Obama y su autopsia a la democracia de Washington

12 Marzo 2015

Por Edwin Sánchez.


En 2008, la esperanza en Estados Unidos contaba con un rostro: Barack Obama. No era un hijo del privilegio, sino del esfuerzo, eso que ha distinguido a lo mejor del pueblo norteamericano, tan distinto a las actitudes de aquellos que Rubén Darío llamó “raza de hierro” y “misioneros del dólar”.
El desconocido Obama estaba en la antípoda del opulento evangélico conservador George W. Bush. El joven abogado seguramente hubiera respaldado a Muhammad Ali en 1967, cuando perdió su título de Campeón por no pelear contra Vietnam o ser uno de los indignados en la Puerta del Sol, en Madrid.
Quizás Obama, quien anhelaba emular a los Padres Fundadores de la gran nación “que de algún modo – escribió–, supieron elevarse más allá de las ambiciones mezquinas y los cálculos egoístas”, explique por qué aparta estos paradigmas por aquel que sembró de guerras al mundo y dejó esta abominable cosecha de terrorismo que espanta a la humanidad.
Aspirante a Presidente en 2008, deseaba cambiar Washington. ¿Cambiarlo? “Yes, we can”. (Sí, se puede). Para eso había publicado lo que podría considerarse una autopsia de la Democracia norteamericana: “La audacia de la esperanza. Reflexiones sobre cómo restaurar el sueño americano” (Random House, Inc. 2006).
“El dinero decide”
Este examen anatómico descubre lo que hay  bajo la hermosa piel del “compromiso compartido con la democracia y los valores e ideales en los que creemos”. Eso no siempre mueve al Capitolio.
“La mayoría de los demás pecados de los políticos derivan de este pecado principal: la necesidad de ganar, pero también la necesidad de no perder. Sin duda eso es lo que anima la persecución del dinero.
“Hubo un tiempo, antes que existieran las leyes de financiación de las campañas y los periodistas entrometidos, en el que EL DINERO DECIDÍA LA POLÍTICA A TRAVÉS DEL SOBORNO DIRECTO…”. “Un tiempo en el que era habitual que quienes buscaban influencia la consiguiesen pagando grandes sumas y en el que la legislación se adaptaba a los intereses del mejor postor. Si las noticias están en lo cierto, ESTAS FORMAS TAN  DE CORRUPCIÓN TODAVÍA NO HAN DESAPARECIDO POR COMPLETO”.
“…todavía queda gente en Washington que ve la política como un medio para enriquecerse y que, aunque en general no son tan idiotas como aceptar bolsas llenas de billetes pequeños, sí que están dispuestos a cuidar de sus donantes e ir haciéndose un nidito hasta que llegue el momento de pasarse al lucrativo sector privado y EMPEZAR A CABILDEAR A FAVOR DE AQUELLOS QUE ANTES REGULARON”.  
Valores democráticos: “Por lo que a la mayoría de los políticos se refiere, el dinero no les interesa para hacerse ricos. En el Senado, al menos, la mayoría de los miembros ya son ricos. El dinero, en cambio, interesa para mantener el estatus y el poder; interesa para asustar a los que quieren tomar su puesto, y para combatir el miedo”.
“… rechacé comidas con cabilderos y cheques procedentes de intereses asociados al tabaco o al juego”.
“Si no se posee una gran fortuna personal, básicamente sólo hay una manera de recaudar el dinero necesario para un carrera electoral al Senado: hay que pedírsela a los ricos”. ¿Qué tal una carrera presidencial?
Grupos de “interés”
“… mi condición de candidato con menos probabilidades me protegió de algunos de los mayores peligros de la recaudación de fondos: la mayoría de los Comités de Acción Política (CAP) de las empresas me ignoraron, y por tanto, no les debía nada”.
“…el impacto que tienen los grupos de interés en los candidatos no es siempre agradable. Para mantener a sus socios activos, para que las donaciones no dejen de fluir y para hacerse oír por encima del ruido, LOS GRUPOS QUE TIENEN PESO EN LA POLÍTICA NO BUSCAN PROMOVER EL INTERÉS GENERAL. No buscan apoyar al candidato más sensato, mejor cualificado o de mayor amplitud de miras. Se centran solo en cuestiones muy concretas: sus pensiones, sus subvenciones agrarias, SU CAUSA. Dicho simplemente, tiene una misión que cumplir. Y quieren que usted, el funcionario público electo, les ayude a cumplirla”.
“Lejos de la mayoría”
“…creo que a consecuencia de mi recaudación de fondos (para el senado) me hice más parecido a los donantes ricos que conocí, en el sentido muy particular de que pasé cada vez más y más tiempo lejos de la brecha, lejos del mundo del hambre, el desengaño, el miedo, la irracionalidad y las frecuentes penurias en el que vivía el otro 99% de la población, es decir, LA RAZÓN POR LA CUAL YO HABÍA ENTRADO EN POLÍTICA. Y, de un modo u otro, creo que les sucede a todos los senadores: cuanto más tiempo llevas siendo senador, más reducido es el ámbito de tus relaciones. Puede que luches contra ello con reuniones comunitarias y giras para escuchar a tus electores y paradas en tu viejo vecindario. Pero tu agenda dicta que TE MUEVES EN UNA ÓRBITA DISTINTA A AQUELLA DE LA MAYORÍA DE LA GENTE A LA QUE REPRESENTAS”.
“Y quizá, cuando se acercan las elecciones, una voz en tu interior te dice que no quieres volver a pasar por toda la miseria de recaudar dinero en pequeñas cantidades otra vez… No has cambiado Washington y has defraudado a mucha gente en algunas votaciones difíciles. El camino más fácil – el de las fiestas para recaudar fondos organizados por los intereses especiales, CAP corporativos y cabilderos más importantes – empieza a parecer DIABOLICAMENTE TENTADOR, y si sus opiniones no se ajustan demasiado a las que solías defender, aprendes a racionalizar los cambios y decir que son PRODUCTO DEL REALISMO, DEL PACTO, DE APRENDER LOS TRUCOS DEL OFICIO. Los problemas de la gente normal, las voces de las ciudades cuyas industrias cierran o del cada vez más despoblado campo, empiezan a parecer un eco lejano más que una realidad palpable, abstracciones a gestionar de algún modo más que batallas en las que luchar”.
“Libertad de prensa”
“Una semana de anuncios en el mercado mediático de Chicago costaría aproximadamente medio millón de dólares”.
“La influencia de los medios en la política de hoy cobra muchas formas. Lo que actualmente llama más la atención es la aparición DE UNA PRENSA DESVERGONZADAMENTE PARTIDISTA: tertulias de radio, Fox News, columnistas de periódicos, el circuito de tertulias del cable, y más recientemente, los blogger, todos ellos intercambiando insultos, acusaciones, rumores e insinuaciones”.
“La manipulación funciona,  precisamente porque los propios medios la acogen con entusiasmo”.
“Todos los periodistas de Washington trabajan bajo presión que les imponen sus directores y productores, que a su vez responden ante sus editores o ejecutivos de la cadena, que a su vez (…) Para cumplir esa fecha límite, para mantener la cuota de mercado y alimentar la bestia de noticias, los periodistas se mueven en manadas, se alimentan de los mismos comunicados de prensa, de las mismas situaciones y ACTOS PREFABRICADOS, de las mismas cifras de siempre. El caso es que para los lectores y espectadores que andan siempre muy ocupados y consumen esporádicamente las noticias, LAS HISTORIAS MÁS TRILLADAS son hasta cierto punto bienvenidas. LES EXIGEN POCO TIEMPO Y ESFUERZO, son rápidas y fáciles de digerir.  A TODO EL MUNDO le resulta más sencillo ACEPTAR LA MANIPULACIÓN”.
¿Por qué la SIP no condena esta infame degradación del periodismo en fábrica de mentiras, denunciada por el candidato Obama? Él sabe muy bien el atroz efecto que provoca la prensa en manos de nefastos negociantes amparados en la “libertad de expresión”:
“El impacto acumulativo de la manipulación, la amplificación del conflicto, la búsqueda indiscriminada de escándalos, deslices, es la erosión de cualquier tipo de estándar común para juzgar la verdad”.
Y Venezuela, con un gobierno legítimo, presidente Obama, es la última víctima de la manipulación. Como bien dijo Borges: “Un atributo de lo infernal es la irrealidad”.
 

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