¿Retroceden las fuerzas revolucionarias en América Latina?

17 Mayo 2016
Por Carlos Escorcia Polanco
"América Latina no vive una época de cambios, sino un cambio de época" Rafael Correa, presidente de Ecuador.
Unos meses después de la toma de posesión de Violeta Chamorro como presidenta de Nicaragua en 1990, un periodista estadounidense le preguntó al verdugo del pueblo nicaragüense, coronel Oliver North, quien fue despedido de su puesto asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca por el escándalo Irán Contras, si creía que su lucha había fracasado en Nicaragua.
Oliver North respondió: “Solo llama a la casa presidencial en Managua y verás que el presidente de Nicaragua no es Daniel Ortega.”. 25 años después el contexto político nicaragüense ha dado un giro de 180 grados. Ortega sufrió 3 derrotas electorales seguidas, pero hoy la oposición a su gobierno se encuentra en estado de coma y ha quedado reducida a su mínima expresión.
Cuando la G.N. somocista asesinó a Carlos Fonseca Amador en Noviembre de 1977, la tiranía proclamó victoria y dió por liquidada a la guerrilla del FSLN. Su argumento era triunfalista pero simplista. De la dirigencia Sandinista una parte estaba en la cárcel, otra parte en Cuba y otra parte muerta. Tres años después, el tirano huía de Nicaragua como alma que se la lleva el diablo para no retornar jamás.
Hoy que el imperialismo estadounidense lanza una furiosa arremetida a nivel mundial para recuperar el equilibrio perdido durante la última gran recesión de 2008 (Un síntoma revelador son “Los Papeles de Panamá”), pretendiendo recomponer el flujo y destino de la multibillonaria masa monetaria mundial y convertir a Estados Unidos en el único paraíso fiscal del planeta, algunos analistas creen que las fuerzas revolucionarias sufren un retroceso estratégico en América Latina.
Nada más lejos de la verdad. Las fuerzas revolucionarias de América Latina pueden sufrir algunas derrotas temporales pero no están retrocediendo, ni sufriendo reveses tácticos ni estratégicos. Aunque es cierto que en algunos momentos se han sufrido derrotas trágicas y dolorosas, las fuerzas revolucionarias se han recuperado con mayor fuerza que las recuperaciones de la Bolsa de Valores de Nueva York, luego de sufrir dramáticas caídas en el mercado bursátil. El presidente Rafael Correa definió correctamente esta tendencia cuando afirmó que "América Latina no vive una época de cambios, sino un cambio de época."
El imperialismo se ensañó por mas de medio siglo con la Cuba heroica del comandante Fidel Castro para terminar capitulando y reconociendo que el bloquéo a Cuba ha sido un fracaso para Estados Unidos, aunque los sectores mas recalcitrantes estadounidenses aún se niegan a levantarlo.
En Venezuela, las fuerzas reaccionarias experimentaron una victoria pírrica con el triunfo de las elecciones parlamentarias de Diciembre de 2015. Ganaron una elección pero no conquistaron el poder. Enfrentados ahora a otros 3 poderes del estado, la derecha venezolana “guarimbera” y “bachaquera” (que trasiegan alimentos y productos para provocar escasez artificial), se encuentra empantanada.
La Oligarquía venezolana, con su “victoria parlamentaria temporal”, cometió dos gravísimos errores estratégicos: 1. Logró despertar al Chavismo que roncaba plácidamente el conformismo de su poderosa influencia en el pueblo y se había dormido sobre sus laureles. 2. Le mintió al pueblo y este ya se dio cuenta que a la derecha solo la mueve egoístas intereses políticos y no el bienestar del pueblo.
“Voten por nosotros y se terminarán las colas” le decían al pueblo en las afueras de los supermercados y mucha gente les creyó. Hoy ya se dieron cuenta que eso era mentira y que eran los oligarcas los verdaderos culpables de la escasez de alimentos, provocada artificialmente por los empresarios como Lorenzo Mendoza de la empresa Polar.
El referéndum revocatorio está en la cola de un venado y es mas probable que un meteorito choque contra la casa de Henry Ramos Allup, que la oposición logré hacer el revocatorio y sacar a Maduro del palacio de Miraflores. La oposición se jacta de haber alcanzado dos millones y medio de firmas, olvidando que el Chavismo reunió 10 millones de firmas para solicitarle a Obama que revocara su infame decreto declarando a Venezuela una “amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional de Estados Unidos.”
En Brasil el pueblo resiste en las calles, el golpe de estado parlamentario que es la modalidad marcada por el libreto de la CIA para América Latina. La época de las dictaduras militares en donde se daban cuartelazos armados para derrocar presidentes quedó atrás y ahora se vive una nueva época, la cual podrá tener sus altibajos, sus cambios adversos temporales, pero la época de la marcha hacia el socialismo del siglo XXI, no se detiene.
Aún cuando el golpe de estado en Brasil contra la presidenta Dilma Rousseff logrará consolidarse, ya el nuevo presidente ha anunciado que se respetarán las conquistas sociales de la Rousseff. Aún está por verse si la acusación contra la presidenta brasileña será irreversible, dándose el extraño caso de que no se conoce a ciencia cierta cuales son los cargos cometido y que artículo de la legislación brasileña ha violado la mandataria.
En Argentina, ya los analistas comienzan a expresar dudas que el presidente de derecha Mauricio Macri logre terminar su mandato por sus draconianos medidas que han resultado en despidos de hasta 100 mil personas y gigantescas manifestaciones en las ciudades argentinas. Si Macri continúa el rumbo que lleva hasta ahora, no hará sino abonar el terreno para el retorno del Kitchnerismo al poder en las próximas elecciones.
En Ecuador la Revolución Ciudadana de Correa parece estarse consolidando y no hay señales que indiquen que la oposición haya hecho avances significativos que amenacen la hegemonía revolucionaria. En Bolivia, aunque Evo Morales perdió un referéndum, con lo que se prohíbe su reelección, no ha perdido el poder y nada garantiza que la oposición sea capaz de derrotar al partido MAS, Movimiento Al Socialsmo del presidente Morales.
En Cuba, la Revolución llegó para quedarse con la capitulación de Estados Unidos que públicamente ha reconocido el fracaso de su política y una nueva era en las relaciones de ambos países dará curso a un cambio en donde la época revolucionaria seguirá su cursó iniciado hace mas de 54 años.
En Nicaragua, los observadores y analistas políticos son testigos de la agonía de la oposición antisandinista la cual se encuentra en “cuidados intensivos” y no da señales de volver a la vida, ante toda una nube de testigos que confirman la irreversible consolidación del Sandinismo, testigos calificados que no pueden ser acusados de “izquierdistas” como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la CEPAL, el Banco Interameriano de Desarrollo, BID y a nivel interno el Consejo Superior de la Empresa Privada, COSEP y tres firmas encuestadoras que atestiguan la insuperable popularidad del presidente Daniel Ortega.
Se pueden dar cambios temporales y hasta cosméticos en esta época, pero no se podrá volver a la época de la barbarie militar del plán Condor y los asesinatos en masa de los sectores populares. Se pueden dar reveses momentáneos y hasta profundos y dolorosos como la derrota electoral de 1990 frente a la oligarquía chamorrista y el emperialismo yanque, pero la marcha hacia la victoria no se detiene.
La época de las crueles dictaduras como la de Stroessner en Paraguay, Videla en Argentina, Pinochet en Chile, Marcos Jimenez en Venezuela, Trujillo en República Dominicana, Somoza en Nicaragua o Batista en Cuba es una época superada por los pueblos latinoamericanos.
Aún recuerdo, hace 36 años, que el comandante Fidel Castro proclamaba en la plaza de la Revolución frente a la UCA, en Managua “ya somos tres”, refiriéndose a Cuba, Nicaragua y la pequeña Grenada, cuya incipiente revolución fue aplastada por la soldadesca Reganeana y su líder Maurice Bishop asesinado. Ortega perdió las elecciones en 1990 y la Revolución Grenadina fue aplastada, pero eso no detuvo el avance de las fuerzas revolucionarias en todo el continente.
Hoy no somos 3 sino 6 gobiernos de inequívoca vocación revolucionaria: Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y El Salvador. Como lo dijera el comandante Tomás Borge, “Reagan se fue, la Revolución se quedó”. La época revolucionaria continua firme a pesar de cambios temporales de esta época, la época del Chavismo, del Sandinismo, la época en la que “después del primer paso no pararemos de andar jamás.
(Carlos Escorcia Polanco es analista político nicaragüense, afincado en Los Angeles, California).
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