Obama se rebajó al nivel de Nixon, Reagan y Bush

10 Marzo 2015

Por Carlos Escorcia Polanco.
 
Ninguna persona medianamente informada sería capaz de creer que una nación del tercer mundo como Venezuela, la cual según se ha repetido miles de millones de veces está padeciendo de hambre, con un gobierno supuestamente inepto,represente realmente una amenaza “inusual y extraordinaria” a la seguridad nacional de la potencia militar y económica más grande del planeta en toda la historia de la humanidad.

El decreto ejecutivo del presidente Barack Obama, declarando una “emergencia nacional” frente a una amenaza inusual y extraordinaria por parte de Venezuela ala seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos, es un insulto a la inteligencia de la comunidad internacional, una burla al pueblo deEstados Unidos que desprestigia más a quien hace tal declaración, que aVenezuela.

Richard Nixon declaró en 1973 desde la oficina oval de la Casa Blanca que el presidente chileno Salvador Allende era un “H. de P.”  Unos meses después Allende era asesinado por las hordas golpistas del dictador Augusto Pinochet.  El país sufrió una guerra económica mediante una huelga de camioneros pagados por la Agencia Central de Inteligencia y los estantes de los supermercados en Chile quedaron vacíos.  El libreto se está repitiendo al pie de la letra42 años después en la Venezuela de Nicolás Maduro.

Diez años después Ronald Reagan, el carnicero del pueblo de Nicaragua, hizo una similar declaración en contra de la Revolución Sandinista y la RevoluciónGrenadina de Maurice Bishop.  El resultado fue que 40 mil nicaragüenses perdieron la vida durante la década delos 80 en una guerra declarada de agresión estadounidense, declarada ilegal porla Corte Internacional de Justicia de La Haya y Estados Unidos invadió a la pequeña Grenada, un país con una población menor que la de Juigalpa, asesinando al primer ministro Maurice Bishop, líder de la Revolución Grenadina.

En 2003, el criminal de guerra George W. Bush invadió la nación petrolera de Irak. Medio millón de civiles iraquíes perdieron la vida y el presidenteSaddam Hussein fue asesinado.  El pretexto de Bush resultó ser una monumental mentira.  Las supuestas “armas de destrucción masiva”que Estados Unidos decía existían en Irak, jamás aparecieron.  Bush insultó al jefe de inspectores de la ONUque no pudieron encontrar las armas a como tampoco pudieron encontrarlas las tropas norteamericanas.

La mañana del 9 de Marzo de 2015, el “premio Nobel de la Paz” y presidente de la nación más militarizada del planeta, firmó el decreto de la infamia declarando a la asediada Venezuela una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional de los Estados Unidos de América.  El joven presidente de Ecuador calificó el decreto imperialista como “una broma de mal gusto.”  

Usando la historia como guía, es lógico pensar que lo que sigue es una invasión militar estadounidense contra la Revolución Bolivariana como lo expresara el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Diosdado Cabello.  Luego seguirían Ecuador,Bolivia y Nicaragua en un retorno al fascismo de las dictaduras latinoamericanas de hace una generación.

El decreto priva al presidente Obama del poco capital político que le queda en Latinoamérica.  Para la próxima VIIcumbre de Las Américas a celebrarse en Panamá el 10 y 11 de Abril , el presidente estadounidense comparecerá con las extremidades inferiores hinchadas de cara al vituperio contra Venezuela. Sin ninguna duda Obama se estrellará contra una Latinoamérica unida formando un muro de contención en torno aVenezuela.

Lo que no nos dicen los analistas del imperio, ni las oligarquías latinoamericanas es que apenas la semana pasada el primer ministro de Israel,el criminal de guerra Benjamín Nethanyahu, en un abierto  y humillante desafío a la Casa Blanca, pronunció un discurso ante el congreso estadounidense reunido en cámaras unidas, confrontándose abiertamente con Obama, por negociar un acuerdo nuclear con Irán que no es del agrado de Nethanyahu.

Tampoco dicen que 47 senadores estadounidenses enviaron a Irán una carta en la cual dicen que cualquier acuerdo nuclear firmado con Obama, será desconocido por el próximo presidente de Estados Unidos. Obama enfrenta una abierta rebelión en el capitolio de Washington y departe de Israel, su único aliado seguro en el mundo, pero allí no ve ninguna amenaza.

El exabrupto de Obama contra Venezuela confirma lo que Nicolás Maduro ha dicho por años: que su gobierno enfrenta una tentativa de golpe de estado orquestada desde la Casa Blanca.  El decreto es una clara muestra de desesperación, que raya en el ridículo, ante la ineptitud e incapacidad de la oligarquía venezolana de derrocar al presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro Moros.

[Carlos Escorcia Polanco es analista político nicaragüense, afincado en Los Ángeles, California].

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