Que la desesperanza no nos venza: ¡Bienvenido 2018, pese a todo, pese a tanto…!

29 Diciembre 2017
Que la desesperanza no nos venza: ¡Bienvenido 2018, pese a todo, pese a tanto…!

Por Nechi Dorado.

En este giro alocado del mundo estamos frente a los albores de un nuevo año asomando por un horizonte complejo.

Los que sobrevivimos hasta esta época del año y espero sigamos en esta tierra como clavados porque no me gusta regalarle nada a la muerte, hemos sido partícipes de historias repetitivas si recorremos mapas con distintos colores bajo el mismo poder dominante.

Muchas veces me pregunté cuál sería el tono que represente el odio pero no lo encuentro. Me es más fácil reconocerlo en las miradas, en las caras y en las ideas de más de un inadaptado, de esos que nos hacen pensar que la palabra esperanza fue encajonada en algún baúl donde residen los agravios.

Sin embargo trato de oxigenarla negándome a su asesinato, mirando los ojos de mis nietos, los de mis hijos e hijas, los de mis animalitos. Estrechando la mano de los amigos, en el abrazo de los compañeros, la alegría de los amigos virtuales, aunque a muchos tuvimos la dicha de insertarlos entre los amigos reales, clavándolos en el corazón como banderas.

Pensar en el año que se va es recordar montones de situaciones hermosas y otras demasiado preocupantes, considerando las etapas políticas en Brasil, Venezuela, Colombia, Honduras, Guatemala, México, Argentina -mi tierra- Palestina, Siria, Corea del Norte. Pensemos en los africanos devorados por los mares, en la barbaridad que propone el fascismo. Y dudo mucho que el año que se inicia nos modifique el panorama aunque lo deseemos tanto sin dejar de luchar por ello.

Se viene el 2018, ¡qué nos deparará el destino con tanto monstruo encumbrado con exceso de dinero y carencia de sensibilidad! Seguramente nada bueno, pero estemos seguros que sabremos responder aunque no sea fácil la tarea. Cuando la conciencia empuja, la rueda del destino programado suele empastarse, o cuando menos, es síntoma de preocupación para los inoperantes.

Por ello me atrevo a decir que urge a los pueblos tratar de modificar lo que el poder hegemónico y sus esbirros proponen como indefectible, aunque los costos sean tan altos.

Pese a toda la desazón, la preocupación y la angustia con que nos envolvió  este 2017 que agoniza, es deber imperioso seguir denunciando los atropellos, sobre todo para  los que soñamos el mundo mejor que propusiera nuestro inolvidable Comandante Fidel Castro, adalid de la conciencia y la solidaridad entre los pueblos.

Qué seamos capaces, compañeros, de transformar la tristeza en bronca, en odio de clase, sin olvidar jamás la ternura revolucionaria, motor que ha de hacer girar la rueda de nuestra historia como pueblos sojuzgados pero que no aceptan ser sometidos.

Lleguen a los compañeros y compañeras mis mejores deseos de felicidad, paz, amor, solidaridad internacionalista, conciencia y compromiso. Memoria, para no olvidar a los que nos arrancaron mediante asesinatos o desapariciones programadas.

Sin olvidar jamás a los que se debaten tras barrotes de injusticia en las peores condiciones, sin que hayan logrado quebrar sus deseos más profundos, la libertad de sus pueblos.

Serán para ellos y ellas mis lágrimas más sentidas y seguirán siendo ellos y ellas mi ejemplo a seguir.

Por un 2018 donde la justicia social, por fin, pueda asentar sus bases. Por la Paz y comprensión entre los pueblos.

Por mis muertos y tus muertos.

Por nuestros vivos.

Por los que fueron y por los que vendrán.

¡Y por supuesto, por los que no pueden brindar!

Por ustedes y por mí.

¡Bienvenido 2018!

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