Vargas Llosa y su odio hacia las mujeres

28 Marzo 2018
Vargas Llosa y su odio hacia las mujeres

Buenos Aires. Clarín.com

Es verdad que, desde el podio de la cultura hegemónica, cuesta ver las diferencias. Cuesta ver que el boom literario al que pertenece Mario Vargas Llosa, no incluya a ninguna mujer, cuesta ver, en días más cercanos, que el movimiento y huelga de cinco millones de mujeres en España, es algo digno de ser pensado. Cuesta, por fin, pensar que la cantidad de mujeres muertas por violencia de género son víctimas de una cultura en la que la discriminación empieza por casa.

Pero el mundo está cambiando y el movimiento “Me too” (Yo también) puso el dedo en la llaga: las mujeres del ámbito de la cultura también han sido agredidas. “Me too”, con sus 12 millones de entradas en 24 horas, pone en evidencia que los grandes artistas dejaban de ser intocables. Que las mujeres estaban dispuestas a hablar. Era un clamor, la constatación de los abusos evidentes y soterrados. Era, también, para algunos, una voz de alarma.

Todo esto no parece haber llamado la atención de Vargas Llosa. Lo que lo ha irritado sobremanera es un artículo de una feminista española que ponía en duda la perspectiva desde la que se había leído Lolita, la gran novela de Nabokov. A este artículo, un Vargas Llosa furioso respondió con “Nuevas inquisiciones”, publicado en El País, alineándose con autores como Perez Reverte y Javier Marías, supuestos damnificados por la ira destructiva de las feministas y que comparten con el Nobel una evidente falta de sensibilidad para leer lo que está sucediendo. No hace falta insistir en que Vargas Llosa ignora o desprecia un corpus teórico que comienza hace trescientos años, que bascula entre considerar a las feministas “puritanas, buenistas y arcangélicas” o análogas a “la inquisición, los sistemas totalitarios, el comunismo y el fascismo”. Así, un movimiento pacifista por la igualdad, que es hoy una auténtica revolución intelectual, se ve arrastrado a una lectura que lo equipara con los grandes desastres del planeta.

Desde hace siglos, las feministas han avanzado con aciertos y errores, han corregido posturas, han debatido. Representan una de las únicas revoluciones pacíficas del siglo XX e inauguran un pensamiento transversal que cuestiona enfoques autoritarios.

Vargas Llosa elige una bella cita de Bataille “La literatura no es moral ni inmoral, sino genuina, subversiva, incontrolable, o postiza y convencional. Mejor dicho, muerta”. Es cierto, el arte debe ser libre, o no será nada. Creo que olvidó una idea: la literatura, si pretende ser libre, no debe ser discriminatoria. Puedo entender lo que siente, el miedo que produce que sus textos sean analizados con nuevas miradas. Personalmente, comparto la idea de que no debe de haber censura en el arte, pero creo también que la censura existe en tanto exista la discriminación.

El 8 de marzo, 5 millones de españolas adhirieron a una huelga mundial. Cientos de miles se movilizaron pacíficamente pidiendo el cese de la violencia, de la desigualdad. Las feministas de la industria editorial contestaron así: “Vamos a seguir releyendo y criticando y disfrutando lo que nos dé la gana. No apoyamos la censura, sí la revisión y el análisis crítico”.

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