¿Castigo de Dios, monseñor Brenes?

07 Abril 2009
Sólo bastaron pocos días, después de advertir la ligereza con que los prelados de la Iglesia Católica nicaragüense abordan temas políticos, carentes de toda responsabilidad y hasta en forma temeraria, para que el arzobispo de Managua y presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, monseñor Leopoldo Brenes, fuese señalado junto a otros jerarcas y medios de comunicación, de "instigar, incitar a la violencia". ¡Cuánta lástima dio monseñor Brenes ayer tarde, intentado negar que con sus declaraciones instigó a la violencia, como lo señaló directamente el Procurador General de la República, Hernán Estrada, después del atentado en su contra! Y más lástima dio, cuando se vio obligado a confesar que no le consta que hay personas armadas con banderas políticas en las montañas del norte del país... y que a quien había que preguntarle era al obispo Abelardo Mata. Nadie puede creer en este país, ni en cualquier otro, que los obispos, los jefes de la Iglesia Católica, no sepan que son manipulados, usados vilmente, por los dueños y algunos editores de medios de comunicación como La Prensa y El Nuevo Diario, que hoy en sus noticias, presentan el tema como una pleito entre el Procurador Estrada y monseñor Brenes, Mata y el obispo Jorge Solórzano. Desde 1979, los nicaragüenses estamos acostumbrados a las declaraciones de Mata, formuladas con las más sucias vísceras antisandinistas, sin reparar en lo más mínimo en la objetividad, en el respeto a su alta investidura como jerarca católico, ni que entre sus feligreses del norte del país hay también católicos de tendencia sandinista, ni fijarse tampoco en que como seguidor del Señor está obligado a la verdad. Mata, en declaraciones que publican hoy esos periódicos, no se refiere en nada a su hermano obispo Brenes, señalado por Estrada con otros jerarcas de incitar a la violencia, al confirmar su "tapazo" de alzamientos armados contra el fraude o contra el gobierno de Daniel Ortega. Mata defendió sólo a esos dos diarios, diciendo que los quieren silenciar… o eso fue lo que le publicaron. Todo lo contrario, el obispo de la diócesis de Granada, Humberto Hombach, que no tiene vela en ese entierro, sale en defensa de Brenes, y sin argumentos suelta una serie de calificativos en contra de Estrada por sus señalamientos a la jerarquía y a los dos periódicos, como que si al Procurador le tiraron confites, y no querían cegarle la vida. Igual se suelta hoy en uno de los diarios, el portavoz de la curia de Managua, un sujeto Álvarez, señalando nuevamente que la Iglesia "siempre ha sido profética", como intentando ratificar la "profecía" de Mata, Brenes y Solórzano de que hay alzamientos en armas para tumbar al gobierno, y que habrá guerra civil nuevamente en Nicaragua. Repitiendo la historia de noviembre, Brenes se dejó embaucar, al confirmar los dichos de sus hermanos obispos de Estelí y Matagalpa. Los dueños y algunos editores de La Prensa y El Nuevo Diario, deben estar eufóricos porque lograron un presunto enfrentamiento entre el gobierno de Ortega y la Iglesia Católica, con los señalamientos del Procurador herido. Ni los dueños ni los editores esos de La Prensa y El Nuevo Diario conocieron el significado doloroso de una guerra, la muerte de hermanos, heridas de uno y otro lado, pérdidas sangrientas y materiales que para ellos sólo significan más periódicos vendidos, y mejor aún si ponen en jaque a un gobierno, máxime si se trata el del sandinista Daniel Ortega. Si no fuese un jerarca de la investidura de Mata, o de Solórzano, o de Brenes, si fuese un ciudadano común y corriente, el que anuncia levantamientos en armas, o guerra civil, hace mucho ya habría sido citado por las autoridades de inteligencia policial y militar para que explique el asunto, porque en ello está de por medio la seguridad y la estabilidad del país, y que revele su "profecía". Pero estos señores tienen sotana, bajo la cual se escudan para formular esos temerarios anuncios, sin pensar siquiera en cuántos sandinistas o danielistas u orteguistas estarían dispuestos a ir voluntariamente a defender lo que llaman su "nueva fase" de la "revolución", ni reflexionar un momento en que el Ejército actual, es el mismo que 20,000 contras amados y dirigidos por Estados Unidos no derrotaron en 10 años de guerra civil. Hombach, Álvarez y los demás curas alegan que Estrada con su señalamiento, lo que busca es que la Iglesia Católica no señale los errores o la situación del país. Pero mefistofélicamente ocultan que jamás se les ha negado el derecho de hablar en sus homilías o entrevistas de lo que quieran, pero que es cosa distinta propalar alzamientos en armas, como solución a los problemas del país. Una vez más, en esta Semana Santa, los prelados católicos repetirán de nuevo el evangelio aquel con la parábola del Señor de que "Dad a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César", pero difícilmente la pondrán en práctica y seguirán inmersos en los asuntos mundanos, la política sucia, la manipulación mediática, vomitando sus vísceras antisandinistas. Nuevamente invito a los obispos y a los curas que quieran a colgar los hábitos y lanzarse directamente al ruedo de la política criolla, con todas las cochinadas que implica y que no les son extrañas, pero no sigan jugando en dos aguas, les recuerdo que Cristo les advirtió "No se puede servir a dos señores". Estoy seguro que monseñor Leopoldo Brenes es del criterio de la prédica de las enseñanzas del Señor y no andar en las inmundicias de la política criolla, al contrario del señor Mata, y que sus declaraciones no tenían las intenciones de instigar o incitar a nadie a optar por las armas para resolver los problemas del país, que es el país de los no católicos, sandinistas y antisandinistas.
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