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La noble y solidaria Taiwán

09 Octubre 2014

Por Edwin Sánchez

El reporte de la BBC da cuenta de una señora de Taiwán quien, a sus 63 años, encorvada y frágil, atiende un tramo en el mercado de Taitung, la tercera ciudad más grande del país. Ahí vende verduras. Desde ese humilde trabajo expone uno de los principales orgullos de aquella nación: su solidaridad con otros pueblos del mundo.

La señora Chen Schu Chu donó, en los últimos 20 años, más de 350 mil dólares para la construcción de una biblioteca escolar y el ala de un hospital. Y la revista Time la escogió entre los 100 personajes de mayor influencia en el orbe en 2010.

El ejemplo de la señora Chen, igual que la mayoría de productos que entraban a Nicaragua en los años 60 y 70 del siglo XX, hasta las chicharritas metálicas de las Purísimas, es "Made in Taiwan". Como su misma patria, nació en la pobreza, pero no se dejó acorralar ni mucho menos marcar por esta. Quizás la fe budista explique en parte su desprendimiento de ángel: su amor al prójimo es tanto que poco le queda de sus largas jornadas.

"Me siento feliz cuando dono. Siento que hice algo bien. Es un sentimiento que viene del interior. Me hace tan feliz que me meto a la cama y sonrío". Así piensa la señora Chen, quien al obtener el Premio Ramón Magsaysay, consistente en 50 mil dólares, no corrió a abrir su propio supermercado. Ella se fue directo a entregar el dinero al Hospital McKay Memorial, de Taitung.

Hay mucho que conecta a la señora Chen con el centro. Fue fundado por el misionero presbiteriano George Leslie Mackay. "Es un hospital de amor", dice el Superintendente, doctor Yuh-cheng Yang. "Dios ama al mundo y envió a Jesucristo a morir por nosotros como un sacrificio por nuestros pecados, por lo que se llenan con gran amor por él. Este es el mensaje del evangelio que el Pastor Mackay trajo (de Canadá) a la edad de 28 años, en 1872", para servirle en Taiwán.

Bien se ve, en esta lección de la señora Chen, que el espíritu de esa nación es compartir lo que tienen, colaborar con países en desarrollo y asistirlos en épocas de infortunios.

Recientemente, el Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred) recibió de la embajadora Ingrid Y. W. Hsing, 150 mil dólares para enfrentar los estragos de la sequía en áreas muy vulnerables, y un segundo donativo de mil 400 toneladas métricas de arroz, a fin de colaborar con la seguridad alimentaria en el país, detalló El 19 Digital.

La diplomática expresó que "el pueblo y gobierno de Taiwán en esta ocasión quieren manifestar su solidaridad una vez más para el hermano pueblo nicaragüense. Muchas familias nicaragüenses tendrán restituido su derecho a una alimentación saludable y con calidad".

Los economistas dan números, los funcionarios también, los productores de café y carne amplían sus negocios, pero la relación entre Nicaragua y Taiwán no quedaría explicada por completo con esos gráficos que reflejan las estupendas oportunidades bilaterales, como tampoco la relación entre hermanos se mediría a partir de unas cifras, por magníficas que sean. Hay más, claro que sí.

Distantes y cercanas

Parece mentira, pero no siempre las vecindades territoriales son garantías de fluidez, entendimiento y cooperación, como se supondría en un mundo normal. Y ahí está semejante demostración de amistad invaluable: desde la lejanía, en la antípoda, separados además del Pacífico por el idioma, la cultura y hasta el tiempo con 14 horas de diferencia – mientras allá anochece, aquí empieza la mañana–, Nicaragua ha conocido a una hermana tan cercana como si perteneciera a la región.

Esta solidaridad, y apoyo incondicional a Nicaragua la debemos recordar cuando la República de Taiwán conmemora el 103 aniversario de la caída del último emperador, Fu Yi, tras el levantamiento de Wuchang, el 10 de octubre de 1911.

Taiwán es un milagro. De una sociedad rural y empobrecida, pasó a asombrar al mundo en los años 60 del siglo pasado, hasta convertirse en un gigante de la economía, y cuyo liderazgo y ciudadanía nunca pusieron de pretexto su territorio insular de 36 mil 9 kilómetros cuadrados.

Para darnos una idea, juntos los departamentos de León, Chinandega, Matagalpa, Estelí, Jinotega, Nueva Segovia, Managua y Carazo, tienen la misma extensión de la República China.

Informaciones recientes indican que la nación asiática es un soporte fundamental en la era de las nuevas tecnologías; por ejemplo, Taiwan Semiconductor Manufacturing Co., es el mayor fabricante de chips de computadora por contrato; Largan Precision Co., líder mundial en lentes para cámaras de teléfonos inteligentes; o HTC Corp., una marca de teléfonos móviles (La Tribuna, de Honduras)

Autoridades del más alto nivel de Taiwán han comprobado los esfuerzos impulsados en diversas áreas por el Gobierno Sandinista presidido por el comandante Ortega y la escritora Rosario Murillo. Y lo que reflejan sostenidamente las encuestas es lo que palpó en el terreno el Presidente del Yuan Legislativo, doctor Wang Jin-Pyng, en agosto pasado:

"Hemos podido ver que el pueblo está mejorando en su calidad de vida y Nicaragua está progresando".

Cuando se festeja el 10-10 en el bello país, en Nicaragua se encuentran posicionadas 38 empresas taiwanesas que ofrecen más de siete mil empleos directos en hoteles, centros comerciales, textiles, agricultura, gastronomía y otros rubros.

Con almas poderosas –no armas– como las de la señora Chen o del pastor Mackay, Taiwán hace la diferencia en este mundo. Con odio nunca hubiera llegado a ser uno de los más impresionantes Tigres Asiáticos en expansión.

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