El desafío fascista a la Revolución Bolivariana

28 Marzo 2014

Por José Gabriel Moya

En lo que va del año 2014, los medios de comunicación han transmitido los sucesos políticos que han estado en desarrollo en distintos países, entre ellos, Ucrania y Venezuela.

No cabe la menor duda que Estados Unidos está al frente con los hilos en la mano y de los hechos. No es que están detrás, de ninguna manera, pues las acciones están en el marco de estrategias diseñadas, aprobadas y operativamente preparadas, para que al final, los sectores más radicalizados se constituyan en instrumentos de guerra y de políticas fascistas con el propósito de derrocar gobiernos.

Desde luego, Estados Unidos, que tiene un historial de intervenciones militares en muchos países, entre ellos recientemente en Irak (1998), Afganistán (2001) y Libia (2011), no aprende la lección, pues si bien es cierto, están disponiendo de los recursos naturales de esos países intervenidos –que es el motivo de sus políticas de guerra y despojo–, al paso del tiempo, es previsible, que sus "logros" serán revertidos. Es cuestión de tiempo para que los grupos más radicales asuman –entre ellos enemigos de Estados Unidos–, el poder en esos países intervenidos, de no ser que los progresistas y nacionalistas, lo hagan primero.

Lo que ha acontecido en Ucrania como método de lucha política contra el gobierno legítimo, es lo mismo, que están promoviendo contra el gobierno de Venezuela. Cuando los gobiernos son respetuosos de los derechos humanos, y no usan el poder fáctico para defenderse como Estado, son vulnerables ante las acciones de los grupos violentos minoritarios. No estamos abogando por acciones represivas desde el Estado, de ninguna manera, somos por convicción contrarios a políticas represivas; pero ¿qué les hace pensar a los promotores de grupos fascistas (intelectuales y operadores), que asumen la violencia y el asesinato como método de lucha política, que derrocando gobiernos legítimamente constituidos, obtendrán garantía de paz y democracia? Desde luego, la democracia no le interesa y, la libertad, se mide por la capacidad que tienen para dictar al nuevo gobierno las políticas de conformidad a sus intereses.

Pero se equivocan los fascistas si creen que empleando métodos de compulsión psicológicos y muerte van a doblegar la dignidad de los ciudadanos. En Ucrania, ya estamos viendo los resultados, en la República de Crimea. ¿Olvidan los fascistas que no son ni serán inmunes a las acciones y movilizaciones populares en desobediencia civil aspirando a retornar a la legitimidad? No, no lo olvidan, lo que sucede es que ellos son alentados por los Imperialistas a perpetuarse en el poder desarrollando la violencia en su totalidad. El fascista es fascista.

Es una locura hecha realidad. Sólo basta ver al Secretario de Estado de Estados Unidos para darse cuenta de su manejo político que es brutalmente sencillo: O estás conmigo o en contra mía. Plomo para los enemigos, palo para los indiferentes y planta para los amigos. Nada nuevo bajo el sol, pero en esta época son políticas exacerbada hasta sus extremos.

Desde luego, una de las herramientas que más descaradamente utilizan es la Mentira. La hipocresía es utilizada cínicamente. Justifican lo injustificable mediante la mentira y el engaño. Lo que inmoviliza no son las mentiras, sino el despliegue del poder militar de los Imperialistas, el despliegue de violencia de los grupos fascistas, el miedo expresado en la indefensión, al menos, temporalmente.

Ahora, ¿cuál es el fundamento de la violencia fascita en Venezuela? La razón es muy sencilla. Después de la derrota de la oposición en las elecciones municipales en las urnas electorales, están convencidos, de que la tendencia en cuanto a los resultados electorales en futuras campaña auguran mayores y contundentes derrotas a la Oposición –y dentro de ellas a los grupos fascitas–. El Liderazgo del Señor Presidente Nicolás Maduro, y el Liderazgo de la Revolución –en lo general–, se están consolidando y se habrá consolidado plenamente al final de su mandato presidencial. En esas condiciones, han optado por la ruta crítica de la violencia y el terrorismo para optar al poder. Esperar un poco más de tres años para un Referéndum Revocatorio es la Muerte para la Oposición.

No es que sea el único fundamento, porque están otros factores que coadyuvan, como es el caso de la Ley de Precios Justos, el ejemplo de la Revolución Bolivariana, el impulso que se brinda a la CELAC, entre otros factores; amen, del que consideramos como el determinante, que es el de la existencia de recursos naturales estratégicos en abundancia; no obstante la pregunta específica que nos hacemos es ¿porqué ahora y no en otro momento?

Bien, repetimos la respuesta, de igual modo que lo hicieron tempranamente contra el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, en su oportunidad, hoy lo están haciendo contra el Presidente Nicolás Maduro con igual finalidad: Ponerle punto final a la Revolución, ahora, ya, que según ellos –los fascistas–, es viable.

No cabe duda, que hace bien la Revolución Bolivariana en sancionar a los promotores de la violencia que se han vistos envueltos en crímenes contra el pueblo, la policía y la guardia nacional, y ciertamente, es valioso el aporte que se están recogiendo en las Conferencias por la Paz. Nadie es infalible en esta vida y todos los aportes, que a juicio de la Revolución, es una importante contribución y justa, no dudamos serán tomadas en consideración. La paz retornará a la República Bolivariana de Venezuela en su plenitud. Para la oposición política y diversos sectores políticos, económicos, sociales, culturales y religiosos, que adversan la revolución, no es ninguna ganancia, ni garantía de paz, usurpar el Gobierno y el Poder.

Lo dijo en su momento el Comandante de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz, "cese la filosofía del despojo y cesará la filosofía de la guerra". No obstante, mientras haya dirigentes y personas entreguistas, siempre estará latente la sombra de la violencia y la muerte. San Pablo dijo: "somos transformados por la renovación de nuestras mentes".

Confiamos en Dios, que los fascistas, se conviertan o sean convertidos en hombres y mujeres de buena voluntad. Que así por la Vida.

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