El gobierno, el FMI y las Reservas Internacionales

04 Marzo 2009
De acuerdo con "Informe Pastrán", estas son las declaraciones del Presidente del BCN sobre la eventual pérdida de reservas internacionales. "Una vez concluida estas negociaciones con el FMI, se determinará si nuestras reservas financieras se podrán mantener, aumentarlas o disminuirlas. (...) Nosotros como Banco Central creemos que este año las condiciones (crisis mundial) nos obligan a perder reservas. Estamos haciendo distintas proyecciones, pero estamos esperando una pérdida de 40 millones de dólares en reserva...". Es totalmente razonable esperar una pérdida de reservas internacionales debido al impacto de la crisis económica internacional. Esto se debe a los canales a través de los cuales se espera que se producirá este impacto. En efecto, estos canales incluyen tanto la caída en los ingresos por exportación, pasando por la disminución de las remesas familiares, menores flujos de ingresos por turismo receptivo, una disminución significativa en el flujo de los recursos de cooperación (al sector privado?) provenientes de la Republica Bolivariana de Venezuela, un flujo aminorado de inversión extranjera directa, y una reducción en el crédito externo al sector privado. Cada uno de estos impactos implicaría una reducción en los principales fuentes de ingresos de divisas al país. Por el lado de los egresos, el menor precio del petróleo significara un ahorro importante que compensara, pero quizá solo en parte, en parte, los menores ingresos. ¿Cuál será la reducción neta en las fuentes de divisas, es decir la diferencia entre los menores ingresos en concepto de fuentes de divisas, y las erogaciones por importaciones de bienes y servicios y otros egresos? El doctor Francisco Mayorga ha estimado –si mal no recuerdo– que la disminución neta en las fuentes de divisas podría alcanzar un monto de hasta US$ 100 Millones. Asumamos que esta estimación es correcta, o bien asumamos que es correcta la del Presidente del Banco Central, de una disminución de solo US$ 40 Millones. El punto es que, si se reducen las fuentes de ingreso de divisas, mucho mas que lo que se reducen los pagos por importaciones y otros, es decir si se produce una reducción neta en el flujo de divisas que ingresan al país como resultado de sus transacciones externas, la variable de ajuste lo constituye una reducción en las reservas internacionales. Si la estimación del doctor Mayorga es correcta, la pérdida de reservas seria de US$ 100 Millones, si la estimación del doctor Rosales es correcta, la pérdida seria de US$ 40 Millones. Pero estamos ante el impacto de un severo choque externo sobre nuestra economía, el cual se espera que será transitorio. El papel de las reservas, por definición, es contribuir a amortiguar el impacto de choques o situaciones criticas transitorias. En otras palabras, las reservas son un buffer que debe contribuir a afrontar los tiempos de crisis, sin que el país se va obligado a adoptar medidas monetarias y fiscales aun mas restrictivas, que contribuyan a deteriorar todavía mas el ya debilitado nivel de actividad económica y empleo. La alternativa –es decir, la opción de preservar las reservas a toda costa–, es adoptar medidas restrictivas que contraigan suficientemente el nivel de actividad económica, hasta el punto en que el menor crecimiento de la economía (y el mayor desempleo y subempleo) se traduzca en una menor demanda de importaciones, y por tanto, en un menor egreso de divisas. Con el fin de mantener las reservas a toda costa, se asumiría un costo económico, social y humano injustificable, e innecesario, que pagarían, sobre todo, los sectores mas vulnerables de nuestra sociedad. Fíjese usted: se ha recomendado implementar una política monetaria y crediticia más expansiva para procurar que los negocios y empresas tengan acceso a los recursos de liquidez que necesitaran para continuar operando, en vez de que la restricción monetaria y crediticia contribuyan a arrastrar más la economía a hundirse en el pozo recesivo. Pero este tipo de política monetaria y política mas expansiva, que suena tan razonable como respuesta a la desaceleración económica tan marcada en la que ya hemos entrado, presionaría aun mas sobre las reservas, y por tanto esta opción de política económica quedaría automáticamente bloqueada como opción –si acaso usted desea preservar las reservas a toda costa. Incluso, dado que la actual crisis se reflejara en una caída de las exportaciones –un crecimiento negativo de estas, para estar claros–, y que aunque la demanda interna frene su ritmo de crecimiento, esta crecerá positivamente, y una parte significativa de ella se orientara a demandar importaciones, estas ultimas crecerán, y ampliaran el desequilibrio externo, el cual, en un contexto de menores recursos externos, inevitablemente se traducirá en pérdida de reservas internacionales –aún sin implementar absolutamente ningún tipo de política expansiva. En este contexto, preservar a toda costa el nivel de reservas implica que habría que aplicar políticas monetarias y fiscales "pro-cíclicas", es decir, políticas monetarias y fiscales restrictivas que empujarían todavía mas al país hacia la recesión económica. A fin de cuentas, a mi no me queda claro porque el mundo se derrumbará y el cielo se nos vendrá encima, y nos arrasara el fuego del infierno, si en vez de un nivel de reservas de US$ 1,050 Millones tenemos uno de solo US$ 1,010 Millones –US$ 40 Millones menos– o uno de US$ 950 Millones. De nuevo me permito recordar que las reservas, por definición, constituyen un colchón al que uno recurre en los tiempos difíciles, para amortiguar el impacto de los eventos negativos o adversos. Por definición, así es. La aplicación de políticas aun mas restrictivas para preservar las reservas a toda costa, en un contexto como el actual, dicho sea de paso, atentaría incluso contra el propio Convenio Constitutivo del FMI, el cual establece que el propósito de dicho organismo es ayudar a los países miembros a hacer frente a este tipo de situaciones criticas, sin tener que recurrir a medidas restrictivas, que impliquen ajustar a la baja los niveles de producción y empleo, o a devaluaciones competitivas y medidas proteccionistas. Dicho Convenio, en cuya redacción participo el mismísimo John Maynard Keynes, establece que el objetivo fundamental de la política económica, al cual deberá contribuir el FMI, será alcanzar y mantener altos niveles de actividad económica y empleo, no ajustarlos a la baja para intentar mantener a toda costa un nivel de reservas. Reconocer que es razonable, en el contexto de una crisis como la que atravesamos, esperar una pérdida de reservas, no tiene nada que ver con debilitar u olvidar la demanda ciudadana legitima de revisar el resultado de las últimas elecciones, lo dicho sea de paso ayudaría a mantener los desembolsos de apoyo presupuestario, y por tanto, a atenuar las presiones sobre las reservas. Pero si el diagnóstico de la crisis es tan duro como lo creen los economistas mas serios y creíbles en el mundo, el país debe estar preparado para utilizar el colchón amortiguador que acumuló para hacer frente a épocas de vacas flacas como esta.
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