La batalla por Chinandega

20 Febrero 2009
La batalla por Chinandega Por Mario E. Overall Según el Diccionario Militar del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, el término Apoyo Aéreo Cercano se refiere a acciones aéreas ofensivas—por parte de aeronaves de ala rotativa o fija—contra blancos hostiles ubicados en las proximidades de fuerzas terrestres amigas, y que requieren de una cuidadosa integración con los movimientos y acciones de dichas fuerzas. Pruebas de la efectividad y refinamiento que ha alcanzado el Apoyo Aéreo Cercano pueden ser encontradas reiteradamente durante la guerra de Vietnam a mediados del siglo pasado o durante las dos guerras del Golfo más recientemente, sin embargo, el lector se sorprenderá al descubrir que ese singular método de combate aéreo nació en Centroamérica a mediados de la década de los veintes. En Mayo de 1926, una nueva revuelta estallaba en Nicaragua. Los Liberales, liderados por el General José María Moncada, declaraban territorio libre una basta región de la Costa Atlántica Nicaragüense y establecían un gobierno provisional en Puerto Cabezas. A su vez, el presidente Emiliano Chamorro, del partido Conservador, alistaba a las tropas de la Fuerza Constabularia Nicaragüense para hacer frente a la amenaza. Las escaramuzas entre los Constabularios y Liberales no se hicieron esperar, mientras que el Departamento de Estado Norteamericano mediaba infructuosamente entre las partes en pugna. Adicionalmente, el gobierno de México, buscando tener mayor influencia en la región, inicia el abastecimiento de armas y municiones a los rebeldes de forma encubierta. Poco después, en Agosto de ese mismo año, se recrudecen las acciones militares, forzando el desembarco de un contingente de Marines en el puerto de Corinto. Con ese delicado trasfondo político y militar es que se funda la Fuerza Aérea Constabularia Nicaragüense, equipada inicialmente con dos biplanos Hisso-Swallow que originalmente habían sido adquiridos por el empresario Humberto Pasos Díaz para establecer una pequeña empresa de transporte; sin embargo, ante el estado de guerra en que se encontraba el país, el gobierno de Chamorro decomisa dichos aviones y enlista—como mayores de la Fuerza Aérea—a los dos pilotos que los habían traído al país, siendo éstos los Norteamericanos William Brooks y Lee Mason. Por aparte, el mismo Pasos Díaz es nombrado Asesor Técnico mientras que otro norteamericano, un piloto naval llamado Irvine Rutledge, es nombrado Jefe de la incipiente arma aérea. La primera misión de combate de los Swallow Constabularios ocurre el 17 de Agosto de 1926. En esa ocasión, los dos biplanos atacan, con fuego de rifles y dinamita, a la embarcación de bandera Mexicana Concón, que pretendía desembarcar armas y municiones para los rebeldes liberales en las playas cercanas al puerto de Corinto. La escena se repite al día siguiente, con la diferencia de que es sólo un avión el que participa, registrándose nutrido fuego de ametralladoras por parte del buque Mexicano, el cual, al final de cuentas, se da a la fuga hacia aguas internacionales. En las semanas siguientes, los dos biplanos estuvieron involucrados en misiones de reconocimiento armado en coordinación con las tropas Conservadoras del General Roberto Hurtado, sobre bastas regiones del Cosiguina en donde operaban columnas guerrilleras Liberales. Así mismo, cuando los guerrilleros inician el corte sistemático de las líneas telegráficas entre Managua y Corinto, los aviones Constabularios realizan vuelos de enlace, transportando documentos y comunicados a las tropas del gobierno que operaban en la zona. Sin embargo, la mayor prueba de fuego aún estaba por venir... La batalla por Chinandega Tras la presidencia de facto de Adolfo Díaz, los liberales boicotearon las elecciones de 1916 y el conservador Emiliano Chamorro fue electo sin oposición. Los liberales tampoco participaron en las elecciones de 1920 y Chamorro organizó el fraude electoral para asegurar la elección de su tío, Diego Manuel Chamorro, quien asumió el 1 de enero de 1921. Diego Manuel Chamorro murió en el ejercicio del cargo, siendo sustituido por su vicepresidente, el jinotegano don Bartolomé Martínez –quien juzgando su actuación no compartía ni los intereses ni las ambiciones de los conservadores de Granada. Impulsado por intenciones o ideales más cercanos a las aspiraciones nacionales decidió alcanzar un entendimiento con los liberales y a ese efecto propició la celebración de un convenio con el jefe liberal Albino Román y Reyes tendiente a que terminara el dominio de los entreguistas. El convenio incluía la creación de un gobierno integrado por los dos partidos que debía asumir el próximo período gubernamental. Simultáneamente, el gobierno de Estados Unidos anuncia que los marinos serán retirados (14 de noviembre) y ofrece asistencia para la organización de una fuerza local. Así, en las elecciones de 1924, resulta electa la fórmula compuesta por el conservador Carlos Solórzano y el liberal Juan Bautista Sacasa como vicepresidente. Después de tomar posesión el 1 de enero de 1925, Solórzano solicita a Estados Unidos que demore el retiro de sus tropas. Ambos gobiernos acuerdan que las tropas norteamericanas permanecerán mientras los instructores estadounidenses ayudan a construir una fuerza militar nacional (Constabulary, Fuerza Constabularia Nicaragüense). Totalmente opuesto a esa convivencia entre liberales y conservadores, Emiliano Chamorro organizó las primeras turbas de fanáticos en la historia de Nicaragua. Conducidos directamente por el periodista conservador Gabry Rivas, las turbas chamorristas se impusieron la tarea de obstaculizar la administración Solórzano-Sacasa. En una ocasión asaltaron a mano armada una recepción en homenaje al cuerpo diplomático. En otra capturaron a Víctor Román y Reyes que se desempeñaba como Ministro. En junio, el gobierno de Solórzano firma un acuerdo con el Mayor retirado del Ejército de Estados Unidos, Calvin B. Carter, establecer y entrenar la Guardia Nacional. Así, El 4 de agosto de 1925 los marinos norteamericanos se marchan del país y los EEUU ponen fin a una ocupación militar de 13 años en Nicaragua. Sin embargo, para ese momento ya Solórzano y los liberales habían roto su alianza y el Presidente había purgado a los liberales de la coalición de gobierno, hasta que fue obligado a abandonar el poder por el golpe de estado del general Emiliano Chamorro, conocido como El Lomazo, el 25 de octubre de 1925. Y de ese Golpe surgió la guerra constitucionalista de 1926. Con el control de las armas, Chamorro desconoció el derecho de Sacasa a acceder a la Presidencia y quien meses antes había sido obligado a exiliarse. Chamorro metió a la cárcel a los diputados que le eran adversos y con los que quedaron, todos leales a él, se hizo elegir Presidente. Estados Unidos, se esforzó por colocar en la primera magistratura a su pupilo Adolfo Díaz, pero no pudo logarlo. Chamorro asumió el 1 de enero de 1926. Entonces, el 2 de Mayo de 1926, los rebeldes vuelven a la carga, encabezados por Luis Beltrán Sandoval y capitaneados por el depuesto Juan Bautista Sacasa y el ministro de la guerra, José María Moncada, quien desembarca en la Costa Atlántica como jefe del Ejército Constitucionalista. Se desarrollaba este conflicto cuando Augusto César Sandino, quien se encontraba en México, decidió trasladarse a Nicaragua. Estando en México, el General se vincula con líderes sindicales, obreros, militantes socialistas, anarquistas y masones. Es ahí donde conoce de las luchas sindicales, la agresión yanqui contra México por el control de los yacimientos petroleros de la misma Revolución Mexicana y en fin del progreso de la clase trabajadora. ..."en vista de los abusos de Norteamérica en Nicaragua, escribió, partí de Tampico, México, el 18 de mayo de 1926, en donde me encontraba prestando mis servicios materiales a la compañía yanqui, para ingresar al Ejército Constitucionalista de Nicaragua, que combatía contra el régimen impuesto por los banqueros yanquis en nuestra República"... El gobierno de Estados Unidos temía una nueva ola de violencia entre liberales y conservadores que pudiera desembocar en una "victoria izquierdista" como había ocurrido pocos años antes en México, envía buques de guerra que se estacionan en la costa Caribe frente a Bluefields, en mayo de 1926, con la excusa de proteger a los ciudadanos norteamericanos y sus propiedades. Con ese delicado trasfondo político y militar es que se funda la Fuerza Aérea Constabularia Nicaragüense, equipada inicialmente con dos biplanos Hisso-Swallow que originalmente habían sido adquiridos por el empresario Humberto Pasos Díaz para establecer una pequeña empresa de transporte; sin embargo, ante el estado de guerra en que se encontraba el país, el gobierno de Chamorro decomisa dichos aviones y enlista —como mayores de la Fuerza Aérea— a los dos pilotos que los habían traído al país, siendo éstos los Norteamericanos William Brooks y Lee Mason. Por aparte, el mismo Pasos Díaz es nombrado Asesor Técnico mientras que otro norteamericano, un piloto naval llamado Irvine Rutledge, es nombrado Jefe de la incipiente arma aérea. La primera misión de combate de los Swallow Constabularios ocurre el 17 de Agosto de 1926. En esa ocasión, los dos biplanos atacan, con fuego de rifles y dinamita, a la embarcación de bandera Mexicana Concón, que pretendía desembarcar armas y municiones para los rebeldes liberales en las playas cercanas al puerto de Corinto. La escena se repite al día siguiente, con la diferencia de que es sólo un avión el que participa, registrándose nutrido fuego de ametralladoras por parte del buque Mexicano, el cual, al final de cuentas, se da a la fuga hacia aguas internacionales. En las semanas siguientes, los dos biplanos estuvieron involucrados en misiones de reconocimiento armado en coordinación con las tropas Conservadoras del General Roberto Hurtado, sobre bastas regiones del Cosiguina en donde operaban columnas guerrilleras Liberales. Así mismo, cuando los guerrilleros inician el corte sistemático de las líneas telegráficas entre Managua y Corinto, los aviones Constabularios realizan vuelos de enlace, transportando documentos y comunicados a las tropas del gobierno que operaban en la zona. Sin embargo, la mayor prueba de fuego aún estaba por venir... Cuando se recrudecen las acciones militares, el gobierno de Estados Unidos ordena el desembarco de un contingente de Marines en el puerto de Corinto. El 28 de agosto, Frank B. Kellogg, nuevo secretario de estado de Estados Unidos (nombrado por el presidente Calvin Coolidge, conmina a Chamorro a negociar con los liberales la paz y a retirarse del poder (Nota KelIogg). Pocos días después, se inician las conferencias de paz entre delegados de las facciones en pugna, celebradas a bordo del buque de guerra norteamericano "USS Denver", supervisadas y conducidas por Lawrence Dennis, encargado de negocios de Estados Unidos en Nicaragua (10-24 de octubre), las que concluyen en un rotundo fracaso que marca el reinicio de las hostilidades y los marinos obligan a renunciar a Emiliano Chamorro (30 de octubre), quien deposita el poder en el senador Sebastián Uriza, quien, a su vez, es sucedido por Adolfo Díaz (11 de noviembre). Estados Unidos reconoce al nuevo gobierno (17 de noviembre) y al día siguiente, Díaz solicita la intervención de los marinos norteamericanos "para pacificar el país". Sandino regresa a Nicaragua el 1 de junio de 1926 a un lugar llamado San Albino. En este lugar se da cuenta de la miseria en la que viven sus compatriotas, los cuales trabajaban en una mina que administraban los yanquis. De esta manera, logra hacerse líder de los trabajadores mineros. Reúne a un grupo de mineros, armados con unos pocos rifles, se alza en armas el 26 de octubre de 1926 y se une a la causa constitucionalista. El 2 de Noviembre, en su bautizo de fuego, sufre la primera derrota. Entretanto, se forma el gobierno liberal provisional en Puerto Cabezas, Costa Atlántica, presidido por Juan Bautista Sacasa (2 de diciembre). Tras su derrota, Sandino se dirige a Puerto Cabezas, a pedir armas y municiones a Sacasa, quien le retiene por 40 días en la ciudad con evasivas. En esto, los marines yankis desembarcan en la plaza y ordenan a Sacasa que desaparezca en 24 horas. En su despavorida huída, deja numeroso equipo en el puerto. Sandino, con la ayuda de 6 de sus hombres y unas pocas prostitutas, saca del mar unos 40 rifles y bastante munición. De Puerto Cabezas se dirige a Prinzapolka, donde se encuentra el general Moncada. Aquí recibe Sandino su primera desilusión política. El ministro de la guerra no quiere que Sandino se vaya con el armamento que ha recuperado a Las Segovias. Es necesaria la intervención de otros ministros para que se le deje partir con sus armas. Fuerzas del Cuerpo de Marinos de Estados Unidos declaran "zona neutral" a Puerto Cabezas (24 de diciembre) y dan a Sacasa veinticuatro horas de plazo para abandonar la localidad. Gran cantidad de armas y municiones de los liberales son arrojados al mar. Los poblados de BIuefields, Río Grande y Prinzapolka, en la Costa Atlántica, son ocupados por los marinos norteamericanos y declarados "zonas neutrales" (diciembre). En Noviembre de 1926, Chamorro había sido sucedido en el cargo por Adolfo Díaz, quien sin titubear solicita la intervención del Gobierno Norteamericano para detener a los Liberales, que ahora estaban operando en numerosos grupos dispersos por casi todo el país. Sin embargo, no sería sino hasta después que los rebeldes cometieran desmanes en contra de ciudadanos Norteamericanos que el presidente Calvin Coolidge accedería a enviar un segundo contingente de Marines a Nicaragua, el cual empezaría a llegar a principios de Enero de 1927, desembarcando en Bluefields, Prinzapolka y Corinto. Sin embargo, mientras eso sucedía, el Gobierno Norteamericano autoriza el envío de una gran cantidad de armas al Gobierno Nicaragüense, incluyendo un tercer Hisso-Swallow, adquirido directamente de la fábrica. A mediados de Enero de 1927, un fuerte contingente Liberal, bajo el mando del General Francisco Parajón, entabla combate con las tropas Constabularias del General Alfredo Noguera Gómez en las regiones de León y Chinandega, en un claro intento de desgastarlas y desarticular la mayor concentración de tropas gubernamentales en el Occidente del país, lo cual logran tras encarnizadas batallas. Poco después, en un exitoso operativo de despliegue, los Liberales toman el poblado de El Maniadero, y comprometen las posiciones gubernamentales en la ciudad de Chinandega. Finalmente, el 6 de Febrero, los rebeldes tienden un cerco alrededor de Chinandega con el objetivo de sitiarla. Durante la maniobra, las tropas gubernamentales emplazadas en los poblados de Santa Ana y El Calvario, son puestas en fuga luego de cruentos combates. Poco después, los Liberales estrechan el cerco sobre Chinandega hasta romper sus defensas y tomarla, no sin antes librar una encarnizada batalla cuadra por cuadra, que deja innumerables muertos y heridos en ambos bandos. Ese mismo día, el presidente Nicaragüense autoriza al Mayor Norteamericano James J. Meade para que sus Marines releven a las tropas Constabularias en la defensa de Managua, ya que con la caída de Chinandega, la capital quedaba seriamente amenazada. Como era de esperarse, los aviones Constabularios son enviados rápidamente a atacar a los Liberales en Chinandega. Para el efecto, los pilotos constabularios, Lee Mason y William Brooks, realizan numerosos vuelos en los que lanzan candelas de dinamita y disparan sus rifles sobre las posiciones rebeldes. En relación con esas operaciones aéreas, en un artículo publicado por el New York Times, escrito por el mismo William Brooks en Marzo de 1927, nos relata: ...Las operaciones aéreas en conexión con la Batalla por Chinandega comenzaron en la mañana del Domingo 6 de Febrero. El Mayor Lee Mason, quien en ese tiempo fungía como jefe del Servicio Aéreo, había enviado un automóvil a recogerme y llevarme al campo aéreo, en donde debía prepararme para una salida de combate. Los Liberales, según me informó Mason cuando me reuní con él, habían tomado posesión de Chinandega, la importante ciudad del Occidente de Nicaragua, y el presidente Adolfo Díaz había resuelto utilizar nuestros aeroplanos en los esfuerzos que habrían de hacerse por recuperarla. Cerca del mediodía finalmente despegamos, Mason en el aeroplano Swallow nuevo, equipado con un potente motor Hispano-Suiza, llevando una cámara fotográfica y una ametralladora Lewis; mientras que yo lo hice en el Swallow viejo, que tenía un motor OXX de 100 caballos de fuerza con el acelerador totalmente abierto. Yendo en una máquina con tan poca potencia, lo único que podía llevar conmigo era una cámara, mi pistola automática y un rifle con algunos cartuchos de munición. Luego de despegar del valle de Managua y cruzar las montañas, nos aproximamos a Chinandega buscando ubicar las posiciones Liberales y Conservadoras, que según nos habían informado, estaban operando alrededor de la ciudad. Sin embargo no conseguíamos ver a nadie moviéndose en tierra. Al sobrevolar la ciudad, notamos que dos cuadras completas en el área de negocios estaban ardiendo, el humo elevándose hasta unos 5000 pies. Tomé unas cuantas fotos del incendio y luego procedimos hacia Corinto para estudiar la disposición de las tropas allí y recargar combustible. A las 5:00PM despegué nuevamente con rumbo a Chinandega. Al aproximarnos noté que tropas Conservadoras estaban atrincherándose a lo largo de la línea férrea que conduce al poblado de Philadelphia, a más o menos tres millas de Chinandega. En esa ciudad, se podían escuchar gran cantidad de disparos, mientras que el incendio ahora se extendía casi nueve cuadras. Nadie pareció notar la presencia de mi avión mientras descendía silenciosamente con el motor cortado. Sin embargo, cuando alcancé los quinientos pies, ametralladoras pesadas empezaron a dispararme desde tres puntos distintos. Inmediatamente procedí a mover los pedales de mi avión, haciendo que se moviera de un lado a otro violentamente y así poder esquivar las balas. En la segunda pasada ideé un plan para asustar a mis ‘admiradores.’ Tomé el contenedor en donde llevaba los rollos de película y lo vacié en el piso de la cabina, luego introduje varios cartuchos de balas en él para agregarle peso, lo cerré y luego lo tiré a tierra, muy cerca de una de las posiciones desde donde me atacaban. Las tres ametralladoras callaron inmediatamente luego de que el contenedor cayera estruendosamente. Los artilleros se tiraron al suelo y permanecieron así lo suficiente para darse cuenta que ‘la bomba’ no estallaría, pero igual, siguieron en el suelo por varios minutos más. Finalmente, cuando cayó la obscuridad retorné a Managua. A la mañana siguiente, los mecánicos nicaragüenses descubrieron no menos de diez agujeros de bala en las alas y fuselaje de mi avión. Por su parte el avión del Mayor Mason había regresado con once agujeros, todos muy cerca de la cabina del piloto. Al día siguiente, las tropas gubernamentales se preparan para lanzar un asalto a Chinandega desde las montañas circundantes. En ese sentido, uno de los Swallow, pilotado por Mason, es enviado a lanzar mensajes con instrucciones a los comandantes a cargo de la operación, lo cual realiza temprano en la mañana. Cerca del mediodía, es Brooks quien parte hacia Philadelphia con la misión de atacar las posiciones Liberales en ese poblado. He aquí la narración de dicho evento, en las propias palabras de Brooks: ...Arribé a Chinandega a una altitud de 2000 pies. Un parche blanco sobresalía en el entorno verde de la ciudad, formado por las cenizas del incendio de los negocios y por el cual—más adelante—se nos culparía al Mayor Mason y a mí. No había movimiento en la ciudad, por lo que proseguí a mi objetivo: El poblado de Philadelphia. Poco antes de arribar, noté que no había movimiento de tropas Liberales, sin embargo, en cuestión de segundos, las balas empezaron a impactar las alas inferiores de mi avión. Fue entonces cuando me di cuenta de que varios francotiradores me disparaban desde los árboles circundantes. Justo cuando estaba sobrevolando el centro del pueblo, una bala atravesó el piso del avión, pasando entre mis piernas, yéndose a estrellar finalmente en el tanque de combustible suplementario del ala superior. Minutos antes había decidido no usar mis bombas en el pueblo, pero los impactos de bala me enojaron, por lo que pensé que un par de explosiones vendrían bien para calmarlos. Primero lancé una candela de dinamita en un contenedor lleno de esquirlas. Luego de la explosión todo el paisaje pareció elevarse. Cuando el polvo finalmente se asentó, pude ver a las tropas Liberales corriendo por todo el pueblo, tratando de cubrirse en trincheras y agujeros; algunos soldados agitaban sus sombreros al viento, quizás tratando de rendirse, pero cuando yo entraba en picada sobre ellos, salían corriendo a toda velocidad a cubrirse detrás de lo que podían. Poco después decidí realizar un patrón circular sobre Chinandega, a tres millas de distancia, mientras que los francotiradores volvían a la carga sobre mi avión. Una bala atravesó una de las alas inferiores, pasando muy cerca del arco de la hélice, lo que me hizo pensar que quizás era mejor terminar mi trabajo y salir de allí lo más pronto posible. Fue así que me dediqué a localizar las posiciones de los francotiradores para lanzarles candelas de dinamita. El congestionamiento de tráfico que siguió a las explosiones fue probablemente el peor en toda la historia de Chinandega. Alguien seguramente les dijo a los pobladores que la mejor forma de toparse con las bombas era salir a la calle. Hombres, mujeres y niños corrían por todo el pueblo, incluyendo a través de la plaza. Parecían presas de la locura, dirigiéndose en cien direcciones a la vez. Sin embargo los francotiradores no se habían asustado ésta vez, y siguieron disparándome. No hay blindaje en el piso de las cabinas de éstos aviones, por lo que me empecé a sentirme intranquilo cuando una bala abrió un enorme agujero en el piso de la cabina delantera. Para empeorar las cosas, el tanque principal fue perforado por otro proyectil, por lo que decidí lanzar mi última bomba en un terreno baldío y regresar a Corinto. Cuando la bomba estalló, la locura se apoderó de la población nuevamente, todo el mundo empezó a correr. Finalmente, cuando aterricé, los mecánicos contaron 14 agujeros de bala en las alas y fuselaje de mi avión. El Mayor Mason regresó de su misión a las 4:15PM. Al descender de la cabina me dijo que probablemente sería necesario que yo regresara a Chinandega a ayudar a las tropas Constabularias en los combates. Cuando regresé, los Liberales agitaban grandes sábanas blancas, por lo que me dirigí hacia las posiciones Constabularias para tratar de avisarles que los rebeldes se estaban rindiendo. Primeramente les lancé un mensaje escrito, pero no ocurrió nada. Luego decidí hacer pasadas a baja altura en dirección a Chinandega, gritándoles, pero igual permanecieron en donde estaban. Finalmente tuve que abandonar el lugar sin lograr que los Constabularios aceptaran la rendición de los rebeldes. La mañana siguiente los Liberales habían cambiado de parecer y opusieron férrea resistencia cuando las tropas Constabularias avanzaron sobre la ciudad... No existe un registro exacto de cuantas misiones en total volaron Mason y Brooks. Sin embargo, en los periódicos reportes que Brooks hacía al New York Times se pueden notar las primeras tácticas de apoyo cercano implementadas por estos dos pilotos, así como el tipo de armamento casero que usaban en sus misiones. Es importante notar que todo esto ocurría días antes de que los Marines tomaran las riendas de la guerra en Nicaragua, incluyendo la operación de aviones de combate en el proceso. De hecho, muchas de las experiencias de los pilotos Constabularios serían implementadas por los aviadores navales Norteamericanos, quienes al final de cuentas, serían los que refinarían y perfeccionarían el concepto de Apoyo Aéreo Cercano especialmente durante la Segunda Guerra Mundial, los cuales son aplicables incluso en el presente. En relación a Chinandega, la ciudad fue recuperada por los Constabularios luego de varios días de cruentos combates, y la destrucción casi total del poblado, realizada por los Liberales antes de rendirse. En Febrero 19, una compañía de Marines ocupó la ciudad, trayendo con ellos gran cantidad de alimentos y medicinas. Quizás lo más interesante de todo, es que la historia aeronáutica olvidó el hecho de que las bases del Apoyo Aéreo Cercano fueron sentadas por dos hábiles y recursivos pilotos en sus misteriosos aviones Swallow durante la llamada "Guerra Constitucionalista" de Nicaragua. Notas al margen "¿Cómo se le ocurre morir por el pueblo?", preguntó el general José María Moncada en su entrevista con el general Augusto C. Sandino. "El pueblo no agradece; lo importante es vivir bien", dijo Moncada, tratando de convencer a Sandino para que no se enfrentara a las tropas de la Marina de Guerra de Estados Unidos que en esos días ocupaba militarmente el país. El córdoba, la moneda oficial de Nicaragua adoptada desde el veinte de marzo de 1912 por Adolfo Díaz. Sobre el autor Mario E. Overall LAAHS, de Guatemala El Señor Mario E. Overall (Estudios Superiores de Ingeniería en Sistemas en la Universidad Mariano Gálvez de Guatemala) es miembro fundador del Latin American Aviation Historical Society (LAAHS), en donde se desempeña como encargado de los sistemas informáticos de la institución. Adicionalmente, el Sr. Overall realiza tareas de investigación, principalmente en aspectos relacionados con la historia de la aviación civil y militar en la región Centroamericana. Ha publicado alrededor de veinticinco artículos sobre temas históricos, la mayoría de ellos en el sitio web de LAAHS (http://www .laahs. com) y en revistas de aviación en Latinoamérica y Europa. Así mismo, ha encabezado proyectos de investigación a gran escala tales como el de documentación de las operaciones aéreas de la CIA en Guatemala en 1954, las operaciones aéreas de la Guerra de las 100 horas entre Honduras y El Salvador, y los orígenes de la aviación militar en Nicaragua, entre otros. Actualmente, el Sr. Overall también se desempeña como investigador de campo para la División de Archivos del Smith-sonian National Air & Space Museum, específicamente para el proyecto de documentación de la historia de la aviación en Centro América, y como corresponsal de la revista Brasileña FLAP Internacional para Honduras, El Salvador y Guatemala.
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