Del cristalino torrente cívico FSLN y la sequía opositora

01 Febrero 2016

Por Edwin Sánchez.

I

21 meses antes de las elecciones, cuando todavía no se hablaba de posibles candidatos ni de fórmulas recicladas en la oposición, Cid Gallup investigó que el Frente Sandinista de Liberación Nacional se refrescaba en el cristalino torrente ciudadano de donde fluye la Democracia de Nicaragua: 51%.

En tanto, los partidos liberales, Constitucionalista e Independiente, ajustaban en ese enero de 2015, una prolongada sequía de 4 y 2%, respectivamente.

Hoy, a nueves meses de los sufragios, los números del sandinismo son supremos, al elevar su transparente caudal a un 57 %, en la segunda encuesta del año divulgada por Cid Gallup.

¡Ojo!, esto sin incluir el superior nivel de simpatía cosechado por dos grandes activos del FSLN, al actualizar el partido en función de Nicaragua: el comandante Daniel Ortega y la escritora Rosario Murillo.

Mientras, el PLC, sin recurrir a la farándula mediática, exhibe un ligero crecimiento del 4.4%, como lo certifica M&R con la primera encuesta que dio a conocer el 13 de enero, en tanto marca un 4 cerrado con la otra firma.

No obstante, los que no aparecen en el radar cotidiano del pueblo nicaragüense, ni provocan el ánimo colectivo de acudir a sus exhibiciones mercuriales, son los que descalifican las encuestas con la misma amargura de masticar de nuevo la arena de aquel desierto electoral de 2011.

Llegan al descaro de presentar sus distorsiones como sesudos análisis de “expertos”, al decir que si el pueblo respalda a la derecha, es “cívico, democrático y valiente”, pero si se siente mejor con el FSLN es “cobarde, sin conciencia ciudadana”. O se va del país, como si la alta migración nicaragüense comenzó en 2007.

Si fueran ciertas esas trastornadas falacias, el futbolista Óscar Duarte Gaitán, titular de la selección de Costa Rica, no hubiera salido de Catarina en 1994, en “plena democracia”. Su familia dijo a los medios que se fue “en busca de mejores condiciones de vida”.

El escritor de derecha, Carlos Alberto Montaner, sabe cómo la infamia hiere la verdad: “En gran medida, las naciones, como las personas, viven de la imagen que proyectan. Exactamente por eso existen fórmulas para destrozar la reputación de ciertas gentes y de ciertos países. Hay enemigos interesados en destruirlos. Es un arma muy antigua perfeccionada durante la Guerra Fría”.

II

Hay quienes se creen centinelas de la razón, dueños de las iniciativas ajenas, patrones de la devoción popular y hasta administradores de los “hechos” al estilo Frank Sinatra: “A mi manera”. Pero los datos son demoledores. En las cifras, en las calles, en la grandiosa vida real que no cojea y anda mejor sin báculos roídos por la ideología conservadora.

Cuando el PLI empezó a imitar a dos grupos juveniles que se manifestaban frente al Consejo Supremo Electoral, el plagio de los llamados “miércoles de protesta” no les cambió su desolada base.

Hay algo más triste para la fracción Montealegre: 40 “miércoles” después, con todo y haber fabricado una “Coalición Nacional por la Democracia”, su dominio de la soledad ya nadie se lo discute.

Es decir, a pesar de contar con rotativas a su servicio, alguno que otro púlpito, operadores de la llamada “sociedad civil”, dóciles espacios televisivos y las Internacionales de extrema derecha, Nicaragua no los siente parte de su día-a-día. Cid Gallup, en su inaugural trabajo de campo 2016, los halló como los encontró el año pasado: 2% de preferencia.

En consonancia con las anteriores encuestas y de otras firmas, los datos de M&R dan cuenta que la oposición entró a este año electoral con todos sus saldos en rojo y serias dificultades de recarga: el 74.2% de la sociedad considera pésimo su papel y el 64.8% le coloca un R.I.P. anticipado a sus aspiraciones presidenciales.

III

Hay un factor que puede explicar el grave declive de la derecha conservadora y que desmiente la falsedad de los que les incomoda la verdad y dan rienda suelta a la especulación, al asegurar que el CSE hasta “las diputaciones ya las asignó”: los nicaragüenses no ven ningún problema de orden político.

El 75.4%, indica M&R, refiere que “la economía (desempleo, pobreza y alza de precios) constituyen los verdaderos problemas”, reportó El 19 Digital. Apenas el 2.6% dijo que “el gran problema del país” era “político”.

Para los que tratan de arreglar la órbita terrestre a su conveniencia y no admiten el escrutinio de las encuestadoras “mundanas”, esperando la “unción” conservadora de los que aún se resisten al papa Francisco, aquí otra forma de medir el desempeño de la extrema derecha: su “autorretrato” de los miércoles.

“Con menos manifestantes, se celebró la edición número 25 de los ´miércoles de protesta´”, (La Prensa, 30 septiembre 2015).

“A esta edición 29 (que realizan movimientos sociales junto a la Coalición Nacional por la Democracia…) acudieron menos personas que los anteriores. (Kity) Monterrey justificó la poca presencia de ciudadanos señalando que lo importante es hacer presencia…” (28 de octubre).

“Las organizaciones Rejudin y Forfunic, junto con el MDN se han mantenido (6 de noviembre) protestando frente al CSE... A esta demanda se han unido el PLI, el MRS y otras organizaciones de la sociedad civil. A pesar de que ya van treinta ´miércoles…´, cada vez llega menos gente a los plantones”.

… y a donde los convoquen.

De ahí que acudir a las primarias que organiza un sector de la derecha no les reservaba más que un desastroso noviembre por adelantado, pero sin poder alegar “fraude”, ese elástico y prodigioso término con que se maquillan las derrotas electorales, se enmascaran las candidaturas del fracaso y, sobre todo, se utiliza para tratar de manchar las victorias de la Izquierda.


 

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