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Candidatura presidencial de Cerrato dividiría al rebaño evangélico

02 Octubre 2014


Por Carlos Escorcia Polanco.

El pastor Saturnino Cerrato Hodgson, actual superintendente de la denominación evangélica nicaragüense Asambleas de Dios, adelantándose a todos los partidos políticos, anunció en conferencia de prensa su candidatura a la presidencia de la república, para las elecciones de Noviembre de 2016.

Como ciudadano nicaragüense, el reverendo Cerrato está en todo su derecho a aspirar a la primera magistratura de la nación, ya que es un derecho consagrado y garantizado en nuestra carta magna.  Nada en la constitución y las leyes le impide ser candidato a la presidencia de la república de Nicaragua.

Tampoco existe ningún pasaje en las Sagradas Escrituras que expresamente le prohíba al Reverendo Cerrato su participación en política activa.  Todo lo contrario, la Biblia dice que “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.“[Mateo 5:13].

Donde está el problema entonces?  El problema que tiene que sopesar muy seriamente el hermano Cerrato serían las consequencias que traería para la obra del Señor.  Aunque la obra del Señor no le pertenece  ni puede ni debe dar por sentado que usted es el dueño del voto evangélico, en razón de su posición de dirigente evangélico, su decisión afectará a la iglesia Asambleas de Dios.
 
No puede el Reverendo Cerrato traficar con el prestigio, la honra y el buen nombre de las Asambleas de Dios de Nicaragua, desnaturalizándola, pretendiendo convertirla en Comité de Campaña Electoral.  La obra del Señor es el resultado primeramente de la intervención sobrenatural de Dios en la vida de las personas, pero es también producto del trabajo de muchos hombres  y mujeres.
 
El rebaño evangélico le pertenece a Dios, no a usted y como me lo dijera una vez el dirigente laico Luis Videa, “Carlos, la obra de las Asambleas de Dios les cuesta muchísimo más a mucha gente, incluyéndote a vos y tu familia que a Saturnino Cerrato.”
Como una consequencia “natural” del quehacer electoral, los ánimos se alteran y las posiciones se vuelven candentes.  En una sociedad como la nicaragüense, en donde  aun hace falta desarrollar un espíritu de reconciliación, la candidatura política partidaria del Reverendo Cerrato producirá una división del rebaño.

Como ex miembro del cuerpo pastoral de las Asambleas de Dios, tengo conocimiento personal del resentimiento y animadversión que existe entre muchos ministros que por diversas razones han sido expulsados del cuerpo pastoral.
 
No se trata de reabrir en público dichos casos, sino de reflexionar sobre la actitud poco reconciliadora que ha mostrado Cerrato, quien no ha vacilado en echarles la policía a sus propios hermanos pastores para expulsarlos de los templos.
 
Es legítimo preguntarse cuales serán los niveles de intolerancia, dogmatismos y prejuicios ideológicos que pondría en práctica el Reverendo Cerrato una vez alcanzada la presidencia, habida cuenta de la crueldad con que ha tratado a muchos de sus propios compañeros pastores.

Durante la década de los 80s el Reverendo Cerrato se distinguió por ser uno de los dirigentes evangélicos que se embarcó en una despiadada, cruel y feroz cacería de brujas contra todo pastor que mostrara simpatías por la Revolución Popular Sandinista.  Su argumento principal era que participar en política era pecado.  Cuales eran sus pasajes favoritos?  “Dad a Cesar lo que es de Cesar y a Dios lo que es de Dios” [Mateo 22:21]; “Nadie puede servir a dos señores” [Mateo 6:24].

Las Sagradas Escrituras dicen que “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos” [Hebreos 13:18].  Aunque personalmente creo que los primeros dos pasajes bíblicos que cité en el párrafo anterior están mal aplicados, significa entonces que lo que la Biblia decía hace 30 años ya no es lo mismo que dice hoy?

De cada 3 nicaragüenses, 2 consideran que un pastor no debe involucrarse en política activa, de acuerdo con la última encuesta de M & R Asociados.  Esa misma cifra corresponde también al sentir del pueblo evangélico.

Si la mayoría de los evangélicos consideran equivocado lanzarse a candidaturas partidarias, de donde sacará el Reverendo Cerrato los votos para derrotar en las urnas al comandante Ortega, el presidente más popular de América Latina?

Que plataforma de gobierno tiene que ofrecerle el pastor evangélico a las clases humildes cuando estas clases desposeídas (incluyendo a la feligresía de Cerrato)
son las más beneficiadas con las políticas del actual gobierno Sandinista?

[Carlos Escorcia Polanco es analista político nicaragüense, afincado en Los Angeles, California].

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