Nicaragua: las buenas nuevas vencen a las mentiras viejas

20 Marzo 2015

Por Edwin Sánchez.

Ninguna personalidad de renombre mundial va a un país donde su vida corra peligro,  haya “miedo”, se “escuchen tambores de guerra” y la nación es “devorada” por China, Rusia y los alienígenas.

Vaya, parece que el tenista español Rafael Nadal, número tres del mundo, no se traga lo que una minoría política mal dice de Nicaragua, pues más bien “visitó la ciudad colonial de Granada, un volcán y las isletas del lago Cocibolca, como parte de sus vacaciones tras consagrarse el pasado domingo como campeón del ATP de Buenos Aires”. (Efe, 5 marzo).

La situación de Nicaragua es distinta a los que publican nuestro país casi en el ojo de la Gran Tribulación profetizada por el apóstol Juan, tan distinta que unos la viven como un paraíso:

“La costa del Pacífico nica atrae a surfistas y turistas que descubren kilómetros de playas en donde se puede estar completamente solo.

“Esa tranquilidad es la que atrajo hace seis años a Rob Plath. El nativo de Florida, Estados Unidos, vivía en Costa Rica, pero tras conocer el Pacífico nica se estableció en playa Gigante donde comenzó un servicio de expediciones de pesca llamado Colorline Charters.

“Yo vivo en la playa y me despierto todas las mañanas y está tranquilo, hermoso y en calma. Muy pacífico, explica Plath. (El Nuevo Diario 14 febrero).

Imagínense, dejar Costa Rica, inventada como la “Suiza de América” y “la democracia en estado puro”, para venir a meterse donde supuestamente “hay graves problemas sociales y políticos”, “ejército atemoriza a niños de El Tule”, “matices de terrorismo”…

“La Prensa”, aunque no en portada, debió certificar lo contrario de ese diagnóstico fatalista que ahuyentaría a los superhéroes de Marvel: “En una reciente publicación del periódico Boston Globe, se ubicó al país entre los diez destinos emergentes y mencionó que ´expertos de la industria están denominando a Nicaragua como el mejor destino de Centroamérica, y una de sus mejores gangas´”.

Obviamente, esta Nicaragua en alza demuele la fantasía de que Wang Jing es “el señor de la soberanía nicaragüense”, o que “se está viviendo según esta consigna de ‘sálvese quien pueda’”.

De ser cierto estos falsos testimonios ¿quién iría a un país así a estresarse, teniendo encima un valioso campeonato? Nadal dio fe, en sus cuentas oficiales de redes sociales, del auténtico y grato ambiente que encontró: “´Disfrutando de cuatro días de vacaciones antes de volver a viajar para Indian Wells, un gran torneo”.

Si dudan del campeón porque en pocos días no se conoce un país, los “25 años de Desarrollo” narrados por el líder de la principal promotora de inversiones y negocios entre Nicaragua y los Estados Unidos, se encargan de desarmar las falacias que tratan de ser impuestas como verdades teologales:

“La administración actual ha sido exitosa en el cambio de la matriz energética, la ampliación de los servicios sociales en amplios sectores marginados, la inversión nacional y extranjera, la consolidación de la seguridad ciudadana y en otros aspectos”. Roberto Sansón, presidente de la Cámara de Comercio Americana AmCham.

“Un país nuevo”

Con todo y lo que han invertido en censurar la realidad para cambiarla por su agenda política a fin de que “el mundo” se espante con solo escuchar o leer la palabra Nicaragua, al final las buenas nuevas pueden más que las mentiras viejas.

Es lo que sucedió con un estadounidense que, en el ejercicio de su profesión, ocupa como materias primas la exactitud, el registro óptico de lo que pasa y lo fundamental: el dato mismo de la vida.

Así respondió a “Esta Semana” el periodista Bill Gentile, quien experimentó en todo su drama la guerra, el bloqueo y los duros años 80, y lo que constató en 2015.

“¿Cómo ve el mundo hoy Nicaragua, con el regreso de Daniel Ortega al poder  y las noticias que han salido en los últimos años, por ejemplo, sobre el tema del Canal Interoceánico?”, preguntó el conductor Carlos F. Chamorro, esperando despacharse hermoso según el típico menú del programa.

Gentile: “Desgraciadamente la maquinaria del periodismo internacional no está mirando suficientemente a Nicaragua ahora, como dijo el propio Daniel Ortega, en la segunda película (documental “El mundo dejó de mirar”).

“Todos los periodistas del mundo estaban aquí cuando la guerra, pero ya que se está dando la guerra en contra de la pobreza, en contra del narcotráfico, en contra del analfabetismo, nadie tiene mucho interés. Es una lástima.

“En parte  estoy aquí por eso, para tratar de llamar  un poco más la atención  sobre lo que está pasando en Nicaragua”.
Chamorro: “¿Tus encuentros con jóvenes en Managua, en Estelí,  te revive la historia de  Nicaragua de los 80 o te ubica en una Nicaragua diferente?”

Gentile: “Ha sido un gran placer regresar aquí y poder hablar con la gente sobre cosas que no se tratan de guerra, de muertos, de miseria; es como un país nuevo.

“Yo entiendo que hay tensiones, que hay problemas, como en cualquier país, como en el país mío también, pero es otra Nicaragua. Veo a unos extranjeros que están en la playa, que están gozando la paz, me alegra muchísimo y no estoy regresando a una Nicaragua en crisis otra vez”.

Por supuesto, ahí acabó la entrevista.

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