No es sano, no es humano y no es aceptable bajo ningún concepto

23 Marzo 2016
No es sano, no es humano y no es aceptable bajo ningún concepto

Quince muertos de Domingo de Ramos a lunes Santo en las carreteras, la mayoría de ellos peatones: Hay que darse cuenta de que esto no es sano, no es humano y no es aceptable bajo ningún concepto.

La policía hace esfuerzos, pero en el fondo tenemos que cambiar la cultura carrocéntrica que predomina en la sociedad. Los peatones por lo general ni siquiera se dan cuenta de que tienen el derecho de transitar las calles (por cierto, con malos o inexistentes andenes y con escasos pasos peatonales que de todos modos nadie respeta).

Muchos conductores se actúan como si no se diesen cuenta de que podrían estar amenazando la vida de sus propios familiares, amigos y vecinos por la manera como se comportan en el tráfico. En realidad, su comportamiento es suicida y homicida a la vez. Nos estamos matando los unos a los otros, y nos estamos matando a nosotros mismos, por nuestra propia ceguera.

La vida del peatón en cualquier ciudad de Nicaragua vale menos que nada. Hay que andar capeando carros todo el tiempo. La regla que vale es "el carro pasa primero, el que va a pie que se cuide".

El transeúnte debe tener tímpanos de acero para soportar que le toquen la bocina al lado del oído por cualquier motivo. El dispositivo del vehículo que más usa un buena parte de los conductores en el país es la bocina. ¿Por qué? Porque no tienen ni idea de lo que es el manejo defensivo. Antes de llegar a una esquina, en vez de bajar la velocidad, lo primero que hacen es tocar la bocina como diciendo "¡Apártense que aquí vengo yo!"

Lo peor es que la mayoría de la gente, tenga vehículo o no, ha internalizado que el motorizado siempre tiene la autoridad en la calle: En general se acepta que el que tiene una licencia para matar (perdón, para conducir) tiene más competencia en el tráfico que el simple peatón que no la posee. Es algo totalmente errado.

Es triste ver cómo gente pensante, con gran calidad humana, muchas veces con alta conciencia política y conocimiento de la sociedad, una vez sentada detrás del volante de su carro se vuelve un energúmeno, discutiendo con otros choferes en medio de una rotonda, aventajando por donde no se debe o conduciendo a alta velocidad en zonas residenciales.

El problema es que hay toda una cultura carrocéntrica (o sea, que pone al carro en el centro del universo) que es preciso cambiar. Así como ya no está bien visto que el hombre le pegue a la mujer, hay que trabajar hacia una nueva cultura en la que el estar detrás del volante se convierta en una responsabilidad y el poder transitar las calles se convierta en un derecho ciudadano.

Los quince muertos de la noche del domingo al lunes no son solo producto del alcohol, son producto de una cultura asesina del tráfico. El alcohol solamente creó las condiciones para exagerar todas las barbaridades que a diario cometen los automovilistas en las calles y carreteras del país.

Esto no lo puede arreglar solamente la policía, aunque sería bueno ver más mano dura desde ese lado. Un problema grave que tenemos, es que la mayoría de los formadores de opinión del país son conductores que dependen totalmente de andar en su vehículo y una vez detrás del volante, de manera inconsciente, se vuelven incapaces de ver las cosas desde el punto de vista del peatón.

Propongo un movimiento ciudadano para velar por los derechos peatonales del pueblo y de todas las personas, por el derecho humano de poder transitar las calles y movilizarse por el territorio nacional sin temor a ser atropellado o morir en el tráfico.

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