1975: muchos también festejábamos...

30 Abril 2015
1975: muchos también festejábamos...

SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici) Hace muchos años -40- muchos, pero muchos argentinos, sentimos una sensación de satisfacción, de alegría y de triunfo. No era para menos. En Vietnam, el imperio había sufrido una contundente derrota y debió escapar. Si. La máxima potencia mundial se iba con sus pocos pertrechos, la bandera y sus criminales, en helicópteros que intentaban llegar desesperadamente a los buques que estaban en el mar.Mientras los medios de comunicación “serios” ocultaron la realidad por décadas de lo que verdaderamente ocurría en Vietnam, el 30 de abril de 1975, no iban a cambiar. Apelaron a “explicaciones” y eufemismos, ante la derrota. Debieron escapar como ratas, de Saigón, en los helicópteros Chinook.Todavía en la actualidad seguimos soportando el ataque colonial, donde Hollywood nos muestra ‘sus victorias’ en suelo vietnamita, que en verdad son una gran mentira y farsa colonialista, que canales televisivos y salas cinematográficas, se encargan de difundir. Poco o directamente nada de lo que las imágenes muestran en verdad es lo que sucedió. Porque muestran a soldaos victoriosos, cuando fueron derrotados. A uniformados honorables, cuando terminaron siendo simples asesinos y adictos a drogas oficiales que les proveían desde Washington, para mantenerles “la moral”. Porque fueron destructores de vidas y naturaleza usando naplam y agente naranja. Porque fueron acorralados y expulsados en la más grande derrota militar sufrida por el imperio en el siglo 20, a manos del pueblo vietnamita.Ocurrió 4 décadas atrás. Éramos más jóvenes; teníamos ilusiones. Luchabamos por un mundo mejor. Han pasado los años, y el imperio se encargó de demostrar que en nada ha cambiado; todo lo contrario. Yugoslavia, Granada, Nicaragua, Afganistán, Irak, Siria, Libia, Salvador Allende, Fernando Lugo, Omar Torrijos, 30.000 mil argentinos desaparecidos, el pueblo saharaui, Sudán, Nelson Mandela... son algunos ejemplos de esa invariable actitud imperial.Pero también recordamos esas imágenes de los “survietnamitas”, los aliados del imperio, que fueron abandonados por Washington, sin responder a sus promesas de evacuaciones. Porque eso también es el imperio. Usa, promete y descarta como y cuando mejor le conviene. Y si no, que lo digan los uniformados criminales que fueron sus empleados por décadas en los países latinoamericanos.EEUU llevó en su locura imperial más de medio millón de efectivos a suelo vietnamita. Más de 58.000 murieron allí. Más de 250.000 quedaron afectados psicológicamente. Millones de vietnamitas fueron asesinados. El imperio (y sus aliados) arrojaron más explosivos que durante toda la segunda gran guerra. Sin embargo “el orden” que quisieron implantar les fracasó. Hoy Vietnam –no sin grandísimos esfuerzos- es una Nación soberana, que construye dignamente su presente y futuro. Y honra a sus héroes y mártires.Con la conducción y liderazgo político y militar de Ho Chi Minh y de Von Nguyen Giap, la victoria vietnamita “sorprendió” a miles de desorientados en todo el mundo. Era cuestión de tiempo; más temprano o más tarde; porque la lucha de los pueblos es incontenible. Y hace 40 años, muchos sentimos satisfacción y fuerza para seguir creyendo en el protagonismo de los pueblos.Antes los vietnamitas habían derrotado y expulsado a los colonialistas franceses. La heroica batalla de Dien Bien Phu, en 1954, todavía retumbaba en el mundo, pero la soberbia estadounidense no quiso entenderla. El Frente de Liberación Nacional se encargó de unir una nación separada por Washington y expulsar las fuerzas invasoras. El miércoles 29 de abril, a las 22 y 15 horas local de Saigón, la American Radio Service informó que “la temperatura es de 105 grados Fahrenheit” y se comenzó a escuchar la voz del cantante estadounidense Bing Crosby cantando “Queremos una Navidad blanca”. Era la señal secreta (del presidente Gerald Ford) a su embajador - Graham Martin- para iniciar la Opción IV. Era el aviso que todo estaba perdido; que debía iniciarse la salida definitiva de ciudadanos estadounidenses y aliados locales. EEUU reconocía secretamente y en forma disimulada su derrota y debían escapar.Lo que llegó después fue la locura y la desesperación. Horas más tarde las fuerzas vietnamitas ingresaban a todo Saigón con su bandera del Vietcong. Al mediodía del sábado 30 de abril de 1975 era izada en el Palacio Presidencial (del desaparecido Vietnam del Sur), la bandera del Vietcong. El país volvía a estar unido; EEUU escapaba. En muchos lugares, muy lejanos (como en mi argentina Santa Fe), muchos también festejábamos.

 

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