Nicaragua para los nicaragüenses

26 Marzo 2009
Por Alonso Luna Doña Católico, Comunicador, Docente y Amigo alonsito02@hotmail.com He decidido comentar sobre tópicos de interés y actualidad nacional. Entre ellos, los puntos en común que deben unirnos a los nicaragüenses, la cooperación internacional y sus demandas, así como la reelección de cargos de cualquier naturaleza. Siempre he admirado a los mexicanos, norteamericanos y cubanos que en asunto de nacionalismo, son CAMPEONES. Podrán tener contradicciones políticas e ideológicas, pero cuando estas trascienden el ámbito nacional, deponen cualquier actitud en aras de los intereses supremos de la nación. En consecuencia, si antes se decía correcta o incorrectamente "América para los Americanos", "México para los Mexicanos" y "Cuba para los Cubanos", pues también digamos con orgullo "Nicaragua para los nicaragüenses, por gracia de Dios". No estoy tratando de proponer ser una isla en un mundo globalizado. Estoy diciendo que los nicaragüenses deberíamos ser capaces de resolver nuestros problemas y defender nuestro país sin injerencia ni condicionamiento de ninguna naturaleza. Entrando en materia, pienso que para afianzar ese principio, debemos buscar puntos en común que nos unan para hacer de Nicaragua, un país de y para tod@s. ¿Cuáles serán esos principios y valores comunes?. Sin querer inventar el agua helada, creo que la dignidad, soberanía, unidad, tolerancia, cultura de paz y amor a la patria es común a todos. Esa es la unidad en la diversidad, profesada en los años 90 por el doctor Alejandro Serrano Caldera. Intentemos todos, desde el lugar donde nos encontremos, para hacer una patria grande. Se trata de cambiar modo de pensar, actuar y vivir, teniendo como referente que Nicaragua es de todos y somos responsables de lo que hacemos o dejamos de hacer por reconstruirla, destruirla o desarrollarla. Por otro lado, antes, durante y después de las elecciones de Noviembre 2008, la ayuda internacional ha estado en crisis, con razón o sin razón. (Ahora hay un agravante, la crisis económica internacional, que obliga a los países del mundo a recomponer sus economías para evitar el colapso de sus sistemas. Es un asunto pragmático, de sobrevivencia de la especie). Yo siempre he dicho, que una buena parte de los países desarrollados, tienen una deuda histórica y moral con nuestro país, por los lazos culturales, religiosos y de dominación existente a lo largo de nuestra existencia. Si bien es cierto, es un atrevimiento decir, que somos un país total o parcialmente independiente, también es cierto que nuestra condición de dependencia, no le da derecho a nadie a tratarnos como que fuéramos parte de su dominio o posesión, parte de su extensión territorial. En consecuencia, me parece que a cualquier representante internacional, sea de donde sea, se le debe exigir la no intromisión en los asuntos internos de Nicaragua. Eso también es valido para los nicaragüenses de cualquier signo político o ideológico, credo o religión que se congratulan o solicitan a cualquier país, organismo o agencia internacional que se inmiscuya, censure, repruebe o suspenda la ayuda a Nicaragua, dándole abierta autorización a meterse en lo que solo compete a los nicaragüenses. (Aquí debe aplicarse la máxima que dice que "lo que es bueno para el ganso, es bueno para la gansa". Si estamos de acuerdo con ello, entonces cualquier acción intencionada, deliberada o malintencionada que afecte estos valores y principios, (vengan de donde vengan, de afuera o de adentro), lo elemental es que debería ser unánimemente rechazada por tod@s. Y a propósito de temas nacionales, recientemente se habla de la reelección en periodos consecutivos; en periodos alternos; solo una vez o simplemente, posibilidades de reelección vitalicia. Antes que nada, es pertinente decir, que nadie es indispensable en ningún cargo. Somos seres transitorios en el transcurso de la vida. En consecuencia el apego a algo es perjudicial para el ser humano. Asimismo, la reelección por reformas constitucionales no implica la continuidad automática del que ejerce el cargo. Tiene que, consecuentemente, someterse a la voluntad popular que debe "renovar, avalar o castigar al candidato propuesto". En esto, hay infinidad de criterios en pro y en contra. Entre ellas, si el tiempo de duración en el ejercicio del cargo es poco o suficiente para cumplir sus proyectos o promesas de campaña; que la historia ha demostrado que la reelección es sinónimo de dictadura por la entronización de la persona, familia o clan económico que se eterniza en el ejercicio del poder, etc. Por lo expresado, es necesario pensar en una propuesta de nación, privilegiando los intereses de todos. Considero que el problema de la reelección en sus diversas modalidades, no es sólo del ámbito del ejecutivo (Presidente y Vice Presidente), sino de todos los poderes del estado, incluyendo a los Magistrados, Diputados, Alcaldes y Concejales. Lo correcto, seria que el tema de la reelección sea consultada, si es válida o no para todos y no dirigida en contra o favor de alguien. Así funciona la democracia, que aunque no me guste que se piense que está es sinónimo de elecciones, así esta planteada en el sistema democrático nicaragüense. Que Dios bendiga a Nicaragua y nosotros hagamos los que nos corresponde.
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