ese continuismo en el poder por parte de su clase, logrando ese continuismo por medio de golpes de Estado, de chanchullos eleccionarios y reformas a la constitución cuando convino a sus intereses.

El FSLN no ha hecho uso de su mayoría parlamentaria para imponer las reformas constitucionales por respeto a sí mismo y, para permitir la opinión mayoritaria del pueblo y si por un desaire del destino el FSLN perdiera las futuras elecciones presidenciales y regionales, debemos saber que retornaremos a las más negra dictadura burguesa, donde serian abolido todas las conquistas sociales que ha venido conquistando nuestro pueblo.

ES cierto que el FSLN desarrolla una política populista pero eso es mejor que las arbitrariedades que cometería la burguesía si retornara de forma absoluta al poder político.

El FSLN no quiere el continuismo presidencial de Daniel Ortega, simplemente se ve precisado a aspirarlo para que el pueblo no pierda los logros que la revolución Popular Sandinista le ha entregado.

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