Del fiasco político de Cartagena al show mediático dePanamá

09 Abril 2015

Por Carlos Escorcia Polanco.

Si la cumbre de lasAméricas celebrada en Cartagena en Abril de 2012 fue un fiasco político para el presidente Barack Obama, la actual cumbre en Panamá se ha convertido en un vergonzoso show mediático protagonizado por el virulento exilio anticastrista cubano de Miami y la amarga y frustrada oligarquía venezolana, desplazada del poder por la Revolución Bolivariana.

Lo más vergonzoso para Obama no fue el escándalo protagonizado por sus muchachos del servicio secreto de su entorno presidencial, con unas meretrices en un hotel de Cartagena, sino el humillante aislamiento político que sufrió el presidente por su vigorosa oposición a la participación de Cuba en la cumbre.

Varios presidentes latinoamericanos, entre ellos los presidentes Daniel Ortega de Nicaragua yRafael Correa de Ecuador se negaron a asistir a la cumbre de Cartagena, en protesta por la exclusión de Cuba.  Un sorprendido Barack Obama escuchó como ante sus propios ojos, un osado JuanManuel Santos, presidente de Colombia y anfitrión de la cumbre decía, "Que esta sea la última vez que se excluye a Cuba de una cumbre de las Américas."

Obama retornó furioso a Washington no tanto por las escandalosas escapadas sexuales de algunos miembros de su servicio secreto con muchachas colombianas que ejercían la profesión más antigua de la humanidad, sino por la soberana paliza diplomática que sufrió a manos de los presidentes latinoamericanos.  Ni uno solo de los presidentes se atrevió asalir en defensa del mandatario estadounidense.

Obama perentorió y pidió cuentas a su equipo de asesores, tanto de la Casa Blanca y el departamento de estado, como también de su Consejo de Seguridad Nacional.  El presidente quería saber quién lo embarcó en semejante fiasco.  Las averiguaciones señalaron como culpable a Dan Restrepo, su asesor para asuntos del hemisferio occidental del Consejo de Seguridad.

Restrepo, un fanático joven de origen colombiano, para quien estaba primero la agenda ideológica del violento exilio de la mafia de Miami y las oligarquías latinoamericanas desplazadas por los gobiernos del Alba, era el responsable de coordinar la política de la Casa Blanca específicamente para la hoy infame cumbre deCartagena.

En lo que se conoce como el secreto a voces mejor guardado por los sectores más recalcitrantes tanto de Estados Unidos como de Latinoamérica, Restrepo fue despedido sumariamente de su puesto por órdenes del presidente Obama.

La fanática y antiprofesional "gran prensa latinoamericana" se las ingenió para ocultar la noticia de la caída de Restrepo.  Ni CNNenEspañol, ni Univisión, ni Telemundo le dieron seguimiento a la noticia.  El hecho pasó totalmente "desapercibido" para los grandes rotativos de las oligarquías latinoamericanas, aglutinadas en el cartel de empresarios denominado Sociedad Interamericana de Prensa.

Ahora en la cumbre delas Américas en Panamá está sucediendo diametralmente todo lo contrario. Ya no se trata de ocultar la estrepitosa caída de Restrepo sino al revés, de magnificar el más mínimo error desde el inglés mal pronunciado del presidente Maduro, hasta la glorificación y lanzamiento al estrellado de desconocidas figuras mercenarias del violento exilio anticastrista de Miami.

Las oligarquías latinoamericanas desplazadas del poder, virtualmente han trasladado sus estados mayores a Panamá para conspirativamente montar un show mediático, pretender aislar a los presidentes latinoamericanos y aprovechar la presencia de miles de periodistas de todo el mundo para magnificar su desprestigiado mensaje político.

Pero la solidaridadLatinoamericana con la agredida Venezuela no ha sido ocultada por nadie.  La frustración de los sectores atrincherados en el lado equivocado de la historia tampoco es un secreto. Desde la Secretaria de Estado para AsuntosLatinoamericanos de Estados Unidos, Roberta Jacobson, hasta la furibunda lideresa de las fracasadas guarimbas venezolanas, María Corina Machado, la decepción y la amargura son la orden del día en las filas del fascismoHemisférico.

A las oligarquías destronadas de la región solo les queda lanzar sus estridentes alaridos de dolor, genuina expresión de su fracaso, para lo cual han convertido la VIICumbre de las Américas en un circo mediático en el cual desahogar su frustración y amargura por el retorno triunfal de Cuba a la familia americana y el heroísmo de Venezuela, beneficiaria de la solidaridad de toda América Latina, la más pura expresión de la ternura de los pueblos.


[Carlos EscorciaPolanco es analista político nicaragüense afincado en Los Ángeles, California]
 
 

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