En legitima defensa

09 Febrero 2016

Por Óscar Borge Mejía.

El ataque de los “intelectuales” de nuestra patria a las conmemoraciones del natalicio de Rubén Darío por parte de nuestro gobierno,  solo me puede hacer  remembrar el centro de la metáfora de la poesía del Príncipe de las letras españolas; dicho ataque ha tenido tanto eco que ha terminado a manos del principal brazo de Prisa, el que antaño fuera El País –aunque siga llamándose así- .

"El cielo esta opaco, el aire esta frio, el día triste…" y el rey burgués  se entretiene entre sus líneas y favorece a nuestros  intelectuales para despotricar nada más y nada menos en contra de nuestro lenguaje;  en esta palacio repleto del buen gusto literario cita a Belli, a Ramírez y a otros; usted lector imagínese este gran salón en que se ha convertido el diario El País, ellos se preguntan ¿qué es esto?” este gobierno que canta al porvenir, que dice: Carlos el amanecer dejo de ser una tentación, la misma tentación que para el poeta fue nacer en la aurora, este gobierno abandonado por la palabra de nuestros amigos que hoy se escandalizan de nuestro lenguaje.

El burgués idiota del siglo XIX que no entendía la poesía arrinconó al poeta a morirse de frio con su música tiririrín, olvidado, fuera de su casa, por que a la casa del burgués no entra el poeta, al capitalismo le es fútil la poesía. Al poder, al verdadero poder, le molesta otro lenguaje que no hayan construido sus instituciones, el poder no esta en el conocimiento, el conocimiento es construido por el poder como decía Foucault. Pues bien para Darío el uso de cierto lenguaje lirico y de la mitología griega, fue el acto de legitima defensa contra la burguesía que se había comido el nuevo orden industrial, fue exponer al burgués en su ignorancia y su carácter inculto, quien usurpador del mundo y desposeído de la cultura se había adueñado de los bienes y el poder.

Al igual que al burgués, a nuestros amigos -no tan idiotas hay que decirlo- les molesta cualquier trasgresión en el orden del lenguaje, de su lenguaje para ser exacto; y hoy en la anquilosada poesía y literatura nicaragüense, defienden a capa y espada cualquier construcción del lenguaje que no provenga de ellos. Especialmente esa que canta al porvenir, no por envidia –o quizá si- si no por estar al margen en la construcción del nuevo lenguaje y no hablo de las palabras que critican, hablo del lenguaje de la solidaridad y la dignificación que implica llevar la cultura al pueblo. Es de notar la distancia del "intelectual" con el pueblo en las criticas que hace la poetisa Belli a nuestra compañera Murillo, a la que acusa de un lenguaje "pueblerino"; no pienso siquiera defender el lenguaje de la comunicación que utiliza nuestro gobierno pero si señalar que peyorizar la palabra pueblo, es el reflejo inconsciente de la construcción de sus posiciones y las nuestras como sandinistas.  

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