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La Revolución Sandinista sobrevivió a la revolución de Ronald Reagan

04 Junio 2014

Por Carlos Escorcia Polanco.

“Reagan se fue, la Revolución se quedó”  Comandante Tomás Borge

“El régimen de Ortega no deberá sobrevivir la presidencia de Ronald Reagan”, Patrick Buchanan, asesor de la Casa Blanca durante la presidencia de Reagan.
 
La victoria electoral del comandante Daniel Ortega en Noviembre de 2006, marcó el retorno triunfal del pueblo del pueblo nicaragüense al poder, iniciando la segunda etapa de la Revolución Popular Sandinista. Reagan murió con la falsa ilusión que había liquidado a la Revolución. El comandante  Borge murió con la convicción que "habrá Sandinismo por mas de 100 años".

Diez años despues de la muerte de Reagan, el gobierno del presidente Ortega y la primera dama Rosario Murillo le restituye sus derechos a las clases populares y marginadas históricamente, especialmente durante los 17 años de la absurda "economía social de mercado."

La revolución de Ronald Reagan fue conocida en Estados Unidos como “Reaganomics”.  El verdugo del pueblo nicaragüense le llamaba “la magia del Mercado libre”, los economistas le llaman “neoliberalismo”.  Pero fue George Herbert Bush [padre] quien cuando le disputaba a Reagam la nominación presidencial por el partido Republicano, le llamó “Voodoo economics” que traducido al español quiere decir “economía de brujería".

El neoliberalismo es el causante del hambre y la miseria de millones de pobres en todo el mundo.  Esta revolución Reaganeana recibió la estocada mortal cuando el presidente Hugo Chavez junto con el presidente de Argentina Nestor Kitchner rechazó la propuesta del presidente de Estados Unidos de negociar un tratado de libre comercio conocido como ALCA.  Hoy cada dia mas paises votan por alternativas revolucionarias, mientras el capitalismo aún no sale de su peor crisis desde 1929.
 
Ronald Wilson Reagan, el oscuro actor de quinta categoría quien pasó de gobernador de California primero y a presidente de Estados Unidos después, falleció  en Los Ángeles el 5 de Junio de 2004.  Su incendiaria política imperial dejó  miles de viudas, huérfanos, extrema pobreza y muerte en paises como Nicaragua, El Salvador y Grenada, sólo para mencionar los más cercanos.
 
La administración Reagan olímpicamente menospreció a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, colocando a Estados Unidos y  sus "paladines de la libertad" de la genocida guardia somocista, no solo al margen de la ley, ni por encima de la ley, sino contra la ley. El fallo del mas alto tribunal del planeta tierra, en efecto condenó a la administración Reagan por su guerra de agresión mercenaria de los 80.

Los juristas estadounidenses especialistas en derecho internacional público sufrieron la vergüenza de no poder defender lo indefendible en simposios internacionales de derecho internacional cada vez que el caso de Nicaragua era mencionado.
 
Las políticas injerencistas de Reagan contra Nicaragua, eran violatorias a leyes internas estadounidenses como la Enmienda Boland, del congresista Edward P. Boland, demócrata por Massachussetts, la cual prohibía toda ayuda del gobierno de  Estados Unidos directa o indirecta, abierta o encubierta, cuyo objetivo fuera el derrocamiento de la Revolución Popular Sandinista.

Irónicamente Boland, al igual que Reagan era hijo de inmigrantes irlandeses.  El congresista Boland fue compañero de lucha del profeta de América, el reverendo Martin Luther King con quien participó en protestas en Selma, Alabama cuando el Nobel de la Paz, doctor King defendía a sus hermanos negros de la discriminación racial.

El escándalo Irán-Contras,  una mancha negra en la presidencia de Reagan, del cual jamás hablan los auto-denominados "sectores democráticos", que casi dió al traste con su presidencia, demuestra claramente que toda la política de Reagan hacia Nicaragua era ilegal.  Paralelamente  al escándalo Irán-Contras, durante la administración Reagan, la prensa estadounidense hizo revelaciones según las cuales, los "paladines de la libertad" trasegaban drogas desde Colombia a Estados Unidos en aviones de la fuerza aérea de Estados Unidos.

Filtraciones de prensa revelaron que la cocaína era transportada  al aeropuerto militar de Ilopango en El Salvador y traída desde Colombia, bajo la supervisión del  terrorista anti-castrista cubano y agente de la CIA, Luis Posada Carriles.  Aviones de los carteles colombianos trasbordaban la cocaína a aviones de la fuerza aérea de Estados Unidos u otras naves civiles como el avión apodado “la vieja gorda” [piloteado por el narcopiloto de la DEA Barry Seal] las cuales aterrizaban en ciertos aeropuertos como el de Mena, Arkansas, Opa Locka, Florida y en Louisiana.

Las políticas injerencistas de Reagan violaban la Ley de Neutralidad Nacional (National Neutrality Act), segun la cual se prohíbe que Estados Unidos haga la guerra o intervenga en forma hostil contra otro país con el cual la Casa Blanca tenga relaciones diplomáticas, o contra el cual no exista una declaración de guerra por parte del Congreso estadounidense.

La colocación de minas en puertos nicaragüenses por parte de Reagan, ejecutado por hombres ranas de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, era tambien  violatoria del Tratado de Amistad, Comercio y Navegación suscrito en 1956  por Estados Unidos y Nicaragua; este acto hostil era igualmente una violación del Derecho Internacional Consuetudinario.
 
Ronald Wilson Reagan, con la complicidad del infame director del FBI, J. Edgar Hoover, siempre hostigó a uno de los más ilustres ciudadanos de Estados Unidos como lo fue el Reverendo Martín Luther King, Premio Nobel de la Paz 1967.  Reagan fue un implacable adversario del distinguido pastor negro hasta la muerte del dirigente de los derechos civiles a manos de un racista proveniente de los estados esclavistas del sur de Estados Unidos.
 
Únicamente las tiranías militares de extrema derecha o los simpatizantes del fanatismo anticomunista, patología ideológica heredada del somocismo nicaragüense y de sus autodenominados "sectores democráticos",  observaron en Reagan al "prócer" que en realidad sembró de tumbas, de miseria y de lágrimas a la nación nicaragüense.

El comandante Tomás Borge Martinez, quien ya se encuentra en las mansiones del Dios de toda la tierra, disfrutando de la morada reservada para los héroes y mártires que ofrendaron su vida por la causa de la Justicia, acostumbraba decir cuando el ocotogenario presidente yanque abandonó la Casa Blanca, "Reagan se fue, la revolución se quedó.”

[Carlos Escorcia es analista politico nicarguense afincado en Los Angeles, California]

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