La estratagema de la mentira

08 Enero 2009
Por José Gabriel Moya Moyagabriel21@yahoo.es La función fundamental del Consejo Supremo Electoral es dotar al sistema político de Confianza, no obstante, la reciente elecciones municipales ha sido sometida a fuertes critica por los partidos políticos de derecha. Sinceramente ¿Estamos ante un reclamos de legitimidad de las elecciones o existe otra razón oculta detrás de este reclamo? Hay un hecho que es imposible de obviar. Eduardo Montealegre, exigió al pleno del Consejo Supremo Electoral (CSE) la revisión "acta por acta" de las juntas receptoras de voto (JVR) de Managua. Esta solicitud es correcta de conformidad a la Ley Electoral en virtud de que efectivamente "no puede ser que las actas que tiene el CSE digan una cosa y las que tenga el PLC digan otra cosa". Sin embargo, a pesar de la meridiana claridad del candidato perdedor Señor Eduardo Montealegre, de que al revisar las Juntas Receptoras de voto "acta por acta" resolvería el problema electoral del supuesto fraude por él planteado ¿por qué no compareció para ejercitar su derecho conforme Ley? La respuesta es extremadamente sencilla: no hubo fraude. Desde esa perspectiva, ese alarde de soberbia y de incitación a la violencia no se justificó por el cuestionado resultado electoral en Managua. Expresado de otra manera, el señor Montealegre quería ser Alcalde de Managua con resultado favorable o desfavorable, y por lo tanto, ha hecho uso de la mentira y el engaño. Alcanzar la Alcaldía de Managua, era una pieza clave en su estrategia global por desmantelar todo proceso de cambio. Se hace también uso de la mentira y el engaño cuando los Señores Diputados del Partido Liberal Constitucionalista pretenden mediante Ley anular los resultados electorales, pues ellos deberían ser los primeros en reconocer la imposibilidad de la Asamblea Nacional de legislar en materia electoral con el único propósito de anular dichas elecciones, en efecto, siendo que es impensable que lo hagan por ignorancia, nos asiste la rezón en pensar que lo hacen por una estratagema política que va más allá de los resultados electorales. En vista de lo anterior ¿cuál es el trasfondo político que pretenden ocultar? Es también sencillo: desean cortar la relación Frente Sandinista – Pueblo. La política de suspensión de fondos aprobados al gobierno y pueblo de Nicaragua están orientados a crear inconformidad y a provocar la idea de que el Frente Sandinista y la Unidad Nicaragua Triunfa no es una opción en Nicaragua. Desarticular la potencialidad de los logros obtenidos por el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional es la pretensión de la oposición y de los intereses foráneos, al mismo tiempo que resuelven su disputa por el liderazgo interno y el control del instrumento partidario. En el marco global de la estrategia política de la derecha, desmantelar toda posibilidad de continuidad de un gobierno de izquierda en Nicaragua es su misión. Para alcanzar ese objetivo han concertado todo esfuerzos posible en el ámbito internacional al unísono con la política de hegemonía mundial de Estados Unidos. No debe de extrañarnos, por lo tanto, que la actividad de desprestigio lanzada por Montealegre y sus secuaces, haya sido retomada a modo de relevo como parte de ese escalamiento en contra del Gobierno de Nicaragua por gobiernos donantes. En el ámbito nacional, no debe quedar duda alguna con relación a la naturaleza y vocación de lacayos de estos señores, que se están comportando como los más grades destructores de estos principios y valores que dicen defender, y más aún, como los más miserables al negarle al pueblo el acceso a los recursos concertados internacionalmente mediante la no aprobación de las leyes pertinentes, y por ende, provocar su pérdida.
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