Miguel Cardenal Obando

04 Marzo 2016

Por Silvio Mora, periodista y embajador de Nicaragua en Guatemala.

Desde Guatemala saludé a su Eminencia Miguel Cardenal Obando y Bravo, en su nombramiento de Prócer Nacional de la Paz y la Reconciliación, por entregar su vida a Nicaragua, a los seres humildes y sencillos. El religioso otra vez me incluyó en sus oraciones como en 1979 cuando me visitó al Hospital Regional de Jinotepe donde me encontraba internado por un grave accidente. Somos amigos desde 1970 cuando la lucha de la Federación Sindical de Maestros de Nicaragua, FSMN.

En marzo cuando brotan las flores de Semana Santa, los robles se visten de rosado, los corteses incendian de oro el paisaje y los chavalos nicaragüenses gozan de los jocotes, mangos y grosellas, lo nombra la Asamblea Nacional de Nicaragua. Marzo cuando salta la Patria Santa que es parte de nuestra historia, cuando el mundo cristiano se viste de armonía, cuando en esta hermosa tradición se rememora un momento de sacrificio, sufrimiento y muerte, pero los creyentes lo convertimos en una celebración de la vida. Por eso celebramos al líder religioso Miguel, porque las espinas las convierte en rosas fragantes, y perdona a los que no lo entienden.

El nuevo Prócer Nacional de la Paz – con él son 3 en Nicaragua – siempre llegó el tercer viernes a La Conquista, municipio de Jinotepe, para celebrar con peregrinos y fieles al Cristo Negro “el Señor de Esquipulas”. De este a oeste y de norte a sur, de valles a las montañas, de tierra fría a caliente, todos los promesantes contagiados se acercaban cargando corozo, flores, mangos, nísperos, jocotes y pinos jóvenes para bendecirlos el religioso vestido de negro impecable bajo soles de bordón, mientras los músicos arrancaban con pasión sus instrumentos hasta romper los cueros del tambor.

Hoy estamos estrenando un Prócer con corazón de pájaro, de guardabarranco, de zenzontle. Hombre que ha hecho de su vida un apostolado por la paz, por la verdadera paz que necesita nuestro pueblo, porque el amor entre unos y otros que predicara el joven rabino de Nazareth, sea el que impulse entre hermanos que ayer estuvieron distanciados y hoy reconciliados, trabajando por una Nicaragua mejor para todos. Aunque algunos tienen el pecho dolido porque Daniel y Rosario lo propusieron para tan distinguido reconocimiento.

Cuando cumplió sus 90 años, en exclusiva llegué a la Curia Arzobispal para abrazarlo con buen calor, además le regalé mi libro “Que todos se levanten” porque deben de saber que Miguel Cardenal fue maestro de matemáticas. Nos comentaba que las matemáticas no son frías ni difíciles, sino que van como versos dulces. “Hay que aprender cómo enseñarles, y que los estudiantes no le teman para que la aprendan bien”.

Es fácil entender los mensajes del Cardenal Obando y el Presidente Daniel que saben querer y proteger al Estado y la Iglesia de aquellos fanáticos con pensamientos envenenados. Nicaragua como todo país democrático ha logrado establecer una convivencia entre lo laico y lo espiritual. Este es el camino de este par de hombres nacidos en La Libertad, Chontales que tanto han hecho por la libertad de Nicaragua.

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