Yanquis de NY con presupuesto superior al Ejército de Nicaragua

05 Junio 2015

Por Edwin Sánchez.
I
La infamia contra todo lo que constituya una obra viviente y conmemorativa de Augusto César Sandino es una oscura herencia  de Logan Feland, brigadier general U.S. Marine Corps, Commanding U.S. Naval Forces Ashore en Nicaragua, y del magnate de la prensa, William Randolph Hearst.
Hoy, la artillería de falacias no proviene de los Estados Unidos, que en la lógica de su Big Stick, desde el momento que actuaban como fuerzas de ocupación en Nicaragua, podría “comprenderse”.
Los USMC ya no están, pero ahí quedó esa “ocupación” para algunos nicaragüenses: no soportan el génesis imborrable del Ejército de Nicaragua, concebido de la misma sangre del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional.
En la última década del siglo XX, el sector conservador más duro anheló disolver el EN.
Aún hoy les incomoda, en los meandros del alma, que el EDSN no haya quedado sepultado en los polvosos anaqueles donde reposan los viejos libros de historia, sino que desfile nuevamente y, “lo peor”, con el estatus de institución constitucional del Estado de Nicaragua.
Inadmisible. El Ejército padre, el de Sandino, nunca fue vencido y más bien terminó expulsando a las tropas del “águila con pico de rapiña”, como llamó el guerrillero a los Estados Unidos de William H. Taft, Theodore “Garrote” Roosevelt, Calvin Coolidge y Herbert Hoover.
II
Si a Sandino se le denigró que era bandido, bolchevique y enemigo de la paz, y Somoza Debayle infamó a los combatientes del Frente Sandinista de ser agentes del Comunismo Internacional y de promover “ideas exóticas ajenas a nuestra idiosincrasia y cultura occidental y cristiana”, el relevo asume la triste ocupación de exhumar el pensamiento de “patio trasero”, cuando nuestro país era un Estado en descomposición.
Así, a Roberto Orozco, investigador en temas de seguridad y defensa, le ha tocado meterse en la morgue de la Guerra Fría para sacar de sus gavetas esta conclusión tan limpia como una mortaja: “Rusia está abarcando espacios de influencia militar que antes tenía Estados Unidos”.
En 1975, la Liga Mundial Anticomunista, con el refuerzo en Managua de Juanita Castro Ruz y del expresidente de Cuba, Carlos Prío Socarrás, exaltó a Anastasio Somoza como “paladín de la democracia” que “nos defiende de las garras del Kremlin”.
“Lo que estoy viendo, agrega Orozco, es que Rusia está implementando más de forma acelerada los acuerdos militares con Nicaragua. Me imagino que lo que quiere (Rusia) es aumentar su presencia disuasiva en los países latinoamericanos contra Estados Unidos” (?).
La realidad no cuenta, es la “imaginación”: con una “cuarta parte” de los “1,100 misiles tierra aire” que “tiene el Ejército, según Roberto Samcam, Nicaragua podría neutralizar a la Fuerza Aérea en la región”.
“Neutralizar: Anular, controlar o disminuir la efectividad de algo o de alguien considerados peligrosos”. (Academia Española de la Lengua).   
¡Por Dios! ¡Ni en los años de la agresión de Reagan, y la posibilidad de una invasión militar, a nadie del Estado Mayor se le ocurrió semejante alucinación!
Con un solo gramo de verdad en la palabra de los que mal dicen, nunca se hubiera celebrado en Managua la XLIV Reunión Ordinaria del Comité Ejecutivo de la Conferencia de las Fuerzas Armadas de Centroamérica (CFAC). Menos que el Jefe del Estado Mayor Conjunto del Ejército de El Salvador, General de División, Rafael Melara, afirmara: “Estos encuentros ayudan a generar medidas de confianza y apoyo mutuo, entre los ejércitos de la región”.
El Ejército no adquirió los cohetes referidos después de ese evento en abril. En el espíritu de los Acuerdos de Esquipulas, Nicaragua accedió, a inicios del siglo XXI, a un plan de reducción constatado por organismos internacionales. Nunca estuvo en juego la estabilidad del istmo, como se pretende hacer creer.
El propio general Richard Myers, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, aseguró el 15 de agosto de 2003, previo a la destrucción de una buena cantidad de misiles, que “están a buen resguardo en una instalación donde nosotros hemos ayudado, en términos de los medios técnicos de seguridad, para garantizar que no caigan en malas manos”. Washington estaba muy preocupado tras el 9/11.
Lejos de considerar amenaza a algún país del mundo, Nicaragua se esmera en promover la fraternidad en el vecindario. En caso de algún roce exhorta al diálogo. Si no hay acuerdos, acude a La Haya, pero de la paz no la mueven ni un milímetro.
III
El 2 de junio, la BBC reveló que Costa Rica, cuya fama es la de “un país sin ejército”, destina a  su seguridad, incluyendo policía, “cerca de US$900 millones, aproximándose al 2% del PIB, asegura el informe de la  Red de Seguridad y Defensa de América Latina (RESDAL)”.
La estrafalaria acusación de que nuestra patria entró en una carrera armamentista que “rompe el balance” de las Fuerzas Armadas de Centroamérica y es una “avanzada de Rusia”, queda así al descubierto:
“En comparación, asegura RESDAL, Nicaragua invierte una cifra que apenas llega a los US$107 millones, equivalentes al 1% del PIB”.
Realmente, un informe del Banco Mundial estableció que Nicaragua dedica un 0,8% del PIB al Ejército, reprodujo el digital londinense.
¿Es este es el “monstruo” que alimenta el Gobierno Sandinista con el respaldo de Rusia para “devorar” América con todo y Apple?
Solamente el presupuesto 2015 de los Yanquis de Nueva York roza los US$211 millones. ¡104 millones más que las tropas del general Julio C. Avilés!  
Ya no digamos Los Dodgers de Los Ángeles, la “nómina más cara del béisbol, sobre los 250 millones de dólares”, informó Fox News, el 4 de abril.
Como en los tiempos de Augusto C. Sandino y de la lucha contra la Dictadura Militar, la andanada de vilipendios contra el Ejército confirman las rayas del tigre: nació en las mismas montañas donde Sandino se cubrió de gloria. Y nació derrotando al “Último Marine”, Anastasio Somoza… para dolor de sus viudos perpetuos.
Su origen, por Augusto, es imperdonable.
 

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