¿De que estado de derecho habla la oposición venezolana?

07 Enero 2016

Por Carlos Escorcia Polanco.

La oposición venezolana con el mayor cinismo y descaro desconoció un fallo del Tribunal Supremo de Justicia, el cual ordenaba la suspensión de la proclamación de cuatro diputados del estado de Amazonas por existir una acusación por compra de votos en ese estado.

La orden judicial era una medida cautelar de orden temporal mientras se dilucida en los tribunales el fondo de la cuestión de la irregularidad electoral planteada por la denuncia interpuesta por la parte perjudicada.

La Mesa de la Unidad Democrática, MUD, le mintió a sus electores al prometer algo que no podía cumplir a como ya tardíamente lo descubrió el pueblo.  Sus activistas, recorrían las colas en los supermercados, distribuyendo papeletas que decían, “Si usted quiere que terminen las colas vote por la MUD”. Votaron por la MUD pero las colas no desaparecieron.

No habían transcurrido ni 48 horas que el Tribunal Supremo Electoral venezolano otorgaba la victoria a la MUD cuando Enrique Capriles sin el menor empacho admitía ante las cámaras, lo que a todas luces era también otra mentira: “nosotros nunca prometimos resolver el problema del desabastecimiento”.

La transparencia del sistema electoral venezolano, hizo añicos el discurso del “fraude” de las oligarquías latinoamericanas desplazadas.  El libreto es: “si gana el partido de un gobierno del ALBA, hubo fraude, si pierde y por el contrario gana la oposición de las oligarquías desplazadas, entonces no hubo fraude.”

Pero no contentos con la honestidad y seriedad que siempre han caracterizado a los gobiernos progresistas, lo cual garantizó la transparencia y la victoria en Venezuela y en Argentina, ahora la derecha venezolana, que ha repetido cuatrillones de veces que se respete el “estado de derecho”, no ha vacilado un segundo en pisotear ese mismo estado de derecho que tanto dice defender.

Ningún analista descartaba antes del 6 de Diciembre la probabilidad que de darse un triunfo del Chavismo en Venezuela, la oposición aglutinada en la MUD, no solo pegaría inmediatamente alaridos de dolor siguiendo el ya preparado libreto del “fraude”, sino que lanzaría sus fuerzas a la calle, con resultados de violencia impredecibles.

En una sombría escena que nos recuerda el rostro serio pero amable de Mariano Fiallos Oyanguren, el 26 de Febrero de 1990, cuando haciendo gala de dignidad, que no se merecía la oposición mercenaria nicaragüense y anunciaba el triunfo de la Unión Nacional Opositora, también Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Nacional de Elecciones de Venezuela, anunció la noche del 6 de Diciembre con firmeza y gallardía, la victoria de las fuerzas de la muerte y la opresión.

Los resultados de las elecciones parlamentarias venezolanas obligaron a la oposición títere de Washington a desmontar el plan “antifraude” libreto escrito desde el imperio, porque, como dijera antes de las elecciones, la activista de derecha María Corina Machado, “el pueblo venezolano no permitirá otro fraude más”

La fanática e incendiaria oligarquía blancoide de Venezuela se quedó sin su argumento favorito, “el fraude” para justificar la violencia preparada de antemano.  Desconocer y pisotear al Tribunal Supremo de Justicia único facultado constitucionalmente para interpretar las leyes, es la nueva fase del libreto de una oposición que cree en todo menos en lo que tanto pregona, el estado de derecho.

[Carlos Escorcia Polanco es analista político nicaragüense, afincado en Los Angeles, California].

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