Muere en Bolivia el primer embajador de Palestina en Nicaragua

25 Enero 2018

Por Suad Marcos Frech

Con mucho dolor, hago saber que el hermano Marwan Tahbub, primer embajador de la Organización para la Liberación de Palestina en Nicaragua, falleció el día de hoy en la Paz, Bolivia, país que con amor solidario lo acogió y le brindó el manto de su segunda patria convirtiéndolo en palestino boliviano. Actualmente se desempeñaba como Editor de la Sección Internacional del periódico Cambio en Bolivia

Las relaciones diplomáticas entre Nicaragua y Palestina se establecieron en 1980 durante la visita del líder palestino presidente mártir Yasser Arafat a Nicaragua, quien fue recibido por el presidente nicaragüense, comandante Daniel Ortega Saavedra en ocasión de la celebración del primer año del triunfo de la Revolución Sandinista.

El primer país que otorgó estatus diplomático a la OLP fue Cuba y el segundo, Nicaragua: a comienzos de los 80, luego del triunfo de la Revolución Sandinista, se estableció una representación diplomática. El primer embajador fue el hermano Marwan Tahbub, quien realizó un arduo trabajo y promovió intercambios beneficiosos para ambas partes. Médicos, pilotos, estudiantes y algunos miembros del Consejo Nacional Palestino visitaron Nicaragua, y muchos nicaragüenses visitaron la OLP en el Líbano, fueron a los campos de refugiados y conocieron la realidad palestina. Marwan siempre trabajó por mantener los lazos históricos de solidaridad entre Palestina y Nicaragua, relaciones que comenzaron en 1967 entre el Frente Sandinista de Liberación Nacional y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

Queda en mí el recuerdo de un septiembre de 1979 cuando un hombre joven, delgado, de barba y pelo rubio llegó a buscarme al comando militar al cual estaba asignada, era Marwan, nos sentamos y comenzó una larga conversación alimentada de cigarros y cafés que generó una grande amistad. Quiero reconocer públicamente que siempre fue una persona solidaria y cariñosa, y conmigo fue muy especial, siempre se preocupó tanto por mí como por mis hijas. Nuestra amistad la creí eterna. Marwan Tahbub, quien sentía por mí un inmenso cariño y respeto, no fue solamente mi jefe en la embajada, fue un gran amigo, un hermano; el vínculo con Arafat se mantuvo por Marwan. La vida nos alejó por circunstancias de inmadurez y terquedad, pero, a pesar de lo sucedido, mi afecto por él siempre se mantuvo incólume.

Pasé años sin tener noticias de Marwan Tahbub; preguntaba y nadie sabía dónde se encontraba. Alguien me dijo que estaba en Bolivia, me di a la tarea de buscarlo. Me metí a la Internet y lo localicé. Sentí una inmensa emoción cuando vi y escuché a Marwan en Youtube el martes 18 de octubre de 2011 y le escribí con palabras que fluyeron desde mi alma, esta carta está en el libro que él me iba a prologar:

Marwan:

Tengo días y semanas de quererte escribir, de pensar qué te voy a decir de todo lo que verdaderamente siento. Desde que te encontré en Youtube, lo he pospuesto una y otra vez, con el sabor de que nunca terminaba de afrontar esta deuda. Sin ninguna duda, fue una inmensa alegría encontrarte en Internet, leerte, verte y escucharte. Vos y yo siempre tuvimos una relación muy cercana, unas veces de apoyo recíproco y otras, de gran apoyo de tu parte. Supiste identificar mis angustias políticas, mis necesidades y las de mis hijas. Siento hacia vos una gratitud inmensa.

¿Qué pasó con nuestra hermandad? De ese tiempo que compartimos muy de cerca, recuerdo tu convicción, tus particularidades, tu sincera preocupación por mi salud; nada se me ha olvidado.

Siempre te dije que creo haber sido una de las personas que más conoció a Abú Ammar, más lo entendió y más lo amó. Siento en el alma su partida; iba a viajar a Ramala el 28 de noviembre, y Él murió el 11. Ahora me desborda la dimensión de su ausencia. Frente al acontecer convulsionado de Palestina, pienso en toda tu capacidad de conspiración, de negociación, de manejo de asuntos delicados y difíciles; recuerdo toda tu genialidad de cara a las vicisitudes; creo que algo aprendí de vos.

He pensado en todo esto que te estoy diciendo, me he sentido con culpa por el hecho de no haber enfrentado aquellos días de confusión, manipulados por seres mezquinos e injustos y ajenos a nosotros. Mientras te escribo estoy contemplando una foto tuya que encontré en Internet; te ves bien, Marwan…

Nada ha sido fácil; hubo altos y bajos, toda una experiencia de tropiezos, de alegrías y tristezas. Enterramos a mi abuela, a Jacobo y a la Zuhayla. Mis hijas mucho te recuerdan, siempre apareces en nuestras conversaciones. Por favor, no perdamos el contacto, escribirme. Esta es una oportunidad real de demostrarte que todo lo que te digo nace de una verdad, y que esta carta no agota mis recuerdos ni mi gratitud hacia vos. Te abraza fuerte y besa. Suad

De parte de Marwan, fue inmensa la alegría de volvernos a encontrar; nos comunicamos a diario, fue juntar pedazos de épocas… siempre en su elocuencia la pasión y la razón iban unidas a sus análisis históricos, a sus relatos personales, a su visión del presente, a su esperanza del futuro.

No te digo adiós guerrillero exiliado, viviste traiciones defendiendo utopías, luchando con la palabra… hermano, hoy te fuiste y ya no te voy a escuchar… pero te juro, te prometo que no morirá tu sueño y el de tantos otros, la liberación de Palestina será.

Tú hermana

Suad Marcos F.

 

Comentar     Arriba