Nicaragua cambia a mejor

17 Septiembre 2014

Por Edwin Sánchez

En las últimas semanas, delegaciones del más alto nivel de tres continentes vinieron, vieron y se convencieron de lo que hoy es Nicaragua.

Las visitas del presidente del Yuan Legislativo de Taiwán, doctor Wang Jin-Pyng, del Secretario de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos Mexicanos, José Antonio Meade y del Secretario de Estado de la Cooperación Internacional del Reino de España, don Jesús Gracia Aldaz, son resultados del amplio ejercicio de soberanía que el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional impulsa.

Las ilustres personalidades corroboraron las rutas de progreso, sin prestar atención a la amarga diatriba del radicalismo conservador que intenta desprestigiar el desempeño institucional, la política exterior y la seguridad jurídica y ciudadana que promueve el gobierno presidido por el presidente Daniel Ortega y la escritora Rosario Murillo.

La feroz campaña de falsedades no cuenta con el eco internacional esperado a pesar de la enorme inversión en exportar una imagen de caos. Apenas es de consumo local para sus medios y élite que se recicla en siglas y vuelve a reencaucharse, sin poder hacer rodar su cometido, solo su devastador fracaso.

Así nos narran desde el exterior

El mismísimo mandatario de los Estados Unidos, Barak Obama, con motivo de las Fiestas Patrias, reconoció la legitimidad constitucional del Gobierno Sandinista, en su mensaje de felicitación al Señor Presidente Daniel Ortega.

Ese es el mundo real, no el de los infundios. Por supuesto, los extremistas, muchos de ellos que se dan golpes en el pecho, hubieran preferido una declaración de guerra y no de paz.

El canciller Meade, de los Estados Unidos Mexicanos, expuso en abril pasado: "La relación fraterna y respetuosa entre nuestros países se encuentra hoy plenamente vigente. El presidente Enrique Peña Nieto y el comandante Daniel Ortega han sostenido encuentros productivos, el más reciente en el marco de la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, en La Habana, Cuba, en enero de este año".

México es un decisivo socio de nuestro país, por cultura, proximidad, destino histórico, y por constituir la gran segunda patria de muchos valientes durante la época somocista.

Otra fraternidad tan estrecha como si fuera una nación vecina es la de Taiwán. Si la obtusa derecha no acepta los logros de Nicaragua, ahí está el presidente del Yuan Legislativo, señor Jin-Pyng:

"Durante estos últimos siete años y gracias al Gobierno del Comandante Daniel Ortega, el país se ha transformado y ha crecido en los más diversos ámbitos, en el nivel de vida de la población, así como en programas para combatir la pobreza y asistencia a la mujer".

Integracionismo

Además de esa fluidez de comunicación en la que los visitantes comprobaron en el terreno la ejecución de obras financiadas por sus respectivos gobiernos, es un hecho elocuente que el presidente Ortega ha promovido la integración centroamericana, siendo el motivador regional para la firma del Acuerdo de Asociación (AdA) con la Unión Europea.

Recientemente, los mandatarios Salvador Sánchez Cerén, de El Salvador, Juan Orlando Hernández, de Honduras, y el comandante Ortega, se dieron cita en Managua para promover con visión de estadistas, el desarrollo del Golfo de Fonseca, donde las tres repúblicas hermanas quieren juntar el azul y blanco de sus banderas para convertirlo en 3 mil 200 kilómetros cuadrados a favor de la paz en la Tierra.

Es de exaltar que Nicaragua, desde la firma de Esquipulas, en la Guatemala del entonces presidente Vinicio Cerezo, arquitecto de los Acuerdos, ha sintonizado el tema de la unidad de la antigua Federación.

Al respecto, bueno es recordar que el canciller Meade demostró la confianza de México en la dirigencia de nuestro país: "Reconocemos el compromiso de Nicaragua por contribuir a la integración y el desarrollo de Mesoamérica, como vías para la construcción de sociedades cada vez más prósperas e incluyentes".

Pero esas relaciones de hermandad no se circunscriben únicamente al istmo, sino que se extiende a los diversos organismos y foros planetarios en la lucha contra la pobreza y la exclusión social.

El mismo Canciller de la nación maya-azteca distinguió el liderazgo del comandante Ortega. "La colaboración entre Nicaragua e instituciones como la FAO y la Unesco, así como el esfuerzo desplegado por el gobierno del presidente Daniel Ortega en estas materias, son hechos que México ha seguido con sumo interés".

Don Jesús Gracia Aldaz desbrozó la realidad nicaragüense, haciendo caso omiso al falso país, "rendido a otras potencias", que trata de vender una derecha que a falta de propuestas originales, sin vergüenza alguna, refrita lo peor de la Guerra Fría.

El alto representante del Reino de España lo dijo con todas las letras:

"Hemos visto el contexto de Nicaragua que efectivamente cambia y afortunadamente cambia a mejor y hemos preparado un plan de visitas de trabajo, para incrementar el área de las inversiones y del comercio que tienen que estar ya a la misma altura que está la cooperación para el desarrollo".

Las democracias de tres continentes lo testifican: Nicaragua cambia. Es que la Independencia dejó de ser solo la liturgia anual del Acta y una antorcha.

Es un acto diario. Es la soberanía nacional haciéndose vida en un mundo moderno. Aunque las plañideras del neoliberalismo, hundidas en los odios del siglo XX, no lo entiendan.

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