"Paren al huracán Trump"

12 Marzo 2016

Por  Carlos Escorcia Polanco.

El pánico y la desesperación se han apoderado de la dirigencia del partido Republicano de Estados Unidos ante el agresivo ascenso de la precandidatura de Donald Trump en la actual etapa de primarias de su partido político.

De manera consistente y persistente, todas las encuestan indican que Hillary Clinton derrotaría fácilmente a Trump.  Una encuesta de CNN dice que Clinton lo derrotaria 52% a 44%, mientras que el senador Bernie Sanders derrotaría a Trump, 55% a 43%.  El margen de victoria de Sanders sobre Trump sería de 12 puntos porcentuales mientras el de Clinton sería de 8 puntos.

El grito de guerra del Comité Nacional Republicano, RNC por sus siglas en inglés, parece ser "Paren al huracán Trump si no queremos sufrir una tercera derrota a manos de los demócratas en las elecciones presidenciales de Noviembre.

Los analistas políticos de la gran prensa estadounidense parecen perplejos y luchan por encontrar una explicación a lo que ya se conoce como "el fenómeno Trump".  El multimillonario tiene una boca mas vulgar que una ramera de cuarteria, pero eso parece no desprestigiarlo ante el electorado.

Trump habla hasta por los codos y no permite que nadie lo interrumpa.  "Excuse me” (disculpeme) le grita a todo aquel que lo interrumpe y no presta la guitarra ni fácil ni dificilmente.  Sacó por la fuerza al periodista mexicano Jorge Ramos cuando este le hizo una pregunta que molestó al arrogante millonario.  Ramos pertenece a UNIVISION, la misma cadena que Trump demandó por supuesto incumplimiento de contrato, al negarse UNIVISION a transmitir el certamen de Miss Universo, del cual Trump era presidente.

La lista de incidentes en los cuales Trump ha mostrado su violenta personalidad incluyen ofensivas alusiones a las mujeres a las cuales llama “chanchas gordas.”  Cuando le disgustó una pregunta de la periodista Megyn Kelly de la cadena televisiva FOX, el millonario charlatan dijo que la reportera andaba con la regla y que le brotaba sangre por los ojos, las orejas y “por donde sea.”

Trump ha abogado porque a los ciudadanos de la religión musulmana se les niegue la entrada a Estados Unidos, amenaza con deportar a 11 millones de inmigrantes indocumentados y promete construir un muro en la frontera, para despues cobrarle al gobierno de México por el costo de la construcción de dicho muro.

En al menos dos ocasiones docenas de jóvenes manifestantes negros del movimiento “Las vidas de los negros importan” que se han presentado a las concentraciones de Trump para llamar la atención a su causa, han sido echados por la fuerza por órdenes de Trump, sin importar que están las cámaras de televisión de las cadenas estadounidenses.

El millonario charlatán llegó al extremo de decir públicamente que durante las elecciones presidenciales de 2012 cuando Clinton compitió y perdió en las primarias contra Barack Obama, a la ex primera dama “se la cogieron,” palabras textuales del original en inglés. Trump ha menospreciado aún al anciano del partido republicano John McCain, negándole su condición de héroe de guerra.  Según Trump, el senador McCain no es ningún héroe, porque tuvo la suerte de ser capturado por el enemigo durante la guerra de Vietnam pero eso no lo convertía en héroe.

Ni el papa se ha escapado de las agudas e incisivas diatribas del multimillonario que se considera el dueño absoluto de la verdad y no le permite a nadie que le contradiga.  Curiosamente, al único dirigente mundial que respeta es al presidente ruso Vladimir Putin, para quien solo frases elogiosas tiene.  Putin le ha reciprocado los piropos diciendo a su vez que Trump es un político capaz e inteligente.

En un reflejo de lo ideológicamente es la oposición nicaragüense, manufacturada a la imagen y semejanza del imperialismo norteamericano, Trump no ofrece aún ninguna plataforma política.  Se limita a lanzar insultos y zarpàzos a diestra y siniestra.  Ofrece desmantelar todas las conquistas sociales obtenidas bajo la administración Obama, reconstituir las fuerzas armadas y hacer que los enemigos de Estados Unidos le tengan miedo.

Cuando el senador Marco Rubio, el cubano anticastrista, el gallito tapado de la oposición nicaraguense le echó en cara las cuatro veces en que el millonario se ha declarado en quiebra, Trump le respondió con una andanada de insultos desde que sudaba como un condenado hasta sugerir la supuesta superioridad de su pene.

Sin embargo, tanto circo y obscenidades del millonario, no han hecho mella en el prestigio de Trump.  Mientras mas grita, mientras mas insulta, mientras mas amenaza a las mujeres, a los inmigrantes, a los musulmanes, mas sube en las encuestas.  Por supuesto que son encuestas limitadas al universo de militantes del partido republicano.  En las encuestas a nivel nacional que incluyen al partido Demócrata, el vulgar millonario las ha perdido por amplio margen.

Los periodistas estadounidenses y comentaristas politicos no han logrado descifrar “el fenómeno Trump”, han buscado una explicación a su ascendente popularidad.  El tipo no tiene propuestas, solo críticas, no tiene una plataforma solo ofensas, insultos y vulgaridades con las que cosecha estruendosos aplausos de sus simpatizantes.

“Pero que esperaban ustedes, estos son los Estados Unidos de América” declaró lapidariamente el legendario periodista Bob Woodward, ex reportero del Washington Post, famoso por ser quien reveló el escándalo de Watergate en 1973 y que le costó la presidencia al presidente Richard Nixon.

El grueso de simpatizantes de Trump está integrado por ciudadanos de edad mediana, entre los 30 y 60 años de edad con limitada formación académica, de clase obrera o clase media baja que carecen de educación universitaria, son de raza blanca, muchos de los cuales perdieron sus empleos durante la recesión de 2009 que Bush le heredó a Barack Obama.  Estos estadounidenses blancos y pobres resienten profundamente no ser parte del pastel de la recuperación económica de Obama que está generando un promedio de 250 empleos nuevos mensualmente en la actualidad.

Estos sectores de raza blanca y desplazados económicamente son los que aplauden a rabiar al excéntrico millonario.  La propaganda conservadora racista y anti Obama tambien juega un papel en la conducta de este grupo.  El Ku Klux Klan ha expresado abiertamente su apoyo por la candidatura de Trump, lo que ha provocado que los analistas comiencen a comparar a Trump con Adolfo Hitler en Alemania en 1939, cuando el dirigente nazi pronunciaba encendidos discursos que conquistaban a las masas y las condujo al fascismo.

Si Donald Trump gana la nominación del partido republicano, lo mas seguro es que perderá las elecciones generales de Noviembre ante Bernie Sanders o Hillary Clinton.  Si el Comité Nacional Republicano tiene éxito en parar al huracán Trump, provocará una rebelión al interior de su propia granja que igualmente pavimentará el camino para una segura derrota y posible destrucción del partido.

El partido Republicano de los Estados Unidos no está preparado sicológicamente para enfrentar una tercera derrota electoral, luego de los 2 períodos de Obama.  Los cambios demográficos de la población estadounidense, las tendencias hacia ideas nuevas, progresistas y hasta socialistas que se gestan al interior de la sociedad norteamericana, impedirán que el huracán Trump llegue a la Casa Blanca.

Una derrota electoral republicana será un amargo cáliz político que la dirigencia partidaria está desesperadamente intentando evitar, para lo cual, les es imperativo lanzar ese grito de guerra “Paren al huracán Trump.”

(Carlos Escorcia Polanco es analista político nicaragüense afincado en Los Angeles, California)

 

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