Con novedad en el Frente: La Evolución Sandinista

09 Abril 2015

Por Edwin Sánchez.

La Historia enseña por dónde debemos caminar, de qué senderos inestables retroceder, y por qué no seguir alimentando de huellas los caminos equivocados.

Nicaragua está en un punto notable de su historia y no es bueno echarlo a perder. Retroceder no es una opción. Los hechos demuestran que los partidos tradicionales, o las llamadas paralelas históricas, no dejaron que el tren de Nicaragua corriera a la velocidad de los tiempos.

Literalmente ni siquiera querían las locomotoras y sin consultar al pueblo las vendieron, deshaciéndose de las bases del progreso: ingenieros, técnicos, operarios, guardatrenes, rieles, durmientes y vías. Y las estaciones quedaron abandonadas. Mejor metáfora de la historieta de República en manos de estos liderazgos no puede haber.

Nicaragua hoy tiene una gran máquina, el FSLN: el Ferrocarril de la Nueva Historia. Depende de la espiritualidad del sandinismo mantener la eficiencia de este vehículo y extender la vía férrea por donde ninguna bandera política provinciana pudo llegar antes: el desarrollo sostenible de la nación.

Wikipedia ilustra para efectos prácticos: “El ferrocarril, es sin duda alguna, una de las formas de transporte, más importantes, significativas, y vitales, debido al impacto que ha tenido a lo largo de la historia de la humanidad, desde su más primitiva e inicial versión en los tiempos de su invención, hasta la revolución industrial, ayudando así a poder transportar multitudes de personas, materias, y productos de manera práctica, segura, y eficiente”.

La intelectual sandinista, Rosario Murillo, describió en qué Estación está hoy el sandinismo ante el mapa del siglo:

“Este Año, y los próximos dos años son decisivos para lograr una aprobación inédita al Programa Histórico y-en-Evolución del Frente Sandinista de Liberación Nacional. El Programa que Daniel aplica y desarrolla con precisión y orfebrería, en apego a los Principios, al Espíritu Sandinista, y en la realidad de estos Nuevos Tiempos, del Mundo, y de la Humanidad”. (Mensaje de Domingo de Pascua 5 de abril 2015).

Año preelectoral

Sin municiones propias, desarmados hasta de ánimo, la oposición más conservadora recurre a las falsedades y la manipulación.

“Aportar” a esos ataques no será responsabilidad de sus activistas. Dependerá de la militancia sandinista en los territorios y de los funcionarios del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, de alcaldes y concejales, abastecer de municiones a la derecha para dispararlas contra el FSLN en 2016.

Con las imprudencias, fallas, falta de visión en determinados asuntos que a la postre se convertirán en decisiones desatinadas, o abusos que no se corresponden con el “Compromiso por una Nicaragua cada vez más Cristiana, Socialista y Solidaria”, se “armará” el Año Político 2015 para “desarmar” 2016. De eso se encargará la derecha en su afán de debilitar las candidaturas sandinistas.

De ahí que sea necesario asumir este pensamiento de Pascua:

“Desde el Trabajo que tod@s l@s Compañer@s, Militantes, Cuadros, del Frente Sandinista de Liberación Nacional, en todos nuestros Espacios, en todas nuestras Misiones, desarrollamos para que la dicha del Derecho a una Vida Digna, Segura, y Justa, anime cada vez con más Certeza, en Esperanza Cierta, a todas las Familias nicaragüenses”.

Hechos lamentables como el caso del señor Milton Arcia en Ometepe, por supuesto, no obedece al mejor espíritu del sandinismo.

Sin embargo, reconocer, por ejemplo, la capacidad e identidad revolucionaria del compañero Mariano Madrigal, hoy al frente de la alcaldía de Jinotepe, para superar yerros, hablan con diafanidad de la óptima administración del voto ciudadano.

Estados Unidos

Atención aparte merece un tema muy sensible y en el cual las ideas y orientaciones no pueden mucho porque desbordan la política: el recuerdo de la guerra y lo que menos desea la gente, un enfrentamiento, aunque sea verbal, con los Estados Unidos.

Ese es el principal eje de la oposición conservadora: exhibir al Frente y al Comandante Daniel Ortega como “enemigos” de los Estados Unidos.

El sandinismo no debe degradarse a ser contestatario de las últimas reliquias de la Guerra Fría en el Capitolio, como una dama tan admirada por la derecha fundamentalista, porque no representan siquiera a la mayoría de cubanos de Miami, menos a la sociedad norteamericana, incluida la latina.

Con razón, Rosario reflexiona: “Estos Tiempos son para nosotr@s, de ineludible comprobación cotidiana de nuestros Valores, de nuestra Esencia, y de nuestra Inteligencia. Para comprender y trabajar en el Mundo, sin renunciar a nuestra Profunda Espiritualidad…”.

El general Augusto C. Sandino planteó que su lucha no era motivada por el odio a los Estados Unidos, sino por la actitud de su gobierno de intervenir en Nicaragua según los intereses de Wall Street.

Una política antiestadounidense sería contraproducente, teniendo en cuenta que es el primer socio comercial y donde reside la mayor parte de nicaragüenses que mantiene un alto flujo de remesas familiares para nuestra economía.

Al final, el viejo antiimperialismo podría romper los nuevos odres que tanto ha costado hacer, sin mover un solo atrio de votos para el FSLN, pero sí, probablemente, muchas catedrales y parroquias a la oposición conservadora.

Es cardinal la evolución del Frente, empapado de nicaraguanidad. Conviene al país y a la izquierda. Rosario señala: “El Sandinismo ha sabido luchar y vencer, en la Guerrilla, en el Poder, en la Oposición y, de la Mano de Dios, en esta Nueva Etapa de Gobierno Revolucionario, donde todo nos pone a prueba, y todo nos confirma que en Cristianismo, Socialismo y Solidaridad, Nicaragua Unida, va adelante. El Rumbo y el Ritmo lo integran nuestra Cultura creativa, laboriosa, de Valores y Prácticas Solidarias, Comunitarias, y nuestra Identidad e Idiosincrasia profundamente Creyente, y Devota”.

La Realidad de los Nuevos Tiempos, del Mundo y la Humanidad, nos debe llevar a reconocer que la sociedad nicaragüense nunca ha sido enemiga nacional de los Estados Unidos ni de Rusia ni de China.

Los paradigmas del pasado solo tienen una triste función: descarrilar el Ferrocarril de la Nueva Historia.


 

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