Ricardo entre flechas rotas

06 Julio 2016

Por Silvio Mora.

El profesor Ricardo Trejos Maldonado se negó a salir de la cárcel en 3 momentos luego que un juez local le aplicó 30 días de obras públicas inconmutables, por repartir comunicados del Sindicato de Maestros de Masaya: La primera vez, cuando hicimos gestiones en su favor como dirigente de la Federación Sindical de Maestros de Nicaragua, FSMN; la segunda, cuando Cornelio Hueck Plata, como presidente del Congreso le ordenó al jefe militar de la plaza dejarlo libre, y la tercera, cuando lo visitó el doctor Pedro Joaquín Chamorro, director de “La Prensa”, pues ya era su corresponsal que hacía vibrar las teclas de las “remington”.

“No salgo!!. Fui juzgado y condenado. Me faltaban 8 días para recobrar mi libertad pero no salgo. Quiero que el mundo sepa que en Nicaragua estamos viviendo tiempos de horror y verguenza”, dijo. Desde entonces le llamamos sus amigos “Ánimas Trujano”: indígena mexicano ganador de respeto y admiración por todos. Ánimas y Ricardo nunca rindieron culto a la personalidad de nadie. Por eso también fue respetado por hombres y mujeres de todas las localidades. Disfrutábamos cuando decía: “Soy el único marxista-leninista conservador”… por su filiación política.

Debo decir que Ricardo junto a William Ramírez y José Esteban Quezada (q.e.p.d.) me lanzaron como periodista en la Unión Radio –de don Ricardo Arróliga-, y en Radio Corporación –de don Fabio Gadea y José Castillo-. Fue cuando en 1970 el Presidente Anastasio Somoza Debayle descabezó la Federación Sindical de Maestros de Nicaragua, FSMN y nos echó a la calle a 300 maestros que participamos en la gran huelga “Por la dignidad magisterial”. Ordenó al sector público y privado que no nos dieran trabajo por Sandino-comunistas. Muchos colegas se fueron del país, otros fueron vendedores, y algunos choferes o decidieron integrarse a las filas del Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN.

Entonces pasé de maestro de escuela a periodista de diversos medios. Por fortuna yo tenía alguna cualidad. Ricardo me recordaba que en la Federación Sindical de Maestros de Nicaragua, FSMN editaba con Luisito Porras el tabloide llamado “Tribuna del Magisterio”. Con buen suceso trabajé, primero, con Juancito Molina y el profesor Trejos en radioperiódico de las 11 de la mañana “El Imparcial”; que de imparcial nada tenía porque nosotros con el "gusanito” de revolucionario a veces abusamos, porque el señor Arroliga había sido militar.

Con el maestro Ricardo Trejos coincidíamos que el magisterio y el periodismo son profesiones similares porque andan siempre en la búsqueda de la verdad. Porque los maestros y los periodistas siempre tuvimos una vida agitada y luchadora. Ambos sabíamos que Somoza hirió de gravedad al magisterio y al periodismo. Ambos anduvimos en el periodismo de Catacumbas. En las Iglesias y las escuelas dimos las noticias embargadas. Podemos decir que Ricardo como maestro y periodista vivió entre tambores de guerra y flechas rotas.

Recuerdo al maestro Ricardo, adelante, llevando mantas de protesta contra el nefasto “Código Negro” manipulado por el Coronel Alberto Luna Solórzano (q.e.p.d). Salíamos a las calles donde taxistas, marchantes del oriental, obreros de la construcción y estudiantes colaboraban económicamente para pagar la multa de 10 mil córdobas. Sobraban manos entre la población para levantar aquellas mantas y carteles que condenaban la infamia del régimen por irrespetar la libertad de prensa y de información.

Ricardo fue el alma en las redacciones de los medios de comunicación donde trabajó. Fue fundador de la Asociación Nacional de Educadores de Nicaragua, ANDEN luego de fenecida la FSMN por Somoza. Fue fundador de la Unión de Periodistas de Nicaragua, UPN; también de la Federación de Organizaciones Magisteriales de Centroamérica, FOMCA para dar respiro y vida a la educación de la región. Pero hay que decir que fue un gran amigo, un magnifico hermano. Nos llenó de fe y esperanza. Con él aprendimos a reír, a convertir la vida en carcajada. A compartir lo poco que tenemos. Disfrutar lo que nos queda, y contar al vecino lo feliz que somos… como nos enseñó Ricardo!!!

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